De Bello Gallico II


[1] Como César estuviera en la Galia citerior en el campamento de invierno, así como más arriba demostramos, numerosos rumores eran llevados hacia éste y del mismo modo por una carta de Lavieno era hecho más cierto de que todos los belgas, que habíamos dicho que eran la tercera parte de la Galia, se conjuraban contra el pueblo romano y daban entre sí rehenes.

[2] Conmovido por estos mensajes y por la carta, César alistó dos legiones nuevas en la Galia citerior y, comenzado el verano, envió hacia la Galia ulterior al legado Q. Pedio el cual los condujera. Él mismo, tan pronto como empezara a haber abundancia de alimento, marcha hacia el ejército.Da ocupación a los senones y a los demás Galos que eran vecinos para los belgas, para que conozcan esas cosas que son llevadas junto a éstos y lo hagan a él más seguro de estas cosas.Todos éstos continuamente anunciaron que todas las tropas eran reunidas, que el ejército era llevado a un solo lugar.Entonces realmente no consideró que tenía que ser dudado que avanzara hacia éstos.Previsto el aprovisionamiento, mueve el campamento y en quince días casi marcha hacia las fronteras de los belgas.

[3] Como hubiera venido allí de improviso y más rápidamente que la opinión de todos, los remos, quienes están próximos a la Galia de los belgas, enviaron junto a éste a los legados Icio y Andebrogio, los primeros de la ciudad, los cuales dijeran que ellos se llevaban a sí y a todas sus cosas a la fe y poder del pueblo romano, y que ellos no habían estado de acuerdo con los restantes belgas y que ellos no habían jurado contra el pueblo romano, y que ellos estaban preparados y daban rehenes y hacían las órdenes y los recibían en ciudades y los ayudaban con trigo y las demás cosas (para dar rehenes y cumplir las órdenes y recibirlos en las ciudades y ayudarlos con trigo y demás cosas); que todos los restantes belgas estaban en armas y que los germanos, que viven cerca del Rin, se habían reunido con éstos...

[4] Como buscase de éstos qué ciudades y cuántas estaban en armas y de qué eran capaces en la guerra, así respondía: ...Del número de éstos los remos decían que ellos tenían todas las cosas exploradas, porque, reunidos con los parientes y los vecinos, conocieron cuánta multitud prometió cada uno en la común asamblea de los belgas para esta guerra.

[5]César, habiendo animado a los Remos y habiendo proseguido liberalmente con un discurso, ordenó que todo el senado se reuniera junto a él y que los hijos de los príncipes fueran llevados como rehenes junto a él.Todas estas cosas han sido hechas por estos atentamente cada día. Él mismo, habiendo animado al eduo Diviciato grandamente enseña con cuánto esfuerzo del estado y de la común salvación interesa que las tropas de los enemigos sean dispersadas, para que no haya de ser luchado con tanta gente en un solo tiempo. Dadas estas órdenes,envía a éste desde él.Después que vio que todas las tropas de los belgas venían hacia él reunidas junto a un sólo lugar y supo que ya no distaban largamente de aquellos exploradores, a los que había enviado, y de los remos, se apresuró a que el ejército atravesara el río Axona, el cual está en las fronteras extremas de los remos, y allí puso el campamento. Este asunto fortificaba también un lado del campamento con las orillas del río y tras éste devolvía las cosas que eran seguras de los enemigos y permitía los víveres desde los remos y las demás ciudades para que sin peligro pudieran ser llevados junto a este. El puente estaba en este río. Allí pone una defensa y en la otra parte del río deja el legado Quinto Titurio Sabino con seis cohortes; ordena que el campamento sea edificado con un vallado de doce pies hacia la altura y una fosa de dieciocho pies.

[6] Desde este campamento la ciudad de los Remos, de nombre Bibrax, estaba alejada ocho mil pasos. Los belgas empezaron a atacar ésta desde el camino con gran fuerza. Difícilmente fue sustentado en este día. El mismo ataque de los galos y los belgas es éste: cuando, colocada una multitud de hombres de todas las murallas, comenzaron de todas partes a ser lanzadas piedras hacia el muro y el muro fue descubierto de defensores, hecha la tortuga, alcanzan las puertas y destruyen el muro. Esto entonces era hecho fácilmente. Pues como tanta multitud lanzara piedras y flechas, ninguno tenía la posibilidad de resistir en el muro. Como la noche hubiera hecho el fin de atacar, el remo Icio, de muy alta nobleza y gracia entre los suyos, el cual entonces estaba al frente de la ciudad, uno de aquellos quienes habían venido como legado de paz hacia César, envía el mensaje hacia éste…

[7] Allí sobre la medianoche César, habiéndose servido de los mismos generales que habían venido como mensajeros de Iccio, envía arqueros númidas y cretenses y a los honderos baleares para la defensa de la ciudad. Se acercó el deseo de luchar por la llegada de estos y por los remos con la esperanza de la defensa y a los enemigos por la misma causa se alejó la esperanza. Así pues habiéndose atrasado un poco junto a la ciudad y habiendo devastado los campos de los Remos, incendiadas todas las aldeas y edificios hacia donde habían podido dirigirsse avanzaron hacia el campamento de César con todas las tropas y colocaron el campamento a menos de 2 mil pasos; este campamento como era señalado con humo y fuegos, se extendía a lo ancho más anchamente que 8000 pasos.

[8] César decidió abstenerse del combate primeramente por la multitud de los enemigos y por la privilegiada opinión de la virtud; diariamente no obstante probaba con combates ecuestres de qué era capaz el enemigo con su valor y a qué se atrevían los nuestros. Cuando entendió que los nuestros no eran inferiores, siendo oportuno e idóneo por naturaleza el lugar delante del campamento para presentar el ejército, porque esta colina, en donde el campamento había sido colocado, inclinada un poco desde la llanura, se extendía hacia lo ancho de frente tanto cuanto lugar podía ocupar un ejército dispuesto, y tenía pendiente desde ambas partes del lado, y elevado levemente en el frente, poco a poco volvía hacia la llanura, condujo desde ambos lados de esta colina una fosa transversal alrededor de 400 pasos y construyó las fortalezas junto a la últia parte de las fosas y allí colocó las ballestas, para que, como hubiese introducido el ejército, los enemigos no pudieran rodear desde los lados a los suyos que luchaban, porque eran así de capaces por su multitud. Hecho esto, dejadas en el campamento dos legiones que había alistado muy recientemente, para que, si tuvieran la necesidad de algo, pudieran ser llevadas para la defensa, colocó las restantes seis legiones del campamento en la línea de batalla. Del mismo modo los enemigos colocaron sus tropas llevadas desde el campamento.
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[9] El pantano era no grande entre nuestro ejército y entre el de los enemigos. Si los nuestros atravesaran éste, los enemigos esperaban; los nuestros, en cambio, si el inicio de atravesar fuera hecho por aquéllos, para que atacaran a éstos impedidos, habían sido preparados en las armas. Entretanto era luchado en el combate ecuestre entre las dos líneas de batalla. Cuando ninguno de los dos hace el inicio de atravesar, teniendo los nuestros un combate de jinetes más favorable, César retiró a los suyos hacia el campamento. Los enemigos avanzaron hacia adelante de este lugar hacia el río Axona, el cual fue indicado que está detrás de nuestro campamento. Allí encontrados los vados, intentaron conducir a una parte de sus tropas con esta intención, es decir, que, si fueran capaces, atacasen la fortaleza, al frente de la cual estaba el legado de Q.Titunio, y rompiesen el puente; si no hubieran sido capaces, devastasen los campos de los remos, que servían de gran uso para nosotros para llevar la guerra, y alejaran a los nuestros de la comida.

[10] César, hecho más seguro por Titurio, hace atravesar el puente a toda la caballería y los honderos númidas de leve armadura y a los arqueros y avanza hacia éstos. Agudamente fue luchado en este lugar. Los nuestros, habiendo perseguido a los enemigos impedidos en el río, mataron a un gran número de éstos; a los restantes, intentando cruzar por los cuerpos de éstos muy audazmente, los rechazaron con una multitud de flechas y mataron a los primeros quienes habían atravesado, rodeados por la caballería. Los enemigos, cuando sobre conquistar la ciudad y sobre atravesar el río comprendieron que ellos habían perdido la esperanza y vieron que los nuestros no avanzaban hacia un lugar desigual para luchar y comenzó a faltar la provisión de trigo a ellos mismos, convocada la asamblea, los enemigos decidieron que lo mejor era que cada uno se volviera a su casa y se reunirían desde todas partes para defender a aquellos de los que los romanos hubieran introducido un primer ejército hacia sus fronteras, para que luchasen más en las suyas que en fronteras ajenas y se sirviesen de la abundancia doméstica de provisión de trigo. Esta razón también con los restantes motivos llevó a éstos a esta sentencia, porque habían sabido que Diviciaco y los Heduos se acercaban a las fronteras de los Belovacos. A éstos no podía persuadir de que se detuviesen más tiempo y no llevasen la ayuda a los suyos.

[11] Constituido este asunto, habiendo salido del campamento en la segunda vigilia con gran ruido y tumulto, sin ningún orden cierto ni mandato, como cada uno buscara para sí el primer lugar del camino y se apresurara a marchar hacia casa, hicieron que pareciera que la marcha era similar a una huida. Conocido este asunto en el momento a través de los observadores, César, habiendo temido una traición, porque todavía no había observado por qué causa se alejaban, retuvo en el campamento a su ejército y caballería. Siendo la primera luz, confirmada la cosa por los exploradores, envió delante a toda la caballería, la cual demorase al novísimo ejército. Puso al frente de éstos a los legados Q.Pedio y L. Aurunculeyo Cota. Ordenó que el legado Tito Labieno siguiera con tres legiones. Éstos, habiéndose acercado a los novísimos y habiéndoles perseguido muchos miles de pasos, mataron a una gran multitud de éstos que huían, como se colocaran desde el extremo del ejército hacia aquellos que había venido y sostuviera fuertemente el ataque de nuestros soldados, como los primeros porque pareciera que estaban lejos del peligro y no fueron retenidos por alguna necesidad u órden, escuchado el griterío, deshechas las filas, todos pusieron la defensa para sí en la fuga. De este modo sin peligro alguno los nuestros mataron a tanta multitud de éstos cuanto espacio de día hubo. Bajo el ocaso del sol desistieron de seguir y se refugiaron dentro del campamento como había sido ordenado.

[12] Al día siguiente de este día César antes de que los enemigos se retiraran por el terror y la huida, condujo a su ejército hacia la frontera de los Suesiones que estaban próximos a los remos y, terminado el gran viaje, avanzó hacia la ciudad de los noviodunos. Habiéndo intentado atacar ésta desde el camino, la cual escuchaba que estaba vacía de defensores, defendiéndola unos pocos, no pudo conquistarla por la anchura de la fosa y la altura del muro. Construido el campamento, comenzó a hacer galerías y a preparar las cosas que servían de utilidad para atacar. Entretanto toda la multitud de Suesiones desde la fuga se reúne hacia la fortaleza en la próxima noche. Llevadas rápidamente las galerías hacia la ciudad, levantado un terraplén y constituidas las torres, asustado por la grandeza de las obras, que los galos antes ni habían visto ni habían escuchado, y por la rapidez de los romanos, envían legados a César sobre la rendición y, pidiendo los remos que fueran perdonados, lo consiguen.

[13] César, entregados los principales como rehenes de la ciudad y entregados a Galba dos hijos del mismo rey y todas las armas desde la ciudad, recibe a la suesiones hacia la rendición y conduce su ejército contra los belovacos. Como éstos hubieran llevado a ellos mismos y a todas sus cosas hacia la fortaleza de los bratuspantes y César estuviera lejos de esta ciudad con su ejército casi 5000 pasos, todos los mayores de nacimiento, habiendo salido de la ciudad, comenzaron a tender sus manos hacia César y a indicar con la voz que ellos mismos venían a la confianza y poder de éste y no marchaban contra el pueblo romano con armas. Del mismo modo, como se hubiera acercado a la ciudad y pusiera allí el campamento, los niños y mujeres, habiendo mostrado sus manos desde el muro, pidieron de los romanos según su costumbre la paz.

[14] Delante de éstos Diviciaco (pues después de la separación de los belgas, dejadas las tropas de los eduos, había vuelto hacia éste) hace unas palabras:

[15] César dijo que el mismo había de recibir y conservar a estos dentro de su confianza a causa del honor de Diviciaco y de los heduos , y porque la ciudad era grande entre los belgas por su autoridad y aventajaba por la multitid de hombres, pide 600 rehenes. Entregados éstos y llevadas todas las armas desde la ciudad, marchó desde este lugar hacia las fronteras de los Ambianos; éstos se entregaron a ellos y todas sus cosas sin demora. Los Nervios alcanzaban las fronteras de éstos. Como preguntara César sobre la naturaleza y costumbres de éstos, así respondía:


..Cuando los primeros pertrechos de nuestro ejército fueron vistos por aquellos que escondidos en el bosque estaban ocultos, porque el tiempo de empezar el combate entre estos había llegado,como dentro de los bosques habían colocado la tropa y las filas y ellos mismos se habían establecido, de pronto salieron con todas sus tropas e hicieron un ataque contra nuestros jinetes. Impulsados y perturbados estos fácilmente, bajaron corriendo con increíble rapidez hacia el río, de tal manera que casi en un momento y junto a los bosques, en el río [y ya en nuestras tropas] los enemigos eran vistos. Sin embargo con la misma rapidez avanzaron desde la colina opuesta hacia nuestro campamento y hacia aquellos que estaban ocupados en el trabajo.

[20]Todas las cosas han de ser llevadas por César en un momento...la escasez de tiempo y el encuentro de los enemigos impedía gran parte de estas cosas. Con estas dificultades dos cosas servían de defensa, la experiencia y el conocimiento de los soldados, porque, ejercitados en combates anteriores, ellos mismos podían decidir para sí qué cosa convenía que fuera hecha no menos comodamente que ser enseñadas por otros y porque César había prohibido que cada legado se alejara del trabajo y de cada legion a no ser para el campamento construido. Estos no esperaban ya una orden de César por la cercanía y rapidez de los enemigos, pero administraban a través de ellos las cosas que eran vistas.

[21]César, ordenadas las cosas necesarias, bajó corriendo para animar a los soldados hacia la cual parte llevó la casualidad y marchó hacia la décima legión. Habiendo animado a los soldados con un discurso no más largo que para que retuvieran el recuerdo de su antiguo valor o para que no fueran perturbados en el ánimo y aguantaran fuertemente el ataque de los enemigos, porque los enemigos no distaban más largamente que hacia donde pudiera ser lanzado un dardo, dio la señal de comenzar el combate. Y habiendo marchado del mismo modo hacia la otra parte para animar salió al encuentro de los que luchaban. Tanta fue la escasez de tiempo y tan preparado estuvo el ánimo de los enemigos para luchar que faltó tiempo no sólo para preparar los estandartes, sino también para vestir los cascos y quitar las protecciones a los escudos.Cada uno marchó desde el trabajo por azar hasta esta parte y se colocó junto a estos primeros estandartes que vio para que no perdiera el tiempo de luchar en buscar sus cosas.

[22] Colocado el ejército más como pedía la naturaleza del lugar [la pendiente de la colina] y la necesidad de tiempo, que como pedía la razón y el orden del hecho militar, como diversas legiones resistieran a los enemigos unas en otra parte y como fuera impedida la mirada, entrelazados setos muy densos, como antes hemos demostrado, ni ciertas tropas de reserva podían ser colocadas ni podía ser previsto qué cosa y en qué parte era necesario ni podían todas las órdenes ser administradas por uno solo. Así pues en tanta desigualdad de cosas varios sucesos de suerte seguían también.

[23] A los soldados de la legión IX y X, como se habían colocado en la parte izquieda de la formación, lanzados los dardos, agotados por la carrera y el cansancio y rendidos por las heridas, los Atrebates (pues esta parte había salido al encuentro de éstos) rapidamente los rechazaron del lugar superior hacia el río, y, habiendo seguido a los que intentaban atravesar, mataron impedida a gran parte de éstos con las espadas. Ellos mismos no dudaron en atravesar el río y, habiendo avanzado hacia un lugar desigual, los enemigos, resistiendo de nuevo, recomenzado el combate, se lanzaron hacia la fuga. Del mismo modo en las mismas orillas del río desde un lugar superior luchaban en otra parte dos legiones diversas, la XI y la VIII, derrotados los Viromandos, con los que se habían congregado. Pero despojado casi todo el campamento por el frente y por la parte izquierda, como en el ala derecha se hubiera colocado la legión XII y no con un gran intervalo de ésta la VII, todos los nervios en cerradísima línea, siendo general Boguognato, que tenía la parte más importante de poder, avanzaron hacia este lugar. una parte de éstos comenzó a rodear las legiones desde un lugar abierto, otra parte a buscar el lugar más alto del campamento.

[24]En un mismo momento nuestros jinetes e infantes de leve armadura, los cuales habían estado juntamente con aquellos, a los que yo había dicho que habían sido golpeados en el primer ataque de los enemigos, al retirarse al campamento, salían al encuentro de enemigos contrarios y de nuevo hacia otra parte buscaban la fuga. Y los calones, que desde la puerta decumana y desde la parte mas alta de la colina habían visto que los nuestros cruzaban victoriosos el río, habiendo salido para robar, al haber recibido y al haber visto que los enemigos se movían en nuestro campamento, se enviaban precipitados a la fuga. Al mismo tiempo se levantaba el clamor y griterio de éstos que venían con pertrechos y unos y otros eran llevados asustados hacia una y otra parte. Confundidos por todas estas cosas, los jinetes tréveros, de los cuales la opinión de valor entre los galos es única, los cuales, enviados por la ciudad por causa de auxilio, habían venido junto a César, como hubieran visto que nuestro campamento era llenado con multitud de enemigos, que las legiones eran oprimidas y tenidas casi rodeadas, que los calones, jinetes, honderos y Númidas huían diversos y desparramados hacia todos partes, perdidas nuestras cosas, avanzaron a casa: anunciaron nuevamente a la ciudad que los romanos habían sido golpeados y superados, que los enemigos se habían apoderado del campamento y pertrechos de éstos.external image Vercinget%C3%B3rix+17.jpg

[25]César, habiendo marchado hacia el ala derecha desde la arenga de la décima legión, cuando vio que los suyos eran forzados y que, llevados los estandartes hacia un solo lugar, los mismos soldados llevados de la duodécima legión servían de estorbo para ellos junto a la lucha, caídos todos los centuriones de la cuarta cohorte y matado el portaestandarte, perdido el estandarte, heridos o muertos casi todos los centuriones de las demás cohortes, entre estos muerto con muchas y grandes heridas el primípilo P. Sexto báculo, hombre muy valiente, vio que ya no podía resistirse, que los demás eran más retrasados y que algunos de los novatos salían del combate en un lugar desierto y evitaba los dardos, que los enemigos ni los que bajaban desde el frente en un lugar inferior se mezclaban y que apremiaban desde ambos lados y que el asunto estaba en problemas, que ninguna era la defensa que pudiera ser llevada, quitado el escudo de los novatos para el soldado, porque este mismo había llegado allí sin escudo, avanzó hacia la primera línea y, llamados nominalmente los centuriones, habiendo animado a los demás, ordenó que los soldados tomaran los estandartes y que los manípulos se colocaran en posición, para que pudieran servirse más fácilmente de las espadas. Llevada la esperanza a los soldados con la llegada de este y recuperado el ánimo, al desear hacer la obra también en sus cosas extremas cada uno por sí en la mirada del general, el ataque de los enemigos fue retardado un poco.

[26]Como hubiera visto que la legión séptima, la cual se había colocado cerca, era forzada del mismo modo por el enemigo, César aconsejó a los tribunos de los soldados que las legiones se juntaran poco a poco y llevaran los estandartes vueltos hacia los enemigos. Hecho esto, como unos llevaran ayuda a otros y no temieran que vueltos fueran rodeados por el enemigo, comenzaron a resistir más audazmente y a luchar más valientemente. Entre tanto los soldados de las dos legiones, que en la formación novata había servido de defensa para los pertrechos, anunciado el combate, incitada la carrera, en lo más alto de la colina eran observados por los enemigos y Tito Labieno, habiéndose apoderado del campamento de los enemigos y habiendo visto desde un lugar superior qué cosas eran llevadas en nuestro campamento, envió la décima legión para la defensa de los nuestros. Como éstos hubieran sabido por la huida de los jinetes y calones en qué lugar estaba el asunto y en cuánto peligro era encontrado el campamento, las legiones y el general, nada restante hicieron para ellos para la rapidez.

[27]Con la llegada de estos, tanto cambio de cosas fue hecho que los nuestros, los que habían caído derribados por las heridas, apoyados en los escudos se reintegraban al combate, los calones, habiendo observado asustados a los enemigos, salían también inermes al encuentro de los armados, los jinetes sin embargo, para que destruyeran la vergüenza de la fuga con el valor, en todos los lugares de la lucha se ofrecían a los soldados legionarios. En cambio los enemigos, también en extrema esperanza de salvación, pusieron tanto valor que, al haber caído los primeros de éstos, los más cercanos se colocaban sobre los que yacían y luchaban desde los cuerpos de éstos.

[28] Hecho este combate y llevado casi al exterminio el linaje y nombre de los nervios, los mayores de nacimiento, a los que habíamos dicho que habían sido lanzados juntamente con los niños y las mujeres hacia los estuarios y pantanos, anunciada esta lucha, como consideraran nada imposible para los vencedores, nada seguro para los vencidos, enviaron, con el consentimiento de todos los que sobrevivían, los legados a Julio Cesar y se entregaron a éste; y en recordar la calamidad de la ciudad dijeron que ellos habían sido llevados de seiscientos a tres senadores, de sesenta mil hombres apenas a quinientos que pudieron llevar las armas. César, para que pareciera misericordia la costumbre hacia desdichados y suplicantes, conservó muy diligentemente a éstos y ordenó que éstos se sirvieran de sus fronteras y ciudades y mandó a los limítrofes que se alejaran a ellos mismos y a los suyos de la injuria y maldad.

[29] Los Atuatucos, sobre los que más arriba dijimos, como vinieran con todas sus tropas para ayuda de los Nervios, anunciada esta batalla, volvieron a casa desde el camino. Abandonadas las demás ciudades y plazas fuertes, llevaron todas sus cosas hacia una sola ciudad fortificada brillantemente por la naturaleza. Como esta tuviera altísimos peñascos y pendientes por todas partes en derredor, una entrada inclinada por una parte suave era dejada a lo ancho no mas ampliamente de 200 pies; habían fortificado este lugar con un doble muro muy alto; colocaban rocas de gran peso y estacas puntiagudas en el muro. Éstos mismos eran hijos de Cimbros y Teutones, los cuales, al hacer el camino hacia nuestra provincia e Italia, dejados cerca del río Rhin aquellos pertrechos que no podían llevar y transportar consigo, habían dejado una guardia de los suyos y una defensa de 6000 hombres conjuntamente. Éstos, hostigados por sus vecinos durante muchos años después de la muerte de éstos, como llevaran la guerra unos, como defendieran el espacio junto a otros, hecha la paz con el acuerdo de todos éstos, habían elegido este lugar para domicilio de ellos.

[30] Y en primer lugar con la llegada de nuestro ejército hacían numerosas excursiones desde la ciudad y luchaban en pequeñitas batallas con los nuestros; después de estas cosas, rodeados por una empalizada de doce mil pies en redondo y por numerosas torres, se refugiaban en la ciudad. Cuando, llevadas las galerías, montado el montículo, vieron que la torre era colocada lejos, primero se reían desde el muro y nos insultaban a voces, porque fuera colocada desde tanta lejanía tanta maquinaria:...

[31] Pero cuando vieron que se movían y acercaban a los muros, movidos por una rara y nueva especie, enviaron a César legados de paz, los cuales hablaron a este modo.

[33] Por la tarde César ordenó que las puertas fueran cerradas y que los soldados salieran de la ciudad, para que los lugareños no recibieran de noche alguna ofensa de los soldados. Aquellos, tomado antes, como fue comprendido, el consejo de que habían creído que, hecha la traición, los nuestros habían de
llevar y finalmente guardar más negligentemente las defensas, en parte con estas cosas que habían retenido y habían mantenido ocultas con las armas, en parte hechos los escudos desde la corteza o en cuerdas entrelazadas, las cuales habían vestido rápidamente con pieles, como la escasez de tiempo pedía, en la tercera vigilia, en la que el ascenso hacia nuestras municiones parecía mínimamente arduo, hicieron con todas las tropas repentinamente una salida desde la ciudad. Rápidamente, como antes había ordenado César, hecha la señal con fuegos, se dirigió allí desde las fortalezas próximas, y fue luchado por los enemigos así cruelmente como debió ser luchado por hombres fuertes en extrema esperanza de salvación en un lugar desigual contra éstos que enviaban dardos desde la empalizada y las torres al consistir toda esperanza en una sola virtud. Muertos casi cuatro mil hombres, los restantes fueron rechazados hacia la ciudad. Al día siguiente de este día, destrozadas las puertas, como ya nadie defendiera, y enviados dentro nuestros soldados, César vendió toda la sección de esta ciudad. El número de cincuenta y tres mil personas fue dicho a este por aquellos que habían comprado.

[34] En el mismo tiempo por P. Craso, al que con una legión había enviado hacia los Venetos, Venellos, Osismos, Coriosolitas, Esuvios, Olercos y Redones, las cuales son ciudades marítimas y alcanzan el océano, fue hecho más cierto de que todas estas ciudades habían sido llevadas hacia la palabra y el poder del pueblo romano.

[35] Hechas estas cosas, pacificada toda la Galia, tanta opinión de esta guerra fue llevada a los bárbaros, que por estos pueblos que vivían más allá del Rhin eran enviadas embajadas a César, las cuales prometieran que ellos darían rehenes, harían las órdenes. Comenzado el próximo verano, César ordenó que estas embajadas, porque se acercaba a Italia e Ilirica, fueran vueltas hacia él. Llevadas las legiones hacia el campamento de invierno, él mismo marcha hacia Italia, los Andes, los Cornutos y los Turonos y a las ciudades que estaban cercanas a estos lugares donde había llevado la guerra. Y por estas cosas a partir de una carta de César fue decidida una petición de quince días porque para nadie sucedió antes de este momento.