"Guerra de las Galias", Julio César



De Bello Gallico I


[1] Toda la Galia está dividida a tres partes, de las cuales una la habitan los Belgas, otra los Aquitanos, la tercera aquéllos que son llamados Celtas por la lengua de ellos, Galos por la nuestra. Todos éstos se diferencian entre ellos en la lengua, instituciones y leyes. El río Garona divide los Galos de los Aquitanos, el Matrona y el Sequana divide a los Galos de los Belgas. Los Belgas son los más fuertes de todos éstos, porque están muy lejos del refinamiento y humanidad de la provincia y los mercaderes no van a menudo hacia éstos y llevan esas cosas que sirven para afeminar los ánimos, y (porque) son próximos a los Germanos, los cuales viven al otro lado del Rin, con los cuales hacen la guerra continuamente. Por este motivo los Helvecios aventajan también a los demás Galos en valor, porque luchan con los Germanos en combates casi diarios cuando o alejan a éstos de sus fronteras o éstos mismos llevan la guerra en las fronteras de éstos. Una parte de éstos, la cual fue dicho que tenían los Galos, toma el principio desde el río Ródano, es contenida por el río Garona, el océano y las fronteras de los Belgas, también alcanza el Rin desde los Secuanos y Helvecios, mira hacia el septentrión. Los Belgas empiezan desde las fronteras extremas de la Galia, se extienden hacia la parte inferior del río Rin, miran hacia el norte y hacia el sol naciente. Aquitania se extiende desde el río Garona hacia los montes Pirineos y esa parte del océano que está junto a Hispania; mira entre el ocaso del sol y el norte.

[2] Orgetórix fue largamente el más noble y distinguido entre los Helvecios. Éste, siendo cónsules M. Messala y M. Pison, llevado por el deseo del reino, hizo la conjuración de la nobleza y convenció a la ciudad de que salieran de sus fronteras con todas sus tropas... Esto convenció de esto más fácil a aquellos, es decir, que por todas partes los Helvecios son contenidos por la naturaleza del lugar: por una parte por el río Rin muy ancho y caudaloso, el cual divide el campo helvecio de los Germanos; por otra parte por el altísimo monte Iura, el cual está entre los Secuanos y los Helvecios; por una tercera parte por el lago Lemano y el río Ródano, el cual divide nuestra provincia de los Helvecios. Por estas cosas sucedía que menos largamente vagaban y menos facilmente podían llevar la guerra a sus vecinos; por esta parte los hombres deseosos de guerrear eran afectados con un gran dolor. Por la multitud sin embargo de hombres y por la gloria de la guerra y la valentía pensaban que ellos tenían límites angostos, los cuales se extendían hacia lo largo 240.000 pasos, hacia lo ancho 180.000.

[3] Conducidos por estas cosas y agitados por la autoridad de Orgetorix, decidierón preparar estas cosas que servían para marchar, [[#|comprar]] el mayor numero de posible de jumentos y carros, hacer el mayor numero posible de simientes, para que aguantara la abundancia de trigo en el camino, confirmar la paz y la amistad con las ciudades vecinas.Ellos dijeron que un bieno era suficiente para terminar estas cosas; hacia el año tercero confirman la marcha por ley. Orgetórix es elegido para terminar estas cosas. Éste dirige para si una embajada hacia las ciudades. En este camino persuade al Secuano Castico, hijo de Catamantaledis, cuyo padre había obtenido el reino entre Secuanos durante muchos años y había sido llamado por el senado amigo del pueblo romano, de que ocupara en su ciudad el poder que antes tuvo su padre; igualmente convence de que fuera intentado lo mismo al heduo Dumnórige, external image comentarios.jpghermana de Diviciaco, el cual en este momento obtenía el principado en la ciudad y había sido aceptado para la plebe sobre todo, y da a éste a su hija hacia el matrimonio. Les prueba a aquéllos que terminar los intentos es fácil de hacer porque él mismo iba a conseguir el poder de su ciudad; confirma que va a reunir los reinos para aquéllos con sus tropas y su ejército. Llevados por esta discurso dan entre sí fidelidad y juramento y, ocupado el reino por tres potentísimos y firmísimos pueblos, esperan que ellos mismos puedan apoderarse de toda la Galia.

[4] Este asunto ha sido anunciado a los Helvecios por un indicio. Obligarón a que Orgetórige dijera el motivo desde las cadenas según sus costumbres; era oportuno que el condenado cumpliera el castigo, es decir, que fuera quemado por el fuego. Decidido el día de la causa de la apelación Orgetórige reunió de todas partes para el juicio a toda su familia, hacia 10.000 hombres y condujo allí mismo a todos los clientes y seguidores suyos, de los cuales tenia un gran número; se quitó para que no dijera la causa a través de éstos. Como la ciudad, incitada por este asunto, intentará conseguir su propio derecho con las armas y los magistrados reuniran a una multitud de hombres desde los campos. Orgertórige murió; y no dista la sospecha de que él mismo supo la muerte para él, como piensan los Helvecios.

[5] Después de la muerte de éste los Helvecios intentan hacer esto que habían decidido, es decir que salgan de sus fronteras. Cuando pensaron que ellos ya habían sido preparados para este asunto, queman todas sus fortalezas en número hasta 12, las aldeas hasta 400 y los restantes edificios privados, queman todo el trigo, excepto el que tenían que llevar consigo, para que, perdida la esperanza de la vuelta a casa, estuvieran más preparados para soportar todos los peligros; ordena que cada uno lleve para sí desde casa alimento molido de tres meses. Convencen a los rauracos, a los tulingos y a los vecinos latóbrigos, de que, habiéndose servido del mismo consejo, quemadas sus ciudades y aldeas, marchen juntamente con ellos, y comprenden para sí que habían sido recibidos junto a ellos como aliados los Boyos, los cuales habían vivido más allá del Rin y habían pasado hacia el campo Nórico y atacaban Noreya.

[6] Había solamente dos caminos, por los cuales caminos podían salir de casa; uno por los secuanos, angosto y difícil, entre el monte Yura y el río Ródano, apenas por donde los carros de uno en uno eran llevados, el monte sin embargo sabresalía altísimo, para que fácilmente unos pocos pudieran prohibir; otro por nuestra provincia, mucho más fácil y libre, porque entre las fronteras de los helvecios y los alobroges, los cuales habían sido pacificados recientemente, fluye el Ródano y éste no es atravesado por ningún lugar por un vado. La ciudad más lejana de los alobroges y la más próxima a las fronteras de los helvecios es Genava. El puente se extiende desde esta ciudad a los helvecios. Consideraban o que ellos mismos habían de convencer a los alobroges, porque todavía no eran vistos con buen ánimo para el pueblo romano, o bien habían de obligar por la fuerza a que permitieran que ellos fueran por us fronteras. Preparadas todas las cosas para la marcha, dicen el día, n el cual díae reúnan todos junto a la orilla del Ródano. Este día era el 28 de marzo (cinco días antes de las kalendas de abril), siendo cónsules L. Pisón y A. Gabinio.

[7] Como hubiera anunciado a César esto, que estos intentaban hacer el camino por nuestra provincia, se apresura a marchar desde la ciudad y por los caminos más grandes posibles avanza hacia la Galia ulterior y llega a Génava. Ordena para toda la provincia el mayor número posible de soldados (sólo había una legión en la Galia ulterior), ordena que el puente, que estaba junto a Génava, sea cortado. Cuando los helvecios fueron hechos más seguros de la llegada de éste, envían como legados hacia éste a los más nobles de la ciudad, de cuya embajada Nameyo y Veroclecio conseguían el principal lugar, los cuales dijeran que ellos tenían en el ánimo hacer el viaje por la provincia sin ningún maleficio, porque no tenían ningún otro camino... César, porque tenía en la memoria que el cónsul L.Casio había sido asesinado y que el ejército de este había sido golpeado por los helvecios y llevado bajo el yugo, no pensaba que esto había de ser concedido; y no consideraba que, dada la facultad de hacer el camino por la provincia, los hombres habían de moverse con enemigo ánimo desde la injuria y el maleficio. Sin embargo, aunque pudiera interceder un espacio hasta que se reunieran los soldados a los que había ordenado, responde a los legados que él tenía que aceptar el día para deliberar: si quisieran algo, regresarían hacia las Idus de Abril (13 de Abril).

[8] Mientras con aquella legión que tenia consigo y con los soldados que habían llegado desde la provincia, desde el algo Lemano que fluye hacia el río Ródano, hasta el monte Yura, que divide la frontera de los Secuanos de los Helvecios, termina un muro de diecinueve mil pasos a una altura de dieciséis pies y un foso. Terminado este trabajo, dispone las defensas, fortifica las plazas, para que más fácilmente pueda alejarlos si intentaran pasar siendo ellos obligados. Cuando este día que había decidido llegó con los legados y los legados llegaron junto a él, niega que él según la costumbre y ejemplo del pueblo romano pueda permitir el camino por la provincia a nadie y muestra que, si intentaran hacer la fuerza, lo impediría. Los Helvecios, expulsados de esta esperanza, unidas las naves y hechas muchísimas balsas, algunos por los vados del Ródano, por donde la profundidad del río era mínima, habiendo intentado no nunca de día, más a menudo de noche por si pudieran atacarlos, rechazados por la fortificación de la obra y por la intervención de los soldados y por las flechas, desistieron de este intento.external image 20070613elpepivin_1.jpg

[9] Un sólo camino era abandonado a través de los Secuanos, por donde no podían ir a causa de los desfiladeros, siendo los Secuanos obligados. Como no pudieran convencer a éstos con su propia iniciativa, envían legados al eduo Dumnórige, para que, siendo el suplicante, lo consiguieran de los Secuanos. Dumnórige podía muchísimo junto a los Secuanos por su liderazgo y generosidad y era amigo para los Helvecios, porque había llevado a la hija de Orgetórige desde esta ciudad hacia el matrimonio, y, llevado por el deseo del reino, se preocupaba en nuevas cosas y quería tener sujetas al mayor número de ciudades posibles en su beneficio. Así pues toma el asunto y consigue de los Secuanos que permitan que los Helvecios vayan por sus fronteras, y acuerda que den rehenes entre sí: los Secuanos, para que no alejen del camino a los Helvecios, los Helvecios, para que pasen sin maleficio y mentira.

[10] Es anunciado a César que los Helvecios tienen en el alma hacer un viaje por el campo de los secuanos y los heduos hacia las fronteras de los santones, las cuales no distan lejos de las fronteras de los tolosates, la cual ciudad está en la provincia. Si esto sucediera, entendía que sería con gran peligro de la provincia que tuviera como vecinos a hombres belicosos, enemigos del pueblo romano, en lugares manifiestos y sobre todo frumentarios (con trigo). Por estas causas puso al legado T. Labieno al frente de esta munición que había heho; éste mismo se dirige hacia Italia por grandes caminos y allí inscribe a dos legiones y saca del campamento de invierno a tres que invernaban alrededor de Aquileya y se apresura a ir con estas cinco legiones por donde había un camino cercano hacia la Galia Ulterior a través de los Alpes. Allí ceutrones, grayocelos y caturiges, ocupados los lugares superiores, intentan alejar del camino al ejército. Golpeados estos muchísimos combates por Ocelo, la cual ciudad es la más lejana de la provincia citerior, marcha en el séptimo día hacia las fronteras de los voconcios de la provincia ulterior. De allí condice hacia las fronteras de los alogroges al ejército, hacia los segusiavos desde los alobroges. Éstos son los primeros fuera de la provincia más allá del Ródano.

[11] Los Helvecios habían atravesado ya sus tropas por los desfiladeros y las fronteras de los secuanos y habían llegado a las fronteras de los heduos y devastaban los campos de éstos. Los heduos, como no pudieran defenderse de éstos a ellos y sus cosas, envían legados a César para pedir auxilio. Del mismo modo los alobroges, que tenían posesiones y aldeas más allá del Ródano, se retiran junto a César en la fuga y demuestran que ellos no tenían nada excepto el suelo el campo. Llevados por estas cosas, César establece que no va a ser esperado por ellos hasta que, consumidas todas las fortunas de los socios, llegaran los helvecios hacia los santonos.

[12] El río Arar, el cual fluye por las fronteras de los Eduos y de los Secuanos hacia el Ródano, es de increíble suavidad, de tal modo que con los ojos no puede ser considerado hacia qué parte fluye. Los Helvecios atravesaban éste, unidos los botes y barcas. Cuando César fue hecho más seguro por los exploradores de que tres partes ya de las tropas de los Helvecios habían atravesado este río, pero que la cuarta parte restante estaba al otro lado del río Arar, habiendo marchado sobre la tercera vigilia con tres legiones desde el campamento, llegó a esta parte que todavía no había atravesado el río. Habiendo atacado a éstos impedidos y desvalidos, mata a una gran parte de éstos; los demás se dieron a la fuga y se dirigieron hacia los bosques más cercanos. Esta aldea era llamada Tigurino; pues toda la ciudad Helvecia ha sido dividida a cuatro aldeas. Este único grupo, en el recuerdo de nuestros padres, como hubiera salido de su patria, había matado al cónsul Casio y había llevado bajo el yugo al ejército de éste. Así o por azar o por decisión de los dioses inmortales, esta parte de la nación Helvecia que había llevado un sonoro desastre al pueblo romano, resolvió la primera el castigo. En este asunto César no sólo se vengó de injusticias públicas sino también privadas, porque habían matado al abuelo de su suegro Pisón, el legado Lucio Pisón, en el mismo combate de Tigurino en el que habían matado a Casio.

[13] Hecho este combate, para que pudiera conseguir las tropas restantes de los helvecios, se preocupa por que un puente haya de ser hecho en el Arar y así conduce al ejército. Los helvecios, conmovidos por la inminente llegada de éste, como conocieran que aquél había hecho en un día esto que ellos mismos habían hecho muy duramente en 20 días para que cruzaran el río, envían legados a éste. El jefe de esta embajada fue Divico, el que había sido jefe de los helvecios en la guerra Cassiana. Así este se presento con César…

[14] Así César respondió con estas palabras…..Dada esta respuesta se marchó

15] Al siguiente día mueven el campamento desde este lugar. César hace lo mismo y envía a toda la caballería, a un número de 4000, a la que tenía ocupada desde toda la provincia de los Eduos y de los aliados de éstos, los cuales vean hacia qué partes hacen el camino los enemigos. Éstos, habiendo perseguido más ansiosamente el novísimo ejército, plantean batalla en un lugar ajeno con la caballería de los Helvecios; y unos pocos de los nuestros mueren. Llevados por este combate, los Helvecios, porque habían atacado con 500 jinetes a tanta multitud de jinetes, comenzaron a resistir más audazmente no nunca y a herir a los nuestros en el combate con su novísimo ejército. César contenía a los suyos desde el combate, y tenía bastante en presencia que el enemigo se alejara de los robos, alimentos y poblaciones. Así hicieron el camino durante casi 15 días, de tal manera que se interponía entre el novísimo ejército de los enemigos y nuestro primero no más ampliamente que éste o 6000 pasos.

[16] Pues por causa de los fríos no sólo el trigo no estaba maduro en los campos sino que ni siquiera en gran abundancia había bastante forraje, porque la Galia está colocada bajo los septentriones, como antes fue dicho. Cuando supo que él era conducido más diariamente y que el día apremiaba y en qué día era oportuno que el trigo fuera distribuido a los soldados, convocados los príncipes de éstos, de los cuales tenía una gran abundancia en el campamento, entre éstos Diviciaco y Lisco, el cual estaba al frente de la magistratura más alta, la cual los eduos llaman vergobredo, el cual es creado anual y tiene potestad de vida y muerte contra los suyos, acusa gravemente a éstos, porque, no pudiendo ni ser comprado ni ser tomado desde los campos, no sea sublevado por éstos en tan necesario momento con enemigos tan cercanos; sobre todo habiendo asumido la guerra, llevado por las plegarias de gran parte de éstos; mucho más gravemente también se queja por que ha sido abandonado.

[17] Entonces Lisco finalmente, llevado por la oración de César, porque antes había callado, expone...

[18] César, sentía que Dumnorige, hermano de Diviciaco, era señalado por este discurso de Lisco, pero, porque no quería que estas cosas fueran agitadas a muchos presentes, abandona rápidamente la asamblea, retiene a Lisco. Busca de una sola persona estas cosas que había dicho en una reunión. Dice más libre y audazmente. En secreto busca las mismas cosas de otros, encuentra que es verdadero. En el buscar encontraba también César que un combate ecuestre adverso había sido hecho en pocos días antes, que el inicio de la fuga de éste había sido hecho por Dumnorige y por los jinetes de éste (pues Dumnorige estaba al frente de la caballería, la cual los eduos habían enviado para la ayuda de César).

[19] Conocidas estas cosas, al acercarse cosas muy ciertas a estas sospechas, porque hubiera conducido a los Helvecios a través de las fronteras de los Secuanos, porque se hubiera preocupado de que los rehenes tenían que ser entregados entre ellos, porque hubiera hecho todas estas cosas no solo por mandato suyo y de la ciudad sino también por ellos mismos ignorantes, porque fuera acusado por el magistrado de los eduos, pensaba que era suficiente causa, para que o el mismo lo avisara a éste u ordenara que la ciudad lo avisara. De todas estas cosas rechazaba una, porque había conocido el máximo afán hacia el pueblo romano del hermano de Diviciaco, la máxima voluntad hacia él, su famosa fidelidad, justicia, paciencia; pues temía que ofendiera el animo de Diviciaco con el suplicio de éste. Así pues, antes de que intentara algo, ordena que Diviciaco sea llamado junto a él y, alejados los interpretes habituales, comenta con éste, a través de Gayo Valerio, a Truquillo, principe de la provincia de la Galia, familiar suyo, a quien tenía la más alta confianza de todas las cosas; al mismo tiempo hace conmemoración, qué cosas han sido decididas con el mismo presente en un concilio de los galos sobre Dumnorige y muestra quién a hablado sobre esto junto a él. Pide y exhorta que sin la ofensa de éste o él mismo decida sobre éste, conocida la causa, o que ordene que decida la ciudad.

[20] Diviciaco, habiendo abrazado con muchas lágrimas a César, comienza a suplicar que no decidiera algo más grave hacia su hermano. Al pedir de César llorando con muchas palabras estas cosas, César toma la mano de éste; habiéndolo consolado, ruega, haga el fin de suplicar; muestra que la gracia junto a él de éste es de tanto que entrega a la voluntad y súplicas de éste la injusticia del estado y su dolor. Llama junto a él a Dumnorige, aparta a su hermano; enseña qué cosas critica en éste; indica qué cosas comprende él mismo, qué ciudad se queja; recuerda que para el tiempo restante evite todas las sospechas; dice que perdone lo pasado a su hermano Diviciaco. Pone guardias a Dumnorige para que pueda saber qué cosas hace, con quiénes habla.

[21] Hecho más cierto en el mismo día por los exploradores que los enemigos se habían colocado bajo el monte a ocho mil pasos del campamento de él mismo, envió a unos los cuales conocieran cuál era la naturaleza del monte y cuál el ascenso era en circuito. Fue anunciado nuevamente que él era fácil. Sobre la tercera vigilia ordena que T. Labieno, legado en lugar del pretor, subiera a la parte más alta del monte con dos legiones y estos guías que habían conocido; muestra qué consejo suyo hay. Él mismo sobre la cuarta vigilia avanza hacia éstos por el mismo camino hacia donde habían ido los enemigos y envía a toda la caballería ante él. P.Considio, que era tenido como el más experto del tema militar y había estado en el ejército de Sila y después en el de Craso, es enviado delante con los exploradores.

[22] Con la primera luz, como la parte más alta del monte fuera tenida por Lucio Labieno, él mismo distara del campamento de los enemigos no más largamente que mil quinientos pasos y no hubiera sido conocida la llegada de él mismo o de Labieno, como después comprendió por los prisioneros, Considio enviado el caballo se acerca hacia éste, dice que el monte que quiso que fuera ocupado por Labieno era tenido por los enemigos. César hace subir a sus tropas a la próxima colina, dispone la línea de batalla. Labieno, como había sido ordenado a él por César que no empezara el combate, a no ser que las tropas de él mismo hubiesen sido vistas cerca del campamento de los enemigos, para que de todas partes fuera hecho en un tiempo contra los enemigos el ataque, ocupado el monte esperaba a los nuestros y se mantenía lejos del combate. Finalmente en mucho día por los exploradores, César conoció que el monte era tenido por los suyos y que los helvecios habían movido el campamento y que Considio con temor había sido asustado porque no le había visto haber renunciado por la vista. En este día, en el intervalo que había acostumbrado sigue a los enemigos y pone su campamento a tres mil pasos del campamento de éstos.

[23] Al día siguiente de este día, porque superaba completamente dos días, al ser conveniente cosechar el trigo para el ejército, y porque de Bibracte, la ciudad de largo mas grande y más rica de los Heduos, no distaba mas ampliamente que 18.000 pasos, consideró que había de ser provisto de trigo; así pues desvía el camino desde los Helvecios y se esfuerza por ir desde Bibracte. Esta cosa es anunciada a los enemigos por los fugitivos de L.Emilio decurion de los jinetes galos. Los Helvecios, ya porque pensasen que los Romanos, asustados por el miedo, se alejaban de ellos más entonces porque ocupados los lugares superiores el día anterior no hubieran comenzado el combare ya por esto porque confiaran en poder ser encerrados con provisión de trigo, cambiada la decisión y desandado el camino, comenzaron a perseguir a los nuestros desde el novísimo ejército y a atacarlo.

[24] Después que su animo advierte esto, César lleva sus tropas a una colina próxima y envió la caballería, la cual sostuviera el ataque de los enemigos. Éste entretanto ha colocado en la mitad de la colina una línea de cuatro legiones veteranas, en la parte más alta de la cumbre colocó dos legiones, que había alistado muy recientemente en la Galia Citerior, y todas las tropas auxiliares, de tal manera que llenara por encima de él todo el monte con hombres; ordenó que los impedimenta y carros fuesen llevados a un lugar y que este fuera fortificado por aquellos que se habían colocado en una línea superior. Los Helvecios habiendo seguido con todos sus carros, llevaron los equipajes hacia un lugar. Ellos mismos se acercaron en perfectísima línea bajo nuestra primera línea de batalla rechazada nuestra caballería, hecha la falange.

[25] César, quitados los caballos, primero de su mirada después de la de todos, para que igualado el peligro de todos, evitara la esperanza de fuga, habiendo animado a los suyos, comenzó el combate. Los soldados, enviadas las lanzas desde un lugar superior, rompieron fácilmente la falange de los enemigos. Disuelta ésta, desenvainadas las espadas, hicieron un ataque contra éstos. Servía de gran impedimento para los galos para la lucha porque fijados y unidos muchos escudos de éstos con un solo golpe de las lanzas, como el hierro se hubiera doblado, ni podían quitarlos ni luchar bastante cómodamente ocupada la mano izquierda, de tal manera que muchos, soltado el brazo hace tiempo, deseaban soltar el escudo de su mano y luchar con el cuerpo desnudo. Por fin, cansados por las heridas, comenzaron a volver el pie, y porque el monte estará abajo en un espacio alrededor de mil pasos, a refugiarse allí. Capturado el monte y avanzando los nuestros, los Bollos y Tulingos, que encerraban la línea de los enemigos con alrededor de 15000 hombres servían de defensa para los novísimos, comenzaron a rodearlos, habiéndose acercado a los nuestros desde el camino desde un lugar abierto y los helvecios habiendo observado ésto los cuáles se habían retirado al monte, comenzaron a atacar de nuevo y a reiniciar el combate. Los romanos llevaron los estandartes vueltos en dos partes: la primera y segunda línea, para que resistiera a los vencidos y a los desplazados, la tercera, para que aguantara a los que venían.

[26] Así en un combate dudoso se luchó largo tiempo y fuertemente. Al no poder aguantar el ataque de los nuestros más tiempo, unos se retiraron al monte como habían comenzado, otros se retiraron hacia sus pertenencias y carros. Pues en todo este combate, como se luchó desde la hora séptima hasta la tarde, nadie pudo ver al enemigo vuelto.Se luchó junto a los carros también hasta la mucha noche, porque echaron los carros delante de la empalizada y disparaban las flechas desde un lugar superior hacia los nuestros que venían y algunos colocaban lanzas y flechas entre los carros y las ruedas y herían a los nuestros. Como se hubiera luchado mucho tiempo, los nuestros se apoderaron de los pertrechos y el campamento. Allí la hija de Orgetorige y uno de sus hijos fué capturado. Desde este combate sobrevivieron casi 130000 hombres y éstos marcharon continuamente durante toda la noche, no interrumpido el camino durante ninguna parte de la noche; llegaron en el cuarto día hacia las fronteras de los Lingones, al no haber podido seguir a éstos los nuestros habiéndose demorado 3 días por las heridas de los soldados y por la sepultura de los muertos. Cesar envió hacia los lingones una carta y mensajeros, para que no ayudasen a éstos ni con trigo ni con otra caso.Él mismo, colocado el espacio de 3 días, comenzó a seguir a estos con todas sus tropas.

[27] Los Helvecios, llevados por la escasez de todas las cosas, enviaron legados sobre la rendición hacia éste.Al haber alcanzado éstos a éste en el camino y al haberse arrojado a sus pies y al haber pedido la paz llorando, habiendo hablado de forma suplicante, y como hubiera ordenado que éstos esperasen su llegada en ese lugar en el que entonces estaban, obedecieron. Después que César llegó allí, pide rehenes, armas, esclavos, que hubieran huido hacia éstos. Mientras que estas cosas son tratadas y son llevadas, interpuesta una noche, casi 6000 mil hombres de esta aldea, que es llamada Verbigeno, asustados por el temor ya sea de que, entregadas las armas, fueran llevados al suplicio, ya sea llevados por la esperanza de la salvación porque consideraban que en tanto gentío de traidores, su huida podía o ser ocultada o ser ignorada completamente, habiendo salido en la primera noche del campamento de los Helvecios, se dirigieron hacia el Rhin y las fronteras de los germanos.

[28] Cuando César descubrió esto, ordenó a éstos por cuyas fronteras habían ido, que se reagruparan y se retirasen si quisieran ser disculpados para ellos; tuvo reducidos en el número de los enemigos; recibió a la rendición a todos los demás, entregados rehenes, armas, refugio. Ordenó que los Helvecios, Tulingos, Latóbrigos volvieran a sus fronteras, de donde habían marchado, y porque nada había en casa, perdidas todas las cosechas, con lo que toleraran el hambre, mandó a los Alobroges que hicieran aprovisionamiento de trigo para ellos; ordenó que ellos mismos restablecieran los campamentos y aldeas que habían incendiado. Esto hizo por esta razón sobre todo, porque no quiso vaciar este lugar de donde los Helvecios habían marchado, para que a causa de la bondad de los campos, los germanos que viven más allá del Rhin, no pasaran desde sus fronteras hacia la frontera de los Helvecios y para que no fueran vecinos para la provincia de la Galia y los Alobroges. Lo concedió a los boyos, pidiendo los heduos, porque habían sido conocidos por su famosa virtud, que los colocaran en sus fronteras. Ellos mismos entregaron los campos a éstos y recibieron a éstos después hacia la igualdad de derecho y condición de libertad que ellos mismos eran

[29] En el campamento de los Helvecios fueron encontradas unas tablillas, realizadas en letras griegas y llevadas junto a César, en las cuales tablillas había sido escrito el cálculo detalladamente, qué número de éstos había salido de casa, quiénes podían llevar armas y del mismo modo separadamente cuántos niños, ancianos y mujeres había. De todas estas cosas la suma era de doscientos ochenta mil (280.000) cabezas helvecias, treinta y seis mil (36.000) tulingos, catorce mil (14.000) latobrigos, veinte y tres mil (23.000) roracos y treinta y dos mil (32.000) boyos. De éstos los que podían llevar armas hacia noventa y dos mil (92.000). La suma de todos fue hasta trescientos sesenta y ocho mil (368.000).Tenido el censo de éstos que volvieron a casa, como había ordenado César, fue encontrado un número de ciento diez mil (110.000).

[30] Hecha la guerra de los helvecios, los legados de casi toda la Galia, príncipes de las ciudades, acudieron a felicitar a César. Pidieron que fuera lícito para ellos fechar la asamblea de toda la Galia para cierto día y hacer esto con la voluntad de César. Permitido éste asunto, han decidido el día para el consejo y jurando que alguien no anunciara a no ser que hubiera sido mandado a éstos en una decisión común, acordaron entre sí.

[31] Terminada esta asamblea, los mismos príncipes de las ciudades que habían estado antes volvieron junto a César y pidieron que fuera lícito para ellos tratar con éste sobre su salvación y sobre la de todos secretamente en oculto.Conseguido este asunto, todos se arrojaron llorando a César a sus pies. Habló por éstos el heduo Diviciaco.

(32) Tenido este discurso por Diviciaco, todos los que estaban presentes comenzaron a pedir ayuda de César con gran llanto. César advirtió que unos secuanos de todos no hacían nada de estas cosas que los demás hacían, sino que mirban tristes la tierra, bajada la cabeza. Habiéndose sorprendido preguntó de éstos cuál era la causa de este asunto. Los secuanos no respondían nada, sino que en la misma tristeza permanecían callados. Como preguntara más a menudo de éstos y no pudiera sacar ninguna palabra de éstos, el mismo Heduo Diviciaco respondió.

[33] Conocidas estas cosas, Cesar confirmó con palabras los ánimos de los Galos y prometió que esta cosa serviría de preocupación para él. Tenido este discurso, acabó la asamblea.

[34] Agradó por esta cosa a éste que enviase legados hacia Ariovisto los cuáles pidiesen de éste que eligiesen algún lugar medio para la entrevista de ambos. A esta embajada respondió Ariovisto...

[35] Llevadas estas respuestas hacia César, de nuevo César envía a éste legados con estas órdenes...

[36] A estas cosas Ariovisto responde...

[37] Estas órdenes eran referidas al mismo tiempo a Cesar y los legados venían desde los eduos y desde los tréveros. César, movido violentamente por estas cosas, juzgó para él que tenía que apresurarse, para que no pudiese ser detenido menos fácil, si la nueva tropa de los Suevos se hubiera juntado con las viejas tropas de Ariovisto. Así pues, preparado el suministro lo más rápidamente posible, marcha hacia Ariovisto con grandes caminos.

[38] Al haber avanzado un camino de tres días, fue anunciado a éste que Ariovisto avanzaba con todas sus tropas para ocupar Vesoncio, que es la ciudad mas grande de los secuanos [ y que había avanzado fuera de sus limites un camino de tres días]. César pensaba que había de ser prevenido de que esto sucediera. Pues de todas las cosas, las cuales servían de uso para la guerra, era la facultad máxima en esta ciudad, y esto era edificado por la naturaleza del lugar de tal manera que daba gran facultad para hacer la guerra. Aquí César avanzó por grandes caminos nocturnos y diurnos y ,ocupaba la ciudad, allí coloca la defensa

[39] Mientras que se retrasa unos pocos días junto a Vesonción por causa del trigo y del suministro, por el informe de los nuestros y por las voces de nuestros mercaderes y galos que decían que los Germanos eran de ingente grandeza de cuerpos, de increible valor y habilidad en las armas, a menudo decían que ellos, habiéndose reunido con éstos, no habían podido soportar ni siquiera su rostro o la agudeza de sus ojos), tanto miedo ocupó rápidamente a todo el ejercito que no poco perturbaba las mentes y ánimos de todos. Éste primero surgió de los tribunos de los soldados, de los prefectos y de los demás, que, habiendo seguido a César por causa de la amistad desde la ciudad, no tenían gran experiencia en la milicia: uno de éstos, llevada otra causa, que decía que era necesaria para marchar para él, pedía que fuera lícito alejarse de la voluntad de éste. Algunos, llevados por el honor, se quedaban para que evitasen la sospecha del miedo. Estos podían ni disimular el rostro ni tener lágrimas alguna vez. Retirados en las tiendas de campaña o se quejaban de su destino o con sus familiares se compadecían de su común peligro. Los testamentos eran sellados en todo el campamento por el vulgo. Poco a poco por las voces de éstos y por el temor también éstos que tenían un gran uso en el campamento, soldados y centuriones y los que estaban al frente de la caballería, eran perturbados. Quienes querían que de éstos ellos fueran considerados menos tímidos, decían que ellos no temían al enemigo sino que temían a las estrecheces del camino o a la grandeza de los bosques, los cuales se oponían entre ellos mismos y Ariovisto, o temían la provisión de trigo para que pudiera ser soportado cómodamente.

[40] Al haber advertido esto, convocado el consejo y adjuntados los centuriones de todos los órdenes para este consejo, vehementemente los acusó...

[41] Tenida este discurso, a un modo admirable fueron convertidas las mentes de todos y la suma alegría y el deseo de iniciar la guerra surgió y la décima legión dio las gracias a éste la primera a través de tributos de los soldados porque hubiera hecho de él el juicio óptimo, y aseguró que ella estaba preparadísima para llevar la guerra. Luego los restantes legiones con los tribunos de los soldados y con los centuriones de las primeras filas trabajaron para que hicieran bastante para César… Aceptada la satisfacción de éstos y buscado el camino por Diviciaco, porque de los galos a éste le tenía la máxima confianza, para que en un número más alto de cincuenta mil, abiertos los lugares, condujera el ejército , marchó sobre la cuarta vigilia como había dicho. En el séptimo día , como no interrumpiera el camino, fue hecho más cierto por los exploradores de que las tropas de Ariovisto distaban de las nuestras 24000 pasos.

[42] Conocida la llegada de César, Ariovisto envía legados hacia éste … No expresó César la condición y ya pensaba que él era vuelto hacia la salud al prometer esto de ambas formas que había denegado antes al que pedía… El día para la reunión fue dicho el quinto desde este día. Entretanto a menudo los legados al ser enviados entre éstos por ambos lados y rápidamente, Ariovisto pidió que César no condujera algún infante hacia la reunión.

43. La planicie era grande y en ésta la elevación terrenosa era bastante grande. Este lugar estaba alejado casi el mismo espacio desde el campamento de César y Ariovisto. Allí como había sido dicho llegaron a la conferencia. César colocó a 200 pasos desde el túmulo la legión la cual había traído en caballos. Los jinetes de Ariovisto del mismo modo se colocaron en una distancia igual. Ariovisto desde los caballos pidió que conservaran y condujeran hacia el coloquio. Cuando se llegó allí, César recordó en el principio de su discurso sus beneficios y los del senado hacia él, que había sido llamado rey por el senado, que amigo, que los derechos enviados muy ampliamente. Después pidió las mismas cosas que había dado a los legados en las órdenes.

[44] Ariovisto respondió pocas cosas a las súplicas de César, pregonó muchas de sus virtudes.

[45] Muchas cosas han sido dichas por César a esta sentencia porque del negocio no pudiera desistir.

[46] Mientras estas cosas son llevadas a cabo en el coloquio, fue anunciado a Cesar que los jinetes de Ariovisto se dirigían al montículo más cercanamente, que se colocaban junto a los nuestros y que disparaban piedras y flechas hacia nosotros. César ha hecho el fin de hablar y se ha refugiado junto a los suyos y ha mandado a los suyos que no arrojaran de ningún modo algún dardo a los enemigos. En efecto, aunque veía que el combate con la caballería de la legión escogida era sin ningún peligro, no consideraba, sin embargo, que tenia que ser empezado para que, golpeados los enemigos, pudiera ser dicho que éstos habían sido rodeados por ellos por fidelidad en asamblea.

[47] Luego Ariovisto envió en un espacio de dos días legados hacia César. No fue vista la causa de dialogar para César, y esto más porque el día anterior los Germanos no habían podido ser retenidos para que lanzaran dardos hacia los nuestros. Él mismo consideraba que él mismo tenía que enviar un legado de los suyos con gran peligro hacia éste y tenía que poner loal frente de los hombres fieros. Fue visto muy apropiado enviar hacia él a C. Valerio Procilio, hijo de Gallo Valerio Carburo, joven de sumo valor y humildad, cuyo padre había sido recompensado con la ciudadanía por Gallo Valerio Flaco, por su fidelidad y por su conocimiento de la lengua gala, de la cual se servía Ariovisto se servía por una costumbre anterior, y porque los Germanos no tenían motivo de pecar en él, y enviar conjuntamente a Marco Mecio, el cual se servía de la hospitalidad de Ariovisto. Al haber observado a Ariovisto en el campamento junto a éstos, estando presente su ejercito, gritó. Prohibió hablar a los que intentaban y los lanzó a las cadenas.

[48] El mismo día trasladó su campamento y a seis mil pasos desde el campamento de César se estableció debajo del monte. Al día siguiente de este día ha llevado al otro lado del campamento de César sus tropas y el campamento ha hecho más allá de él dos mil pasos con este consejo, es decir, que interceptase a Cesar con el grano y el tránsito, el cual fuese llevado desde los Secuanos y los Heduos. Desde este día durante 5 días seguidos César ha llevado sus tropas delante del campamento y tuvo colocado el ejercito, para que la posibilidad no faltara para éste, si Ariovisto quisiera combatir en el combate. Ariovisto contuvo el ejército en el campamento durante todos estos días, luchó diariamente en un combate ecuestre. El tipo de lucha era éste, en la que los germanos se habían ejercitado: eran seis mil jinetes, otros tanto infantes eran muy veloces y muy fuertes en número, los cuales desde toda la tropa habían remitido con causa de salud unos a otros: eran volteados en el combate con éstos, los jinetes se retiraban hacia ellos; éstos si algo era más duro, corrían; si alguno había caído del caballo, recibida una herida más grave, lo rodeaban... Tanta era la rapidez de éstos en la ejercitación que igualaban la carrera de los caballos, llevados con sus melenas.

[49] Cuando Cesar compredió que él se mantenía en el campamento para que no fuera alejado del aprovisionamiento más tiempo, mas allá de este lugar, en el cual lugar los germanos se habían instalado, alrededor de 600 pasos de éstos, eligió el lugar idóneo para el campamento y, formada una triple línea de batalla, marchó hacia este lugar. Él ordenó que la primera y segunda línea estuvieran en armas , que la tercera construyese el campamento. [Este lugar distaba casi 600 pasos como se ha dicho del enemigo]. Allí Ariovisto envió a casi 16000 hombres liberados con toda la caballería, los cuales tropas aterrorizara a los nuestros y los alejaran de la fotrtificación. Nada más tarde, como había decidido, César ordenó que dos líneas atacasen al enemigo, que la tercera acabase el trabajo. Fortificado el campamento, dejó allí dos legiones y la parte de los auxiliares, condujo las otras cuatro legiones hacia el campamento mayor.

[50] Al día siguiente colocado el suyo, César hizo salir a sus tropas de ambos campamentos y, habiendo avanzando desde el campamento mayor un poco, colocó la línea de batalla y dio la posibilidad de luchar. a los enemigos Cuando comprendió que ellos ni siquiera entonces avanzaban, llevó de nuevo al ejército al campamento cerca del mediodía. Justamente luego Ariovisto envió parte de sus tropas, que atacase el campamento menor. Se luchó cruelmente por ambos bandos hasta la tarde. Ariovisto llevó con la caída del sol a sus tropas al campamento, infligidas y recibidas muchas heridas. Al preguntar César desde los prisioneros por qué asunto Ariovisto no luchaba en combate, encontraba esta causa, porque entre los germanos existía esta costumbre, es decir, que las madres de familia de éstos declaraban con suerte y adivinaciones si es de costumbre que el combate fuera comenzado.

[51] Al día siguiente de este día Cesar dejó para la defensa de ambos campamentos lo que pareció que era bastante, colocó todas las tropas(arqueros) auxialiares en vista de los enemigos delante del campamento más pequeño porque tenía menos fuerza por la multitud de militares legionarios delante del número de enemigos, para que se sirviera de las tropas auxiliares según la especie; él mismo, colocada la triple formación, se acercó hasta el campamento de los enemigos. Solo entonces los Germanos por necesidad hicieron salir de forma inevitable a sus tropas del campamento y por razas los colocaron en partes iguales a Intervalos, Harudos, Marcomanos, Tribocos, Vangiones, Nemetes, Sedusios y Suebos y rodearon a toda su línea con carromatos y carretas para que no fuera dejada tras de sí alguna esperanza en la fuga. Allí se colocaron las mujeres, las cuales llorando suplicaban a los soldados que venían al combate, colocadas las manos, que no las entregaran a la esclavitud a los romanos.

[52] César puso al frente de cada legión a cada legado y a un cuestor para que cada uno tuviera a éstos como testigos de su valor; él mismo, desde el ala derecha, porque había advertido que esta parte de los enemigos era mínimamente firme, comenzó el combate. Los nuestros, dada la señal, hicieron duramente un ataque hacia los enemigos y los enemigos corrieron repentina y rápidamente de tal manera que no era dado el espacio de lanzar flechas hacia los enemigos. Dejadas las flechas, fue combatido con las espadas cuerpo a cuerpo. Pero los germanos resistieron los asaltos de las espadas, rápidamente desde sus costumbres hecha la falange. Muchos de los nuestros fueron encontrados, los cuales saltaban hacia la falange y arrancaban los escudos de las manos y lastimaban desde arriba. Al haber sido golpeada la línea de los enemigos desde el ala izquierda y al haber sido lanzada a la fuga, oprimían impetuosamente desde el ala derecha con la multitud de los suyos a nuestro campo de batalla. Habiendo advertido esto el joven P.Craso, quien estaba al frente de la caballería, porque era más libre que estos que los que entre la fila luchaban, envió la tercera línea de batalla para ayuda de nuestros trabajadores.

[53] Así pues la batalla ha sido restablecida y todos los enemigos volvieron las espaldasy no dejaron de huir hasta que llegaron al río Rin alrededor de 50 mil pasos de este lugar. Allí unos pocos confiados en sus fuerzas lucharon por atravesar a nado o, halladas las barcas, descubrieron la salvación para ellos. En éstos estuvo Ariovisto que habiendo obtenido un barquichuelo atado junto a la orilla huyó en éste; habiendo alcanzado a todos los demás nuestros jinetes los mataron. Dos fueron las esposas de Ariovisto, una de nacionalidad Sueba, a la que había hecho salir de la casa con él, y otra de nación Nórica, hermana del rey Voccion, a la que en la Gallia había llevado enviada por su hermano. Una y otra desaparecieron en esta fuga. Dos fueron las hijas: una de estas fue asesinada, la otra fue atrapada. C. Valerio Procilo, al ser llevado atado por los guardias con tres cadenas en la fuga , se precipita junto al propio Cesar que seguía inmediatamente con la caballeria a los enemigos. Sin duda esa cosa trajo un deseo no menos que la misma victoria porque veía que el hombre más honesto de la provincia de la Gallia, su esclavo (familiar),y huésped, arrebatado de las manos de los enemigos ,le había sido restituido y no había disminuido algo su fortuna en su desgracia sobre tanto deseo y gratitud. Éste, estando él presente, decía sobre él tres veces en suerte un decreto sí era matado por el fuego de pronto o para otro tiempo era guardado. Del mismo modo M.Mecio fue encontrado y fue llevado hacia él.

[54] Anunciado este combate al otro lado del Rín, los Suebos, quienes habían venido a orillas del Rín, comenzaron a volver a casa; cuando a éstos, que habitan próximos el Rín, los sintieron asustados, habiéndolos perseguido mataron a un gran número de ellos. César, terminadas dos grandísimas guerras en un verano, un poco más rápido que pedía el tiempo del año, dirigió hacia los campos de invierno a los Secuanos al ejército; puso al frente del campamento a Labieno; el mismo marchó hacia la Galia citerior para tratar las reuniones.



De Bello Gallico, I, 39.
Texto 1
Mientras que se demora unos pocos días junto a Vesonción para la provisión de trigo y víveres, por una pregunta de los nuestros y por las voces de los Galos y comerciantes, que comentaban que los germanos eran de enorme grandeza de cuerpos, de increible valor y destreza en las armas (muchas veces decían que ellos mismos habiéndose reunido con éstos no habían podido soportar ni siquiera la mirada ni la fiereza de sus ojos), tanto miedo ocupó súbitamente a todo el ejército que no poco perturbaba las mentes y ánimos de todos.

Texto 2
En primer lugar este surgió de los tribunos de los soldados, de los prefectos y de las demás, que habiendo seguido a César desde la ciudad para su amistad no tenían una gran experiencia en la milicia: uno de éstos, llevado otro motivo, que decía que el tenía como necesario para marchar, pedía que fuera licito alejarse de la voluntad de éste; algunos, llevados por la verguenza, permanecían para que evitasen la sospecha del temor.

Texto 3
Estos no podían ni disimular el rostro ni a veces retener las lágrimas. Ocultos en las tiendas o se quejaban de su destino o lloraban con sus familiares su común peligro. Por las palabras de estos y por el miedo, poco a poco, también estaban asustados estos, que tenían gran experiencia en el campamento, los soldados y los centuriones y los que están al frente de la caballería.

Texto 4. Habia quienes con astucia disimulaban el miedo.
Estos querían que ellos fuesen considerados de stas cosas menos tímidos, que ellos no temían al enemigo sino a las estrecheces del camino y a la grandeza de los bosques, los cuales se ubicaran entre ellos mismos y Ariovisto, o decían temer la provisión de trigo, para que pudiera ser llevada fácilmente. Algunos también anunciaban a César que, como hubiera ordenado que el campamento fuera movido y que los estandartes fueran llevados, los soldados no serían obedientes a lo dicho y no llevarían los estandartes por miedo.

Texto 5
La parte interior de Britania es habitada por éstos, los cuales dicen ellos mismos que había sido indicado en la memoria que nacieron en la isla, la parte marítima por aquellos que pasaron de Bélgica para conseguir botín y guerra (Todos éstos casi son llamados con esos nombres de las ciudades de las cuales llegaron allí habiendo salido) y, llevada la guerra, permanecieron allí y comenzaron a cultivar los campos. Hay una multitud interminable de hombres, y edificios muy numerosos similares casi a los galos, un gran número de ganado. Se sirven de la moneda de bronce o de oro o de barras de hierro hasta cierto peso dispuestas en lugar de la moneda. Nace allí el plomo blanco, en las regiones mediterráneas, en las marítimas, el hierro; pero la abundancia de ésta es poca; se sirven del bronce importado. No piensan que es lícito probar la liebre, la gallina y el asno; sien embargo comen estas cosas para el ánimo y el deseo. Los lugares son más calientes que en la Galia, siendo los fríos más relajados.

Texto 6
Una isla de naturaleza triangular, de la cual un lado está frente a la Galia. Un ángulo de este lado, que está junto a Cantio, a donde casi todas las naves son llamadas desde la Galia, mira hacía oriente, la inferior hacía el Mediodía. Esto se extiende alrededor de quinientos mil pasos. Otra mira hacía Hispania y el Sol occidental; por esta parte está Hibernia, en medida menor, cómo es estimada, que Britania, pero el trayecto es de igual espacio como desde la Galia hacía Britania. En mitad de este curso está una isla, la cual es llamada Mona: además muchas islas menores diseminadas son consideradas, de las cuales islas algunos escribieron que la noche era treinta continuos días en el momento del invierno. Nosotros no encontrábamos nada de esto en las preguntas, a no ser que veíamos que las noches son más breves que en el continente por ciertas medidas del agua. De esta es la longitud del lado, como dice la opinión de aquellos, de setecientos mil. La tercera está frente al norte; a esta parte niguna tierra está enfrentada, pero el ángulo de este lado sobre todo mira hacía Germania. Se estima que esto está a ochenta mil pasos a lo largo. Así, toda la isla está en alrededor veinte veces cien mil pasos.

Texto 7
De todos éstos los más humanos son largamente, quienes habitan Cantio, región que es toda marítima, y no difieren mucho de la costumbre gala. La mayor parte de los interiores no plantan frutos, sino que viven de la leche y la carne y con pieles están vestidos. Todos verdaderamente se manchan con glasto, el cual produce un color azulado, y por ello son más horribles en las luchas por el aspecto. Son de cabello largo, y con toda la parte del cuerpo rasurada, excepto la cabeza y el labio superior. De diez en diez y de doce en doce tienen comunes a las mujeres entre sí, y sobre todo hermanos con hermanos y padres con hijos. Pero quienes nacieron de éstos, de éstos son tenidos hijos, a donde por primera vez cada doncella ha sido entregada.

Texto 8
Cuando César llegó a la Galia, los príncipes de una facción eran los heduos, de la otra los secuanos. Como estos fueron menos fuertes por sí, porque desde la antiguedadra era la misma autoridad sobre los heduos, y grandes eran las clientelas de éstos, para ellos se habían unido a los germanos y Ariovisto y los habían llevado hacía sí con grandes gestos y promesas.

Texto 9
En toda la Galia hay dos tipos de estos hombres, los cuales son de cierto número y honor. En efecto la plebe casi es tenida en el lugar de los esclavos, que nada se atreve por sí, la cual no es llevada por ningún consejo. La mayor parte, cuando son agobiados o por el bronce ajeno, o la grandeza de los tributos o la injusticia de los poderosos, a sí mismos se entregan a la esclavitud a los nobles. Hacía éstos todos los derechos son los mismos, los cuales tienen los señores hacía los esclavos. Pero de estas dos razas una es de los druidas, la otra de los caballeros. Ellos se ocupan de las ceremonias religiosas, procuran los sacrificios públicos y privados, interpretan las creencias. En torno a éstos un gran número de adolescentes se reune para la enseñanza, y éstos están junto a ellos por el honor... Por otra parte entre todos estos druidas está al frente uno que tiene entre éstos suma (la mayor) autoridad. Habiendo muerto éste, o si el que sobresale de los demás le sucede en la dignidad o si son todos iguales, en un sufracio de druidas, a veces también luchan con armas por el principado. Ciertamente éstos se reúnen en un lugar consagrado en un momento del año en las fronteras de los Cornutes, la cual región es tenida cómo centro de toda la Galia. Aquí desde todas partes se reunen todos los que tienen diferencias y se someten a los decretos y juicios de éstos.

Texto 10
Los druidas consensuaron alejarse de la guerra y no pagan tributos junto con los demás; tienen exención de la milicia e inmunidad de todas las cosas. Muchos, excitados por tan grandes recompensas y por su propia iniciativa, se dirigen hacia la enseñanza y son enviados por los padres y parientes. Se dice qye allí aprenden un gran número de versos. Así pues algunos permanecen en la enseñanza 20 años. Ni consideran que sea lícito mandar estas cosas con letras, como en casi las demás cosas por razones públicas y privadas se sirven las letras griegas. En las primeras quieren convencer de esto, que las almas no mueren, sino que después de la muerte pasan de unos a otros, y piensan que por esto son excitados sobre todo hacia la virtud, despreciado el miedo de la muerte. Además discuten muchas cosas sobre las estrellas y el movimiento de éstas, sobre el mundo y la grandeza de las tierras, sobre la naturaleza de las cosas, sobre la fuerza y poder de los dioses inmortales y arrastran a la juventud.

Texto 11
Sobre todo rinden culto al Dios Mercurio. De este son la mayoria de imagenes. Consideran a este autor de todas las artes, a este como guía de caminos de vías y caminos. Piensan que este tiene la fuerza máxima para las ganancias de dinero y las mercancías. Después de este honran a Apolo, Marte, Júpiter y Minerva. De estos dioses casi tienen la misma opinión que las demás gentes: Apolo aleja las enfermedades, Minerva entrega los comienzos de las obras y de las artes que Marte rige las guerras. Los galos cuentan que todos ellos fueron creados por el padre Dite y dicen que esto ha sido demostrado por los Druidas. Ellos acaban los espacios de todo el tiempo por esta causa no por el numero de días si no de noches. Ellos observan los cumpleaños y los comienzos de los meses y años del mismo modo que el día a la noche.

De Bello Gallico II


[1] Como César estuviera en la Galia citerior en el campamento de invierno, así como más arriba demostramos, numerosos rumores eran llevados hacia éste y del mismo modo por una carta de Lavieno era hecho más cierto de que todos los belgas, que habíamos dicho que eran la tercera parte de la Galia, se conjuraban contra el pueblo romano y daban entre sí rehenes.

[2] Conmovido por estos mensajes y por la carta, César alistó dos legiones nuevas en la Galia citerior y, comenzado el verano, envió hacia la Galia ulterior al legado Q. Pedio el cual los condujera. Él mismo, tan pronto como empezara a haber abundancia de alimento, marcha hacia el ejército.Da ocupación a los senones y a los demás Galos que eran vecinos para los belgas, para que conozcan esas cosas que son llevadas junto a éstos y lo hagan a él más seguro de estas cosas.Todos éstos continuamente anunciaron que todas las tropas eran reunidas, que el ejército era llevado a un solo lugar.Entonces realmente no consideró que tenía que ser dudado que avanzara hacia éstos.Previsto el aprovisionamiento, mueve el campamento y en quince días casi marcha hacia las fronteras de los belgas.

[3] Como hubiera venido allí de improviso y más rápidamente que la opinión de todos, los remos, quienes están próximos a la Galia de los belgas, enviaron junto a éste a los legados Icio y Andebrogio, los primeros de la ciudad, los cuales dijeran que ellos se llevaban a sí y a todas sus cosas a la fe y poder del pueblo romano, y que ellos no habían estado de acuerdo con los restantes belgas y que ellos no habían jurado contra el pueblo romano, y que ellos estaban preparados y daban rehenes y hacían las órdenes y los recibían en ciudades y los ayudaban con trigo y las demás cosas (para dar rehenes y cumplir las órdenes y recibirlos en las ciudades y ayudarlos con trigo y demás cosas); que todos los restantes belgas estaban en armas y que los germanos, que viven cerca del Rin, se habían reunido con éstos...

[4] Como buscase de éstos qué ciudades y cuántas estaban en armas y de qué eran capaces en la guerra, así respondía: ...Del número de éstos los remos decían que ellos tenían todas las cosas exploradas, porque, reunidos con los parientes y los vecinos, conocieron cuánta multitud prometió cada uno en la común asamblea de los belgas para esta guerra.

[5]César, habiendo animado a los Remos y habiendo proseguido liberalmente con un discurso, ordenó que todo el senado se reuniera junto a él y que los hijos de los príncipes fueran llevados como rehenes junto a él.Todas estas cosas han sido hechas por estos atentamente cada día. Él mismo, habiendo animado al eduo Diviciato grandamente enseña con cuánto esfuerzo del estado y de la común salvación interesa que las tropas de los enemigos sean dispersadas, para que no haya de ser luchado con tanta gente en un solo tiempo. Dadas estas órdenes,envía a éste desde él.Después que vio que todas las tropas de los belgas venían hacia él reunidas junto a un sólo lugar y supo que ya no distaban largamente de aquellos exploradores, a los que había enviado, y de los remos, se apresuró a que el ejército atravesara el río Axona, el cual está en las fronteras extremas de los remos, y allí puso el campamento. Este asunto fortificaba también un lado del campamento con las orillas del río y tras éste devolvía las cosas que eran seguras de los enemigos y permitía los víveres desde los remos y las demás ciudades para que sin peligro pudieran ser llevados junto a este. El puente estaba en este río. Allí pone una defensa y en la otra parte del río deja el legado Quinto Titurio Sabino con seis cohortes; ordena que el campamento sea edificado con un vallado de doce pies hacia la altura y una fosa de dieciocho pies.

[6] Desde este campamento la ciudad de los Remos, de nombre Bibrax, estaba alejada ocho mil pasos. Los belgas empezaron a atacar ésta desde el camino con gran fuerza. Difícilmente fue sustentado en este día. El mismo ataque de los galos y los belgas es éste: cuando, colocada una multitud de hombres de todas las murallas, comenzaron de todas partes a ser lanzadas piedras hacia el muro y el muro fue descubierto de defensores, hecha la tortuga, alcanzan las puertas y destruyen el muro. Esto entonces era hecho fácilmente. Pues como tanta multitud lanzara piedras y flechas, ninguno tenía la posibilidad de resistir en el muro. Como la noche hubiera hecho el fin de atacar, el remo Icio, de muy alta nobleza y gracia entre los suyos, el cual entonces estaba al frente de la ciudad, uno de aquellos quienes habían venido como legado de paz hacia César, envía el mensaje hacia éste…

[7] Allí sobre la medianoche César, habiéndose servido de los mismos generales que habían venido como mensajeros de Iccio, envía arqueros númidas y cretenses y a los honderos baleares para la defensa de la ciudad. Se acercó el deseo de luchar por la llegada de estos y por los remos con la esperanza de la defensa y a los enemigos por la misma causa se alejó la esperanza. Así pues habiéndose atrasado un poco junto a la ciudad y habiendo devastado los campos de los Remos, incendiadas todas las aldeas y edificios hacia donde habían podido dirigirsse avanzaron hacia el campamento de César con todas las tropas y colocaron el campamento a menos de 2 mil pasos; este campamento como era señalado con humo y fuegos, se extendía a lo ancho más anchamente que 8000 pasos.

[8] César decidió abstenerse del combate primeramente por la multitud de los enemigos y por la privilegiada opinión de la virtud; diariamente no obstante probaba con combates ecuestres de qué era capaz el enemigo con su valor y a qué se atrevían los nuestros. Cuando entendió que los nuestros no eran inferiores, siendo oportuno e idóneo por naturaleza el lugar delante del campamento para presentar el ejército, porque esta colina, en donde el campamento había sido colocado, inclinada un poco desde la llanura, se extendía hacia lo ancho de frente tanto cuanto lugar podía ocupar un ejército dispuesto, y tenía pendiente desde ambas partes del lado, y elevado levemente en el frente, poco a poco volvía hacia la llanura, condujo desde ambos lados de esta colina una fosa transversal alrededor de 400 pasos y construyó las fortalezas junto a la últia parte de las fosas y allí colocó las ballestas, para que, como hubiese introducido el ejército, los enemigos no pudieran rodear desde los lados a los suyos que luchaban, porque eran así de capaces por su multitud. Hecho esto, dejadas en el campamento dos legiones que había alistado muy recientemente, para que, si tuvieran la necesidad de algo, pudieran ser llevadas para la defensa, colocó las restantes seis legiones del campamento en la línea de batalla. Del mismo modo los enemigos colocaron sus tropas llevadas desde el campamento.
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[9] El pantano era no grande entre nuestro ejército y entre el de los enemigos. Si los nuestros atravesaran éste, los enemigos esperaban; los nuestros, en cambio, si el inicio de atravesar fuera hecho por aquéllos, para que atacaran a éstos impedidos, habían sido preparados en las armas. Entretanto era luchado en el combate ecuestre entre las dos líneas de batalla. Cuando ninguno de los dos hace el inicio de atravesar, teniendo los nuestros un combate de jinetes más favorable, César retiró a los suyos hacia el campamento. Los enemigos avanzaron hacia adelante de este lugar hacia el río Axona, el cual fue indicado que está detrás de nuestro campamento. Allí encontrados los vados, intentaron conducir a una parte de sus tropas con esta intención, es decir, que, si fueran capaces, atacasen la fortaleza, al frente de la cual estaba el legado de Q.Titunio, y rompiesen el puente; si no hubieran sido capaces, devastasen los campos de los remos, que servían de gran uso para nosotros para llevar la guerra, y alejaran a los nuestros de la comida.

[10] César, hecho más seguro por Titurio, hace atravesar el puente a toda la caballería y los honderos númidas de leve armadura y a los arqueros y avanza hacia éstos. Agudamente fue luchado en este lugar. Los nuestros, habiendo perseguido a los enemigos impedidos en el río, mataron a un gran número de éstos; a los restantes, intentando cruzar por los cuerpos de éstos muy audazmente, los rechazaron con una multitud de flechas y mataron a los primeros quienes habían atravesado, rodeados por la caballería. Los enemigos, cuando sobre conquistar la ciudad y sobre atravesar el río comprendieron que ellos habían perdido la esperanza y vieron que los nuestros no avanzaban hacia un lugar desigual para luchar y comenzó a faltar la provisión de trigo a ellos mismos, convocada la asamblea, los enemigos decidieron que lo mejor era que cada uno se volviera a su casa y se reunirían desde todas partes para defender a aquellos de los que los romanos hubieran introducido un primer ejército hacia sus fronteras, para que luchasen más en las suyas que en fronteras ajenas y se sirviesen de la abundancia doméstica de provisión de trigo. Esta razón también con los restantes motivos llevó a éstos a esta sentencia, porque habían sabido que Diviciaco y los Heduos se acercaban a las fronteras de los Belovacos. A éstos no podía persuadir de que se detuviesen más tiempo y no llevasen la ayuda a los suyos.

[11] Constituido este asunto, habiendo salido del campamento en la segunda vigilia con gran ruido y tumulto, sin ningún orden cierto ni mandato, como cada uno buscara para sí el primer lugar del camino y se apresurara a marchar hacia casa, hicieron que pareciera que la marcha era similar a una huida. Conocido este asunto en el momento a través de los observadores, César, habiendo temido una traición, porque todavía no había observado por qué causa se alejaban, retuvo en el campamento a su ejército y caballería. Siendo la primera luz, confirmada la cosa por los exploradores, envió delante a toda la caballería, la cual demorase al novísimo ejército. Puso al frente de éstos a los legados Q.Pedio y L. Aurunculeyo Cota. Ordenó que el legado Tito Labieno siguiera con tres legiones. Éstos, habiéndose acercado a los novísimos y habiéndoles perseguido muchos miles de pasos, mataron a una gran multitud de éstos que huían, como se colocaran desde el extremo del ejército hacia aquellos que había venido y sostuviera fuertemente el ataque de nuestros soldados, como los primeros porque pareciera que estaban lejos del peligro y no fueron retenidos por alguna necesidad u órden, escuchado el griterío, deshechas las filas, todos pusieron la defensa para sí en la fuga. De este modo sin peligro alguno los nuestros mataron a tanta multitud de éstos cuanto espacio de día hubo. Bajo el ocaso del sol desistieron de seguir y se refugiaron dentro del campamento como había sido ordenado.

[12] Al día siguiente de este día César antes de que los enemigos se retiraran por el terror y la huida, condujo a su ejército hacia la frontera de los Suesiones que estaban próximos a los remos y, terminado el gran viaje, avanzó hacia la ciudad de los noviodunos. Habiéndo intentado atacar ésta desde el camino, la cual escuchaba que estaba vacía de defensores, defendiéndola unos pocos, no pudo conquistarla por la anchura de la fosa y la altura del muro. Construido el campamento, comenzó a hacer galerías y a preparar las cosas que servían de utilidad para atacar. Entretanto toda la multitud de Suesiones desde la fuga se reúne hacia la fortaleza en la próxima noche. Llevadas rápidamente las galerías hacia la ciudad, levantado un terraplén y constituidas las torres, asustado por la grandeza de las obras, que los galos antes ni habían visto ni habían escuchado, y por la rapidez de los romanos, envían legados a César sobre la rendición y, pidiendo los remos que fueran perdonados, lo consiguen.

[13] César, entregados los principales como rehenes de la ciudad y entregados a Galba dos hijos del mismo rey y todas las armas desde la ciudad, recibe a la suesiones hacia la rendición y conduce su ejército contra los belovacos. Como éstos hubieran llevado a ellos mismos y a todas sus cosas hacia la fortaleza de los bratuspantes y César estuviera lejos de esta ciudad con su ejército casi 5000 pasos, todos los mayores de nacimiento, habiendo salido de la ciudad, comenzaron a tender sus manos hacia César y a indicar con la voz que ellos mismos venían a la confianza y poder de éste y no marchaban contra el pueblo romano con armas. Del mismo modo, como se hubiera acercado a la ciudad y pusiera allí el campamento, los niños y mujeres, habiendo mostrado sus manos desde el muro, pidieron de los romanos según su costumbre la paz.

[14] Delante de éstos Diviciaco (pues después de la separación de los belgas, dejadas las tropas de los eduos, había vuelto hacia éste) hace unas palabras:

[15] César dijo que el mismo había de recibir y conservar a estos dentro de su confianza a causa del honor de Diviciaco y de los heduos , y porque la ciudad era grande entre los belgas por su autoridad y aventajaba por la multitid de hombres, pide 600 rehenes. Entregados éstos y llevadas todas las armas desde la ciudad, marchó desde este lugar hacia las fronteras de los Ambianos; éstos se entregaron a ellos y todas sus cosas sin demora. Los Nervios alcanzaban las fronteras de éstos. Como preguntara César sobre la naturaleza y costumbres de éstos, así respondía:


..Cuando los primeros pertrechos de nuestro ejército fueron vistos por aquellos que escondidos en el bosque estaban ocultos, porque el tiempo de empezar el combate entre estos había llegado,como dentro de los bosques habían colocado la tropa y las filas y ellos mismos se habían establecido, de pronto salieron con todas sus tropas e hicieron un ataque contra nuestros jinetes. Impulsados y perturbados estos fácilmente, bajaron corriendo con increíble rapidez hacia el río, de tal manera que casi en un momento y junto a los bosques, en el río [y ya en nuestras tropas] los enemigos eran vistos. Sin embargo con la misma rapidez avanzaron desde la colina opuesta hacia nuestro campamento y hacia aquellos que estaban ocupados en el trabajo.

[20]Todas las cosas han de ser llevadas por César en un momento...la escasez de tiempo y el encuentro de los enemigos impedía gran parte de estas cosas. Con estas dificultades dos cosas servían de defensa, la experiencia y el conocimiento de los soldados, porque, ejercitados en combates anteriores, ellos mismos podían decidir para sí qué cosa convenía que fuera hecha no menos comodamente que ser enseñadas por otros y porque César había prohibido que cada legado se alejara del trabajo y de cada legion a no ser para el campamento construido. Estos no esperaban ya una orden de César por la cercanía y rapidez de los enemigos, pero administraban a través de ellos las cosas que eran vistas.

[21]César, ordenadas las cosas necesarias, bajó corriendo para animar a los soldados hacia la cual parte llevó la casualidad y marchó hacia la décima legión. Habiendo animado a los soldados con un discurso no más largo que para que retuvieran el recuerdo de su antiguo valor o para que no fueran perturbados en el ánimo y aguantaran fuertemente el ataque de los enemigos, porque los enemigos no distaban más largamente que hacia donde pudiera ser lanzado un dardo, dio la señal de comenzar el combate. Y habiendo marchado del mismo modo hacia la otra parte para animar salió al encuentro de los que luchaban. Tanta fue la escasez de tiempo y tan preparado estuvo el ánimo de los enemigos para luchar que faltó tiempo no sólo para preparar los estandartes, sino también para vestir los cascos y quitar las protecciones a los escudos.Cada uno marchó desde el trabajo por azar hasta esta parte y se colocó junto a estos primeros estandartes que vio para que no perdiera el tiempo de luchar en buscar sus cosas.

[22] Colocado el ejército más como pedía la naturaleza del lugar [la pendiente de la colina] y la necesidad de tiempo, que como pedía la razón y el orden del hecho militar, como diversas legiones resistieran a los enemigos unas en otra parte y como fuera impedida la mirada, entrelazados setos muy densos, como antes hemos demostrado, ni ciertas tropas de reserva podían ser colocadas ni podía ser previsto qué cosa y en qué parte era necesario ni podían todas las órdenes ser administradas por uno solo. Así pues en tanta desigualdad de cosas varios sucesos de suerte seguían también.

[23] A los soldados de la legión IX y X, como se habían colocado en la parte izquieda de la formación, lanzados los dardos, agotados por la carrera y el cansancio y rendidos por las heridas, los Atrebates (pues esta parte había salido al encuentro de éstos) rapidamente los rechazaron del lugar superior hacia el río, y, habiendo seguido a los que intentaban atravesar, mataron impedida a gran parte de éstos con las espadas. Ellos mismos no dudaron en atravesar el río y, habiendo avanzado hacia un lugar desigual, los enemigos, resistiendo de nuevo, recomenzado el combate, se lanzaron hacia la fuga. Del mismo modo en las mismas orillas del río desde un lugar superior luchaban en otra parte dos legiones diversas, la XI y la VIII, derrotados los Viromandos, con los que se habían congregado. Pero despojado casi todo el campamento por el frente y por la parte izquierda, como en el ala derecha se hubiera colocado la legión XII y no con un gran intervalo de ésta la VII, todos los nervios en cerradísima línea, siendo general Boguognato, que tenía la parte más importante de poder, avanzaron hacia este lugar. una parte de éstos comenzó a rodear las legiones desde un lugar abierto, otra parte a buscar el lugar más alto del campamento.

[24]En un mismo momento nuestros jinetes e infantes de leve armadura, los cuales habían estado juntamente con aquellos, a los que yo había dicho que habían sido golpeados en el primer ataque de los enemigos, al retirarse al campamento, salían al encuentro de enemigos contrarios y de nuevo hacia otra parte buscaban la fuga. Y los calones, que desde la puerta decumana y desde la parte mas alta de la colina habían visto que los nuestros cruzaban victoriosos el río, habiendo salido para robar, al haber recibido y al haber visto que los enemigos se movían en nuestro campamento, se enviaban precipitados a la fuga. Al mismo tiempo se levantaba el clamor y griterio de éstos que venían con pertrechos y unos y otros eran llevados asustados hacia una y otra parte. Confundidos por todas estas cosas, los jinetes tréveros, de los cuales la opinión de valor entre los galos es única, los cuales, enviados por la ciudad por causa de auxilio, habían venido junto a César, como hubieran visto que nuestro campamento era llenado con multitud de enemigos, que las legiones eran oprimidas y tenidas casi rodeadas, que los calones, jinetes, honderos y Númidas huían diversos y desparramados hacia todos partes, perdidas nuestras cosas, avanzaron a casa: anunciaron nuevamente a la ciudad que los romanos habían sido golpeados y superados, que los enemigos se habían apoderado del campamento y pertrechos de éstos.external image Vercinget%C3%B3rix+17.jpg

[25]César, habiendo marchado hacia el ala derecha desde la arenga de la décima legión, cuando vio que los suyos eran forzados y que, llevados los estandartes hacia un solo lugar, los mismos soldados llevados de la duodécima legión servían de estorbo para ellos junto a la lucha, caídos todos los centuriones de la cuarta cohorte y matado el portaestandarte, perdido el estandarte, heridos o muertos casi todos los centuriones de las demás cohortes, entre estos muerto con muchas y grandes heridas el primípilo P. Sexto báculo, hombre muy valiente, vio que ya no podía resistirse, que los demás eran más retrasados y que algunos de los novatos salían del combate en un lugar desierto y evitaba los dardos, que los enemigos ni los que bajaban desde el frente en un lugar inferior se mezclaban y que apremiaban desde ambos lados y que el asunto estaba en problemas, que ninguna era la defensa que pudiera ser llevada, quitado el escudo de los novatos para el soldado, porque este mismo había llegado allí sin escudo, avanzó hacia la primera línea y, llamados nominalmente los centuriones, habiendo animado a los demás, ordenó que los soldados tomaran los estandartes y que los manípulos se colocaran en posición, para que pudieran servirse más fácilmente de las espadas. Llevada la esperanza a los soldados con la llegada de este y recuperado el ánimo, al desear hacer la obra también en sus cosas extremas cada uno por sí en la mirada del general, el ataque de los enemigos fue retardado un poco.

[26]Como hubiera visto que la legión séptima, la cual se había colocado cerca, era forzada del mismo modo por el enemigo, César aconsejó a los tribunos de los soldados que las legiones se juntaran poco a poco y llevaran los estandartes vueltos hacia los enemigos. Hecho esto, como unos llevaran ayuda a otros y no temieran que vueltos fueran rodeados por el enemigo, comenzaron a resistir más audazmente y a luchar más valientemente. Entre tanto los soldados de las dos legiones, que en la formación novata había servido de defensa para los pertrechos, anunciado el combate, incitada la carrera, en lo más alto de la colina eran observados por los enemigos y Tito Labieno, habiéndose apoderado del campamento de los enemigos y habiendo visto desde un lugar superior qué cosas eran llevadas en nuestro campamento, envió la décima legión para la defensa de los nuestros. Como éstos hubieran sabido por la huida de los jinetes y calones en qué lugar estaba el asunto y en cuánto peligro era encontrado el campamento, las legiones y el general, nada restante hicieron para ellos para la rapidez.

[27]Con la llegada de estos, tanto cambio de cosas fue hecho que los nuestros, los que habían caído derribados por las heridas, apoyados en los escudos se reintegraban al combate, los calones, habiendo observado asustados a los enemigos, salían también inermes al encuentro de los armados, los jinetes sin embargo, para que destruyeran la vergüenza de la fuga con el valor, en todos los lugares de la lucha se ofrecían a los soldados legionarios. En cambio los enemigos, también en extrema esperanza de salvación, pusieron tanto valor que, al haber caído los primeros de éstos, los más cercanos se colocaban sobre los que yacían y luchaban desde los cuerpos de éstos.

[28] Hecho este combate y llevado casi al exterminio el linaje y nombre de los nervios, los mayores de nacimiento, a los que habíamos dicho que habían sido lanzados juntamente con los niños y las mujeres hacia los estuarios y pantanos, anunciada esta lucha, como consideraran nada imposible para los vencedores, nada seguro para los vencidos, enviaron, con el consentimiento de todos los que sobrevivían, los legados a Julio Cesar y se entregaron a éste; y en recordar la calamidad de la ciudad dijeron que ellos habían sido llevados de seiscientos a tres senadores, de sesenta mil hombres apenas a quinientos que pudieron llevar las armas. César, para que pareciera misericordia la costumbre hacia desdichados y suplicantes, conservó muy diligentemente a éstos y ordenó que éstos se sirvieran de sus fronteras y ciudades y mandó a los limítrofes que se alejaran a ellos mismos y a los suyos de la injuria y maldad.

[29] Los Atuatucos, sobre los que más arriba dijimos, como vinieran con todas sus tropas para ayuda de los Nervios, anunciada esta batalla, volvieron a casa desde el camino. Abandonadas las demás ciudades y plazas fuertes, llevaron todas sus cosas hacia una sola ciudad fortificada brillantemente por la naturaleza. Como esta tuviera altísimos peñascos y pendientes por todas partes en derredor, una entrada inclinada por una parte suave era dejada a lo ancho no mas ampliamente de 200 pies; habían fortificado este lugar con un doble muro muy alto; colocaban rocas de gran peso y estacas puntiagudas en el muro. Éstos mismos eran hijos de Cimbros y Teutones, los cuales, al hacer el camino hacia nuestra provincia e Italia, dejados cerca del río Rhin aquellos pertrechos que no podían llevar y transportar consigo, habían dejado una guardia de los suyos y una defensa de 6000 hombres conjuntamente. Éstos, hostigados por sus vecinos durante muchos años después de la muerte de éstos, como llevaran la guerra unos, como defendieran el espacio junto a otros, hecha la paz con el acuerdo de todos éstos, habían elegido este lugar para domicilio de ellos.

[30] Y en primer lugar con la llegada de nuestro ejército hacían numerosas excursiones desde la ciudad y luchaban en pequeñitas batallas con los nuestros; después de estas cosas, rodeados por una empalizada de doce mil pies en redondo y por numerosas torres, se refugiaban en la ciudad. Cuando, llevadas las galerías, montado el montículo, vieron que la torre era colocada lejos, primero se reían desde el muro y nos insultaban a voces, porque fuera colocada desde tanta lejanía tanta maquinaria:...

[31] Pero cuando vieron que se movían y acercaban a los muros, movidos por una rara y nueva especie, enviaron a César legados de paz, los cuales hablaron a este modo.

[33] Por la tarde César ordenó que las puertas fueran cerradas y que los soldados salieran de la ciudad, para que los lugareños no recibieran de noche alguna ofensa de los soldados. Aquellos, tomado antes, como fue comprendido, el consejo de que habían creído que, hecha la traición, los nuestros habían de
llevar y finalmente guardar más negligentemente las defensas, en parte con estas cosas que habían retenido y habían mantenido ocultas con las armas, en parte hechos los escudos desde la corteza o en cuerdas entrelazadas, las cuales habían vestido rápidamente con pieles, como la escasez de tiempo pedía, en la tercera vigilia, en la que el ascenso hacia nuestras municiones parecía mínimamente arduo, hicieron con todas las tropas repentinamente una salida desde la ciudad. Rápidamente, como antes había ordenado César, hecha la señal con fuegos, se dirigió allí desde las fortalezas próximas, y fue luchado por los enemigos así cruelmente como debió ser luchado por hombres fuertes en extrema esperanza de salvación en un lugar desigual contra éstos que enviaban dardos desde la empalizada y las torres al consistir toda esperanza en una sola virtud. Muertos casi cuatro mil hombres, los restantes fueron rechazados hacia la ciudad. Al día siguiente de este día, destrozadas las puertas, como ya nadie defendiera, y enviados dentro nuestros soldados, César vendió toda la sección de esta ciudad. El número de cincuenta y tres mil personas fue dicho a este por aquellos que habían comprado.

[34] En el mismo tiempo por P. Craso, al que con una legión había enviado hacia los Venetos, Venellos, Osismos, Coriosolitas, Esuvios, Olercos y Redones, las cuales son ciudades marítimas y alcanzan el océano, fue hecho más cierto de que todas estas ciudades habían sido llevadas hacia la palabra y el poder del pueblo romano.

[35] Hechas estas cosas, pacificada toda la Galia, tanta opinión de esta guerra fue llevada a los bárbaros, que por estos pueblos que vivían más allá del Rhin eran enviadas embajadas a César, las cuales prometieran que ellos darían rehenes, harían las órdenes. Comenzado el próximo verano, César ordenó que estas embajadas, porque se acercaba a Italia e Ilirica, fueran vueltas hacia él. Llevadas las legiones hacia el campamento de invierno, él mismo marcha hacia Italia, los Andes, los Cornutos y los Turonos y a las ciudades que estaban cercanas a estos lugares donde había llevado la guerra. Y por estas cosas a partir de una carta de César fue decidida una petición de quince días porque para nadie sucedió antes de este momento.

De Bello Gallico III


[1] Como César marchara hacia Italia, envió a Servio Galba con la legión doce y parte de la caballería hacia los Nuntiatos, Veragros y Sedunos,quienes se extienden desde las fronteras de los Alobroges y el lago Lemano y el río Ródano hacia las cimas de los Alpes. La causa de enviarlo fue porque quería que fuera abierto por los Alpes el camino por el que se habían acostumbrado a ir con gran peligro y grandes mercancías los mercaderes. A este permitió si pensara haber necesidad, que colocara la legión en estos lugares para invernar. Galba, hechos algunos combates favorables y conquistadas muchas ciudades de ellos, enviados hacia él de todas partes los legados y dados los rehenes y hecha la paz, decidió colocar dos cohortes en los Nuntiatos y él mismo invernar con las demás cohortes de su legión en la aldea de los Veragros, que es llamada Octoduro. Esta aldea,colocada en el valle, no alcanzaba la gran planicie, es contenido por altísmos montes por todas partes. Al ser dividido este a dos partes por el río, una parte de esa aldea se les concedió a los Galos para invernar, otra parte vacía abandonada por estos se les atribuye a las cohortes: Fortificó este lugar con un vallado y una fosa.

[2] Al haber pasado muchos días de cuartel de invierno y al haber ordenado que el grano fuera llevado allí, repentinamente fue hecho más seguro por los exploradores de que todos se habían marchado por la noche desde esa parte de la aldea, que había concedido a los Galos, y de que los montes que amenazaban eran tenidos por la máxima multitud de Sedunos y Veragros. Esto había sucedido por algunas causas, es decir, que de repente los galos cogieran el plan de renovar la guerra y de oprimir la legión: primero, porque despreciaban a causa de la escasez a la legión y no esta muy llena, apartadas las dos cohortes y estando ausentes muchisimos uno por uno, que habían sido enviados para pedir aprovisionamiento; entonces también, porque a causa de la aspereza del terreno ni siquiera consideraban que su primera embestida podia ser sostenida, al precipitar y disparar ellos mismos las flechas desde las montañas al valle. Sucedia el hecho de que se quejaban de que sus hijos habían sido arrebatados por ellos en calidad de rehenes de guerra.

[3] Recibidos estos mensajes, Galba, al no haber sido acabado completamente el trabajo del campamento de invierno ni las defensas ni al haber sido provisto de trigo y restante comida suficientemente porque, había creído que nada debería ser temido de la guerra, hecha la rendición y recibidos los rehenes, convocado rápidamente el consejo, comienza a buscar opiniones. Al haber sucedido tanto peligro repentino excepto la opinión y ahora al ver que casi todos los lugares superiores han sido completados por la multitud de armados y al no poder ser venido para la ayuda ni poder ser soportado el alimento, cerrados los caminos, en este consejo ya casi perdida la salud, algunas opiniones de este tipo eran dichas que, dejados los impedimentos, hecha la salida, por los mismos caminos por los cuales allí habían llegado marcharan hacia la salvación. Sin embargo gustó a la mayor parte, reservado este consejo hacia el extremo caso, esperar el suceso de la cosa entretanto y defender el campamento.

[4]...

[5] Al ser luchado en ese momento más ampliamente que 6 horas continuamente y al faltar a los nuestros no solo las fuerzas sino también los dardos, y al estar los enemigos más agudamente y al empezar con los nuestros más débiles a destruir el vallado y llenar los fosos y al haber sido conducida la cosa ya hacia el caso extremo, P. Sexto Baculo, centurión de la primera fila, el cual dijimos que había sido herido con muchísimas heridas en la batalla Nerica, y del mismo modo C. Voluseno, tribuno de los soldados, hombre de gran consejo y virtud, hacia Galba corren y enseñan que una sola es la esperanza de salvación, si, hecha la salida, levantasen la ayuda extrema. Así pues, convocados los centuriones, rápidamente hace a los militares más seguros de que durante un momento interrumpan la batalla y sacaran de este modo los dardos perdidos y reparasen a partir del trabajo, después, dada la señal, desde el campamento interrumpieran y pusieran toda esperanza de salvación en el valor.

[6] Porque han sido ordenados, lo hacen y, hecha la salida improvisadamente por todas las puertas, no dan a los enemigos ni posibilidad de saber qué sucedía ni de reunirse. Así cambiada la fortuna, a ellos quienes habían venido hacia la esperanza de capturar el campamento de todas partes los interceptan rodeados,y de 30.000 hombres más ampliamente, el cual número de bárbaros constaba que había venido hacia el campamento, asesinada más una tercera parte, a los restantes aterrados hacia la fuga los empujan y ni siquiera les permiten situarse en los lugares más altos. De este modo extendidas todas las tropas de los enemigos y decubiertas las armas, se retiran dentro de sus fortificaciones. Hecho este combate, porque Galba no quería intentar fortuna más a menudo y recordaba que él había venido con otro consejo hacia el campamento, veía que él había corrido con otras cosas, sobre todo movido por la escasez de trigo y aprovisionamiento, al día siguiente incendiados todos los edificios de esta aldea, intentó volverse a la provinvia y, prohibiendo ningún enemigo o retrasando el camino, condujo a la legión ilesa hacia los Nuntiatos, desde allí hacia los Alobroges y allí invernó.

[7] Llevadas estas cosas, al juzgar César la Galia pacificada por todas las causas, superados los Belgas, expulsados los Germanos, vencidos los Sedunos en los Alpes, y al haber marchado hacia Ilyrico, así comenzado el invierno, porque quería visitar esas naciones y conocer también las regiones, una repentina guerra en la Galia surgió. Esta fue la causa de esta guerra. El adolescente P. Crasso invernaba con la legión siete muy cercano al mar océano en los Andes. Él, porque en estos lugares había escasez de trigo, envió a muchos prefectos y tribunos de los soldados hacia las ciudades vecinas por la causa del trigo; en este número T. Terrasidio fue enviado hacia los Esuvios, M. Trebus Gallo hacia los Corrisolites, Q. Velanio con T. Silio hacia los Venetos.

[8] Por estos es hecho el inicio de retener a Silio y Velanio porque consideraban que a través de estos recuperarían a sus rehenes los cuales habían entregado a Craso. Los vecinos llevados por la autoridad de estos como los consejos de los Galos son súbitos y repentinos, retienen sobre la misma causa a Trebio y Terrasidio y rápidamente enviados los legados por los suyos, los príncipes entre si no juran nada y solicitan a las ciudades restantes que quieran más permanecer en esa libertad que recibieron de los antepasados que soportar la esclavitud de los romanos. Conducida rápidamente toda la región marítima hacia su opinión, envían hacia P.Crasso la embajada común, si quiere recuperar a los suyos, que reenviara a los rehenes a él.

[9] César, hecho más seguro por Craso de estas cosas, porque él mismo estaba ausente más largamente, ordena que las naves largas sean construidas entre tanto en el río Liger, el cual fluye hacia el océano, ordena que los remeros sean colocados en la provincia, que los marineros y timoneres sean preparados. Administradas estas cosas, él mismo, tan pronto como él puede por el tiempo del año, avanzó hacia el ejército. Los venetos y las demás ciudades del mismo modo, conocida la llegada del César, hechas más ciertas, comprendían al mismo tiempo cuánto crimen habían enviado hacia ellos, deciden que los legados porque el nombre siempre había sido santo e inviolado por todas las naciones, retenidos por ellos y llevados en las cadenas, prepararan la guerra por la enormidad del peligro y proveyesen sobre todo a esas cosas que son adecuadas para el uso de las naves con esta mayor esperanza de que confiaban mucho en la naturaleza del lugar. Sabían que los caminos pedestres habían sido cerrados por los estuarios, que la navegación había sido impedida por el desconocimiento de los,lugares y por la escasez de puertos y confiaban en que nuestros ejércitos pudieran por la escasez de trigo retrasarse más tiempo junto a ellos... Iniciadas estas decisiones, construyen fortificaciones, llevan trigo desde los campos hacia las ciudades, reunen las naves las máximas posibles junto a Venecia, en donde constaba que Cesar había de llevar en primer lugar la guerra. Toman como socios para ellos para esta guerra a los osismos, lexovios, namnetes, ambiliatos, morinos, diablentes, menapios; llegan tropas auxiliares desde Britania, la cual está colocada contra estas regiones.

[10] Estas dificultades eran de llevar la guerra, a las cuales mostramos más allá, pero sin embargo muchas cosas lanzaban a César hacia esta guerra: la injusticia de los jinetes romanos retenidos, la rebelión hecha después de la traición, la rebelión a los rehenes dados, la conjura de tantos pueblos, en primer lugar que, descuidada esta parte, el resto de naciones juraran que lo mismo sea licito para ellos. Así pues al comprender que casi todos los Galos se dedican a las cosas nuevas y hacia la guerra móvil y rápidamente son excitados, sin embargo que todos los hombres se dedican a la libertad por naturaleza y odian la condición de la esclavitud, antes de que muchas ciudades conspirasen, pensó que el ejército se había dirigido hacia él y había sido entregado más anchamente a los dioses.

[11] Así pues envía al legado T. Labieno hacia los Treveros, quienes están muy cercanos al río Reno, con la caballería. A este manda, se dirija a los otros Renos y Belgas y conserve en el oficio y prohíba a los Germanos, quienes se decía que habían sido llamados para el auxilio por el valor a atravesar el río con las naves.
P. Craso con las cohortes XII legionarias y el gran número de caballería manda que avance hacia Aquitania, para que las tropas auxiliares no sean enviadas a Galia desde estas naciones y sean unidas tantas regiones. Al legado Q. Titurio Sabino envía con las tres legiones hacia los Venellos, Corosiolitos y Lexovios, el cual se preocupe por que esta tropa vaya a ser preparada. Pone al frente al joven D. Bruto al frente de la flota y de las naves gálicas, a las cuales había mandado que acudieran desde Pictoniso Santones y las demás regiones pacificadas, y tan pronto como pueda, manda avanzar hacia los Venellos. Él mismo se dirigió hacia allí con las infanterías y con las tropas.

[12] Los lugares de las fortalezas eran casi de tal modo que puestos en las últimas lenguas de tierra y promontorios no tenían acceso ni con los pies, al haber incitado a ellos desde lo alto la marea, porque cae siempre dos veces en el espacio de 12 horas, ni con las naves, porque las naves eran golpeadas en vados, de nuevo amainando la marea. Así, era impedida desde ambas partes el ataque de las ciudades. Y, sí empujado el montículo al mar y niveladas moles y estas murallas de la ciudad, superados en algún momento casualmente por la grandeza del trabajo, habían empezado a desesperar de su suerte, empujado un gran número de naves, de cuyo asunto tenían la más alta facultad, todas sus cosas llevaban y se retiraban hacia las fortalezas próximas. Allí de nuevo se defendían con las mismas ventajas del lugar. Hacían más fácilmente estas cosas durante gran parte del verano por esto, porque nuestras naves eran detenidas por las tempestades y grandísima era la dificultad de navegar por el vasto y abierto mar, por los grandes veranos y por los puertos raros y casi nulos.

[13] Así pues las naves de ellos mismos habían sido hechas y equipadas a este modo. Las quillas son bastante más planas que las de nuestras naves, para que las mareas puedan ser más facilmente sacar los vados y la partida. Las proas así como las popas habían sido puestas derechas perfectamente, habían sido adecuadas a la grandeza de las olas y tempestades; todas las naves habían sido hechas de roble para soportar determinada fuerza y peligro. Los travesaños eran de vigas de un pie de dimensión a la altura, clavadas con clavos férreos con un grosor de un dedo pulgar, las anclas habían sido atadas con cadenas férreasen lugar de cuerdas, las pieles en vez de velas y las pieles de cuero habían sido preparadas delicadamente, ya sean estas por escasez de lino y por la ignorancia de ellos del empleo, o sea por esto, lo cual es más parecido de la verdad, porque creían que no podían ser sometidas tantas tempestades del Oceano y tantos ataques de los vientos y tantas cargas de las naves no podían ser llevadas lo bastante hábilmente. Se había reunido a nuestra flota con estas naves de tal modo que procuraba con la velocidad e impulso de los remos, por la restante naturaleza del lugar y la fuerza de las tempestades eran más actas y más adecuadas para aquellas. Ni en verdad las nuestras podían dañar con el espolón a ellos (tanta solidez había en estos) ni por la altura era empujada fácilmente la lanza y por la misma razón eran conservados convenientemente a las cadenas. Sucedía que, al haber empezado a enfurecerse el viento y al haberse entregado al viento, soportaban más fácilmente a la tempestad y se colocaban en vados más prudentemente y abandonadas (las naves) por el calor nada temían las rocas y los arrecifes. De todas estas cosas el azar había de ser temido por nuestras naves .

[14] Conquistadas muchísimas ciudades, César, cuando advirtió que en vano ni tanto trabajo podía ser tomado ni que la fuga de los enemigos, capturadas las ciudades, podía ser rechazada ni que podía ser dañado con éstas, estableció que tenía que ser esperada la flota. Cuando se reúne esta y fue vista por primera vez por los enemigos, se colocaron casi doscientas veinte naves, las más preparadas de estas, y con todo tipo de armas muy equipadas, habiendo partido desde el puerto, se colocaron contrarias a las nuestras; ni suficientemente constaba a Bruto, quien estaba al frente de la flota, o a los tribunos y los centuriones del ejército, a quienes era atribuida una nave a cada uno, qué cosa llevaban y qué razón de guerra la movían. En efecto con el espolón habían conocido que no podían ser dañadas; excitadas en cambio las torres, sin embargo a estas la altitud de la popa superaba desde las naves bárbaras, aunque ni desde un lugar inferior bastante acomodadamente las flechas pudieran ser dirigidas, y las enviadas por los galos, se adelantaran más gravemente. una cosa había sido preparada por los nuestros para un gran uso, las guadañas habían sido afiladas, insertadas y fijadas por pértigas, no desde una forma similar de las máquinas de guerra. Cuando las cuerdas que sujetaban las antenas hacia los mástiles habían sido atadas y llevadas, eran rotas 'por delante, movido el navío con los remos. Las antenas caían inevitablemente por estos desgarros, para que, al ponerse la esperanza con todas las naves galas en las velas y armamento, arrebatadas éstas, todo el uso de las naves fuera sacado en un tiempo. El combate restante había sido colocado en la virtud en la que nuestros soldados superaban fácilmente, y más bien porque era llevada la cosa en la mirada de César y de todo el ejército, para que no pudiera esconder ningún hecho más fuerte paulatinamente; en efecto todas las colinas y lugares superiores de donde había una perspectiva cercana hacia el mar, eran tenidas por el ejército.

[15] Atadas las antenas como dijimos, cuando las naves de dos en dos y de tres en tres habían rodeado a cada una, los soldados luchaban por subir a las naves de los enemigos con la más alta fuerza. Después que los bárbaros advirtieron que eso era hecho, eliminadas muchas naves, al no ser encontrado ningún auxilio para esta cosa, se lanzaron a buscar la salvación en la fuga. Y ya vueltas a esta parte las naves hacia donde llevaba el viento, de repente se originó tanta calma y tranquilidad que no podían moverse del lugar. Esta cosa sirvió sin duda para hacer negocio de máxima oportunidad: pues las nuestras vencieron habiendo perseguido a cada una, para que llegaran muy pocas del número total con la llegada de la noches súbitamente a tierra, al lucharse sin interrupción casi desde la 4 hora hasta el ocaso del sol.

[16] Con este combate la guerra de los venetos y toda la orilla marítima fue terminada. Pues cuando toda la juventud y también todos de edad más grave en los que algo de consejo y dignidad hubo allí se habían reunido, entonces habían reunido a un solo lugar lo que de naves había estado allí. Perdidas çestas, los restantes no tenían hacia dónde se retiraban ni cómo defendían la ciudad. Así pues se entregaron a ellos y a todas sus cosas a César. Hacia estos allí César decidió que tenía que ser reclamado más gravemente para que más rápidamente hacia el resto del tiempo el derecho de los legados fuera conservado por los bárbaros. Así pues, asesinado todo el senado, vendió a los demás bajo la corona.

[17] Mientras que estas cosas son sucedidas en los Vénetos, Q. Titerio Sabino marcha hacia las fronteras de los Vénetos con estas tropas que había recibido de César. Viridovix dirigía a estos y tenía el extremo de este imperio de todas estas ciudades las cuales había derrotado de las que había exigido el ejército y grandes tropas; y en unos pocos días los Auterci, Eburovices y Lexoviquos cerraron las puertas, asesinado su senado porque no querían ser los causantes de la guerra, y se unieron con Viridovice; Esta gran multitud se había reunido además por todos lados desde la Galia de hombres perdidos y ladrones, a los que animaba el desde el cultivo del campo y trabajo cotidiano la esperanza de robar y el deseo de luchar. Sabino se tenía a sí mismo en el campamento en un lugar idónea para todas las cosas, como Viridovix hubiera acampado frente a él en un espacio de dos mil pies y, llevadas tropas diariamente, hiciera intento de luchar, para que no solo viniera ya Sabino a desprecio de los enemigos, sino también fuera tomado algo con las voces de nuestros soldados; presentó la opinión tan grande del miedo que los enemigos ya se atrevía a acercarse hacia la valla del campamento. Esto hacia desde esta causa porque con tanta multitud de enemigos no consideraba que tenía que ser luchado por el legado, estando ausente sobre todo este que tenía lo más alto del poder, a no ser con un lugar igual o con alguna oportunidad dada.

[18] Confirmada esta opinión de temor, elige a cierto hombre idóneo y astuto, a un galo, de aquellos a los que tenía consigo para ayuda. Convence a éste con grandes ventajas y promesas de que vaya a los enemigos, y muestre que cosa quiere que sea hecha. Cuando éste viene por la huida junto a ellos propone el temor de los romanos, enseña con qué angustias el mismo César es oprimido por los vénetos. Cuando esto fue escuchado, todos gritan que no ha de perderse la ocasión de hacer bien el negocio: que era oportuno ir al campamento. Muchas cosas animaban a los galos a esta deliberación: la duda de Sabino de los días superiores, la confirmación de la huida, la pobreza de los alimentos, para la cual cosa poco diligentemente había sido previsto por aquéllos, la esperanza de la guerra Venética y porque los hombres creen casi de buen grado aquello que quieren. Llevados por estas cosas, envían a Viridovix y a los demás generales desde el concilio no antes de que haya sido concedido por éstos que cojan las armas y las lleven al campamento. Concedida esta cosa, alegres como ha sido explorada la victoria, reunidos los sarmientos y las estacas con los que llenen las fosas de los romanos, se dirigen hacia el campamento.

[19] El lugar del campamento era elevado y paulatinamente inclinado alrededor de 1000 pasos. Aquí con gran carrera lucharon para que fuera dado el mínimo espacio posible para reunirse y armarse a los romanos, y llegaron cansados. Sabino, habiendo animado a los suyos, da la señal a los que desean. Impedidos los enemigos por causa de estos pesos que llevaban, de repente por dos puertas ordena que la salida sea hecha . Ha sido hecho por la oportunidad del lugar, por el desconocimiento y la fatiga de los enemigos, por la virtud de los militares y por la experiencia de las luchas de los superiores, para que ni siquiera soportaran un ataque de los nuestros y al instante volvieran sus espaldas. Nuestros soldados, habiendo seguido a estos impedidos con sus fuerzas integras, mataron a un gran número de estos; los jinetes, habiendo seguido a los restantes, dejaron a unos pocos los cuales habían escapado desde la fuga. Así en un solo momento Sabino de la lucha naval y César de la victoria de Sabino ha sido hecho más cierto, y todas las ciudades se entregaron rápidamente a Titurio. Pues como el alma de los Galos es veloz e inclinado para soportar la guerra, así la mente de estos es blanda y no resistente para soportar las calamidades.

[20] Casi al mismo tiempo, P. Craso, como hubiera llegado a Aquitania la cual parte, como antes fue dicho, ha de ser considerada la tercera parte de la Galia por la anchura de sus regiones y por la multitud de hombres, como conociera que la guerra tenía que ser llevada por él en estos lugares, en donde pocos años antes el legado L.Valerio Praeconino, golpeado su ejército, había sido asesinado y de donde el procónsul L. Manlio había huido, perdidos los bagajes, comprendía que una diligencia mediocre no tenía que ser aplicada por él. Así pues provisto el abastecimiento, preparadas las tropas auxiliares y la caballería, convocado de estas regiones nombre a nombre, además muchos hombres fuertes en Tolosa, Carcasona y Narbona las cuáles son provincias limítrofes de la Galia, llevó a su ejército hacia las fronteras de los sociates. Conocida la llegada de éste, los sociates, habiendo atacado nuestro ejército en el camino con grandes tropas reunidas y con la caballería con la que eran muy fuertes, comenzaron primero un combate ecuestre, después, golpeada su caballería y perseguidos los nuestros, mostraron de pronto las tropas pedestres que habían colocado en el valle en embocadas. Éstos, habiendo atacado a los nuestros, dispersos renovaron el combate.

[21] De día se luchó duramente, como los Sociates, animados por las victorias anteriores, pensaran que la salvación de toda la Aquitania había sido puesta en su valor, en cambio, al desear los nuestros saber que pueden hacer sin general y sin demás legiones, siendo el general joven; finalmente los enemigos cansados por las heridas volvieron la espalda. Matado un gran número de estos, Craso comenzó a conquistar la ciudad de los Sociates a la marcha. Resistiendo valientemente estos, llevó galerías y torres. Aquellos, intentada la salida en una ocasión, realizada en otro momento galerías bajo tierra hacia el montículo y las galerías (de este asunto son de lejos muy expertos los aquitanos porque en muchos lugares junto a estos hay minas de bronce y canteras), cuando comprendieron que nada podía ser hecho en estas cosas por la diligencia de los nuestros, envían legados a Craso y piden que se reciba a la rendición.

[22] Intentada esta cosa, obligados a que ellos traigan las armas lo hacen. Y para esta cosa de todos nosotros con los ánimos atentos desde una parte de la ciudad Adiatuno, el que tenía la parte más importante del ejército, con 600 devotos, a los que aquellos llaman fanáticos, cuya condición es esta, es decir que disfrutan juntamente con ellos de todas las comodidades obligatoriamente, a cuyas amistades se entregaron, si algo hiere a estos por la fuerza, o soportan a la vez la misma suerte o conocen la muerte para sí; ni hasta ahora en la memoria de los hombres alguien fue encontrado que rechazara la muerte, asesinado aquel a cuya amistad se hubiera dedicado--- con estos Adiatuno habiendo intentado hacer una salida, llevado un clamor desde esta parte de la fortaleza como hubieran salido corriendo los militares hacia las armas y ferozmente allí se hubiera luchado, rechazado hacia la fortaleza consiguió sin embargo de Craso que se sirviera de la misma condición de rendición.

[23] Aceptadas las armas y los rehenes, Craso marchó hacia las fronteras de los vocaces y los tarusaces. Entonces verdaderamente los bárbaros conmovidos porque habían sabido que la ciudad, construida por la naturaleza y por la mano, había sido conquistada en unos pocos días desde que había llegado, allí comenzaron a enviar recíprocamente legados también a jurar, a dar rehenes entre sí y a preparar las tropas. Aún son enviados legados a estas ciudades que son de la Hipania citerior limítrofes a Aquitania: desde allí las tropas y los generales son contenidos. Con la llegada de éstos intentan hacer la guerra con gran autoridad y gran multitud de hombres. Pero son elegidos generales aquellos que habían que habían estado todos los años juntamente con Sertorio y se consideraba que ellos tenían el sumo conocimiento de la milicia. Éstos deciden según la costumbre romana coger el lugar, construir el campamento, encerrara los nuestros con las provisiones. Cuando Craso advirtió esto que sus tropas eran divididas por la escasez, que el enemigo vagaba y bloqueaba los caminos y dejaba en el campamento bastante defensa, que por esta causa menos cómodamente les era llevado el trigo y las provisiones, que el número de enemigos era aumentado cada día pensó que no tenía que retrasarse que luchara en la lucha. Llevado este asunto al consejo en donde comprendió que todos sentían lo mismo, decidió el último día de lucha.

[24] Con la primera luz, llevadas todas las tropas, colocada una doble hilera, conectadas las tropas auxiliares hacia la mitad de la hilera, aguardaba qué decisión tomaban los enemigos. Aunque por la multitud y la antigua gloria de la guerra y la escasez de los nuestros consideraban que ellos tenían que luchar en seguro, sin embargo aquellos pensaban que, cortados los caminos, intervenida la provisión, era más seguro apoderarse de la victoria sin herida y si los romanos hubieran empezado a retirarse por la escasez de trigo pensaban atacarlos impedidos en el ejército y bajo las cargas con un ánimo más débil. Tomada esta decisión por los generales, llevadas las tropas de los romanos, se tenían en el campamento. Observada esta cosa, Craso como por su retraso y su opinión de temor los enemigos hubieran hecho a nuestros soldados más deseosos para luchar y como fueran escuchadas las voces de todos, que no era oportuno esperar más para que fuera al campamento habiendo exhortado a los suyos deseándolo todos avanzó hacia el campamento de los enemigos

[25] Allí como unos llenaran las fosas, otros rechazaran a los defensores del vallado y la fortificación, reunidas muchas flechas, y como los auxiliares para los que Craso confiaba no mucho para la lucha, suministrando piedras y flechas y llevando césped al montículo ofrecieran una apariencia y una opinión de los que luchan, como del mismo modo por los enemigos fuera luchado constante y no tímidamente y como no en vano cayeran las flechas enviadas desde un lugar superior, rodeado el campamento de los enemigos, los jinetes anunciaron a Craso que el campamento había sido construido no con la misma diligencia desde la puerta decumana y que tenían un fácil acceso.

[26] Craso, habiendo animado a los prefectos de los jinetes para que animaran a los suyos con grandes premios y promesas, muestra qué cosa quiere que sea hecha. Aquellos, como había sido ordenado, sacadas estas cohortes que para la defensa del campamento habían sido dejadas y por el trabajo agotados, y rodeadas por un largo camino, para que no pudieran ser vistas desde el campamento de los enemigos, estando atentos los ojos de todos y las mentes para la lucha, rápidamente hacia estas fortificaciones que dijimos llegaron y, lanzados estos, en el campamento de los enemigos se establecieron antes que pudiera ser visto o reconocido por estos qué cosa era llevada. Entonces verdaderamente, escuchado el clamor desde esta parte, los nuestros, recuperadas las fuerzas porque generalmente se acostumbró a confiarse en la esperanza de la victoria, comenzaron a atacar más duramente. Los enemigos rodeados por todas partes, perdidas todas las cosas, comenzaron a rendirse por las fortificaciones y a buscar la salvación en la fuga. La caballería, habiendo perseguido a estos en campos muy abiertos, desde un número de 50000 que constaba que se habían reunido desde la Aquitania y los Cántabros, apenas dejada 1/4 parte, se recogió por la mucha noche en el campamento.

[27] Escuchada esta lucha, la máxima parte de Aquitania se rindió a Craso y envió rehenes voluntariamente; en este número estuvieron los Tarbellos, Bigerriones, Ptianii, Vocaces, Tarusaces, Elusates, Gates, Auscos, Garumnos, Sibusates, Cocosates: unas pocas últimas naciones confiadas en el tiempo del año porque era invierno se negaron a hacer esto.

[28]En el mismo momento casi César aunque casi estaba ya terminado el verano, sin embargo, porque, pacificada toda la Galia, los Morinos y los Menapios aguantaban, los cuales estuvieron en armas y no hubieran enviado legados de paz alguna vez hacia él habiendo pensado que esta guerra podía ser terminada rápidamente, condujo allí el ejército; Estos largamente por otra razón y los demás Galos comenzaron a llevar la guerra. Pues porque comprendían que naciones muy grandes, que se hubieran acercado al combate habían sio atacadas y superadas, y porque tenían bosques y pantanos plenos, allí se llevaron a sí mismos y a todas sus cosas.
Como César hubiera llegado al principio de esos bosques y hubiera decidido fortificar el campamento y entre tanto no hubiera sido visto el enemigo, dispersados los nuestros en el trabajo, rápidamente de todas partes del bosque salieron corriendo e hicieron un ataque contra los nuestros. Los nuestros tomaron las armas rápidamente y a ellos hacia el bosque rechazaron y, asesinados muchísimos, habiéndolos perseguido más largamente que los lugares de provisiones, perdieron pocos de los suyos.

[29] A continuación en los días siguientes César decidió talar el bosque y para que algún ataque no pudiera se hecho desde el lado a soldados inermes y desprevenidos, colocaba vuelta hacia el enemigo toda esta madera que había sido talada y por el vallado empujaba hacia ambos lados. Realizada una gran distancia en pocos días con increíble rapidez, como fuera tenido por los nuestros ya el rebaño y las últimas provisiones, como ellos mismos buscasen bosques más densos, han seguido tempestades de tal modo que necesariamente fuera interrumpido el trabajo y los soldados no pudieran ser retenidos más tiempo bajo las tiendas por la continuación de las tormentas. Así pues, devastados todos los campos de éstos, quemadas las aldeas y edificios, César condujo al ejército y lo colocó en el campamento de invierno en los aulercos y lexovios, los cuáles habían hecho la guerra muy cercanamente del mismo modo con las demás ciudades.

De Bello Gallico IV


[1] Estas cosas que siguió en invierno, el cual año fue, siendo cónsules Pompeyo y Craso, los germanos Usipetes y del mismo modo los Tenteros, con gran número de hombres atravesaron el río Rin, no lejos del mar, hacia donde desemboca el Rin. La causa de cruzar fue que, acosados varios años por los Suevos, eran presionados por la guerra y eran alejados de la agricultura. La gente de los Suevos es de lejos la más grande y belicosa de todos los Germanos. Se dice que estos tienen cien aldeas, de los cuales anualmente cada una guían desde la frontera miles de armados para luchar. Los demás, que permanecieron en casa, se alimentan a ellos mismo y a aquellos. De nuevo estos a la vuelta un año después están en armas, aquellos permanecen en casa. Así ni el cultivo del campo ni la razón y el uso de la guerra es parado. Pero junto a estos no hay nada de campo privado y separado, y no es lícito permanecer en un lugar para cultivar más largamente que un año. Ni viven mucho con el grano, sino la máxima parte con la leche y con ganado, muchos están en las cacerías. Este asunto alimenta sus fuerzas por el tipo de comida y por el ejercicio diario y por la libertad de su vida, porque no hacen absolutamente nada contra su voluntad, acostumbrados desde niños en ningún deber o disciplina, y produce hombres de enorme grandeza de cuerpos. Y hacia esta costumbre se dirigieron, es decir, que en lugares muy fríos no tienen ninguna ropa excepto pieles de las que por su pequeñez gran parte del cuerpo está descubierta, y se lavan en ríos.

[2] Para los mercaderes hay una entrada más por esto para que tengan lo que tomaron en la guerra a quienes venden, más para que desearan que alguna cosa sea llevada a ellos. En combates ecuestres a menudo bajan de los caballos y luchan a pie, acostumbraron a que sus caballos permanecieran en la misma huella, a los que rápidamente se retiran cuando hay necesidad: en la costumbre de éstos no es tenido algo ni como más vergonzoso o inerte que servirse de la sillas de montar. Así pues unos pocos se atreven a ir hacia cierto número de jinetes sin sillas. No permiten que el vino de ninguna forma sea llevado junto a ellos porque piensan que los hombres se ablandan y afeminan por este asunto para soportar el trabajo.

[3] Publicamente piensan que el máximo elogio es que los campos estén vacios lo más anchamente posible de sus fronteras. Así pues se dice que los campos están vacíos cerca de cien mil pasos desde una parte desde los Suevos. Hacia una de las dos partes los Ubios suceden, cuya ciudad de los germanos fue extensa y florida cuando fue capturada. Estos paulatinamente aunque son del mismo tipo son más humanos que los demás porque alcanzan el Rin. Aunque los suebos, habiendo encontrado a éstos en muchas guerras, no hubieran podido expulsar de sus fronteras la gravedad de la ciudad a causa del tamaño, sin embargo los hicieron tributarios para ellos y con mucho volvieron más humildes, más débiles.

[4] En la misma causa estuvieron los usipetes y ténteros que más arriba dijimos; estos sostuvieron durante muchos años la violencia de los suevos, expulsados sin embargo de los campos hacia el extremo y habiendo vagado durante tres años por muchos lugares de Germania, llegaron al Rín, las cuales regiones habitaban los menapios. Estos tenían campos, casas y pueblos a ambos lados del río; pero asustados por la llegada de tanta gente habían salido de estos edificios que habían tenido al otro lado del río y, colocados los guardias en este lado del Rhin, prohibían que los germanos cruzaran. Aquellos, habiendo probado todo, como no pudieran ni resistir por la fuerza por la escasez de naves ni cruzar abiertamente por los guardias de los menapios, aquellos simularon que ellos se volvían hacia sus casas y regiones y habiendo recorrido un camino de tres días se volvieron de nuevo y en todo este camino en una sola noche, completada la caballería, atacaron desconocedores a los indefensos menapios los cuales, hechos más ciertos por los exploradores de la partida de los germanos, habían emigrado sin miedo más allá del Rin hacia sus aldeas. Muertos estos, ocupadas las naves de ellos, atravesaron el río, antes de que esta parte de los menapios que estaba cerca del Rin fuera hecha más cierta, y, ocupados todos los edificios de estos, se alimentaron la restante parte del invierno con los recursos de estos.

[5] César hecho mas cierto de estas cosas y habiendo temido la debilidad de los galos, porque son rápidos en tomar decisiones y se afanan sobre todo en cosas nuevas, consideró que nada tenia que ser comenzado por estos. En efecto, esto es propio de la costumbre gala, es decir que obligan a mantener también forzados a los viajeros y obliga a pronunciar qué cosa y quien de estos y sobre que asunto ha oído o ha conocido, de qué regiones vienen, qué cosas han conocido allí. Movidos por estos asuntos y rumores, sobre las cosas más importantes a menudo tomen consejos de las cuales es necesario que ellos sufran en la huella al guardarse con rumores inciertos y al responder la mayoría a voluntad las mentiras de ellos.

[6] Conocida esta costumbre, César avanza hacia el ejercito más rápidamente, para que no llegase a una guerra más grave, de lo que había acostumbrado. Al haber llegado allí, conoció esos hechos los cuales había sospechado que serían. Llevados por esta esperanza, los Germanos vagaban ya más anchamente y habían llegado a las fronteras de los Eburones y los Condrusos, los cuales son clientes de los Treveros.
Convocados los príncipes gálicamente, César consideró que estas cosas que había conocido tenían que ser disimuladas por él y, golpeados y confirmados los ánimos de ellos, ordenada la caballería, decidió llevar la guerra con los Germanos.

[7] Preparado el aprovisionamiento y seleccionados los jinetes, comienza a hacer el camino hacia estos lugares, en los cuales lugares escuchaba que había germanos. Como distaba de aquellos un viaje de pocos días, los legados vinieron de aquellos, cuyo discurso fue éste:...

[8] Para éstas cosas César respondió lo que pareció; pero el final del discurso fue:...

[9] Los legados dijeron que ellos relatarían estas cosas junto a los suyos y que, discutido el asunto, volverían después del 3º día junto a César. Entretanto, pidieron que no movieran el campamento más cerca de él. César dijo que eso ni siquiera podía ser entregado por él. En efecto, había sabido que gran parte de la caballería había sido enviada por aquellos algunos días antes para robar y forrajear hacia los Ambivaritos al otro lado del Mosa. Pensaba que estos jinetes eran esperados y que un retraso era interpuesto por causa de este asunto.

[10] El Mosa fluye desde el monte Vosego, el cual está en los límites de los Lingones y, recibida una cierta parte del Rin, la cual se llama Vacalo, alcanza la isla de los Batavos, fluye hacia el Océano y no fluye más largamente del Océano hacia el Rin que 80.000 pasos. En cambio el Rin empieza desde los Lepontos, los cuales habitan los Alpes, y es llevado rápido en un largo espacio por las fronteras de los naunancios, helvecios, scuanos, mediomatricos, tribocos y tréveros y, cuando se acercó al Océano, hacia muchas partes se divide, creadas muchas enormes islas, de las cuales una gran parte es habitada por naciones barbaras salvajes, desde las cuales son quienes se piensa que viven de peces y huevos de ave, y fluye con muchas cabezas hacia el Océano.

[11] Al distar César del enemigo no más ampliamente que 12 mil pasos, como había sido decidido, los legados se vuelven hacia él. Estos, habiéndose reunido en el camino, pedían sobre todo que no avanzasen más rápidamente. Al no haber logrado esto, pedían que enviaran hacia los jinetes que habían precedido al ejército, que alejara a estos de la lucha y que para él hiciera el poder de enviar legados hacia los ubios. Si los príncipes y senados de estos hubieran hecho fidelidad para ellos con un juramento, mostraban que ellos se servirían de esta condición que es llevada por César. César pensaba que estas cosas eran aconsejables con aquel de modo que, interpuesto un retraso de 3 días, eran vueltos los jinetes de aquellos que estuvieran ausentes; sin embargo él dijo que él mismo avanzaría en este día por causa del agua no más largo de 4 mil pasos. Entretanto envía hacia los prefectos, los cuales se habían adelantado con toda la caballería, los cuales anunciaran que dañarán a los enemigos en el combate, y si ellos mismos eran dañados aguantarían hasta que él mismo hubiera llegado más cercanamente con el ejército

[12] Pero los enemigos, tan pronto como vieron a nuestros jinetes, de los cuales había un numero de 5000, como tuvieran ellos mismos jinetes no mas de ochocientos, porque todavía no habían vuelto aquellos que habían marchado mas allá del mar para forrajearse, no temiendo nada los nuestros porque los legados de estos se habían alejado poco antes de Cesar y había sido pedido por estos este día para el armisticio, hecho un ataque, rápidamente perturbaron a los nuestros; resistiendo éstos de nuevo, descendieron según su costumbre hacia los pies, echados muchísimos caballos nuestros bajo las fosas, lanzaron a los demás a la fuga y condujeron a éstos aterrados de tal manera que no desistían de la fuga antes de que hubieran llegado a la vista de nuestro ejercito. En este combate de nuestros jinetes son muertos 74, entre estos un fortísimo varón, el Aquitano Pisón, habiendo nacido de amplísimo linaje, del cual su abuelo había obtenido el poder en su ciudad, llamado amigo por nuestro senado. Como éste llevara auxilio al hermano cercado por los enemigos, sacó a aquel del peligro, él mismo, herido el caballo, caído se volvió a levantar muy fuertemente mientras pudo. Al haber muerto rodeado, recibidas muchas heridas y al haber advertido desde lejos eso el hermano, que ya se había retirado de la batalla, incitado el caballo, se enfrento a los enemigos y fue muerto.

[13] Hecho este combate, César pensaba que los legados no serían escuchados por él ni las condiciones serían aceptadas de aquellos que, pedida la paz, por un engaño o traiciones voluntariamente habían llevado la guerra. Opinaba que era propio de la mayor locura esperar hasta que las tropas de los enemigos fueran aumentadas, la caballería fuera vuelta y, conocida la debilidad de los galos, sentía cuánto habían conseguido ya junto a estos enemigos en un solo combate con anterioridad. Consideraba que nada de espacio será dado por aquellos para coger consejo. Decididas estas cosas y comunicado el consejo con los legados,para que no se interpusiera algún día de lucha, un hecho oportunísimo sucede, es decir, que al día siguiente de este día, en la misma mañana, los germanos, habiéndose servido del engaño y la simulación, reunidos todos los príncipes y ancianos por nacimiento, vinieron hacia este hacia el campamento, al mismo tiempo que se decía, para purgarse, porque, al contrario de lo que se había dicho y ellos habían pedido, habían empezado el combate el día anterior, al mismo tiempo que, si de algo fueran capaces, probaban sobre engañar en el tratado. César, habiéndose alegrado de aquellos llevados a él, ordenó que aquellos fueran retenidos. Él mismo las tropas sacó unos 500 del campamento y ordenó que la caballería siguiese al ejército porque juzgaba que había sido intimidada en un reciente combate.

[14] Colocada la triple linea y realizado el camino de ocho mil llegó al campamento de los enemigos antes de que los Germanos pudieran percibir qué cosa era hecha. Estos asustados subitamente por todas las cosas y por la rapidez de nuestra llegada y por la ausencia de los suyos, no dado un espacio de tener un consejo ni de tomar las armas, eran perturbados. Nuestros soldados incitados por la tensión del día anterior, irrumpieron contra el campamento, al notarse el temor de éstos por el temblor y concurso. En este lugar resistieron brevemente a los nuestros los que pudieron tomar las armas rápidamente y entre carros y los equipajes comenzaron la batalla. Pero la demás multitud de niños y mujeres comenzó a huir a todas partes (pues, cuando habían salido de casa con todas sus cosas, habían atravesado el Rin); César envió la caballería para cortar a éstos.

[15] Los germanos, escuchado ruido detrás de la espalda, viendo que los suyos eran matados, preparadas las armas, abandonadas las señales militares, se lanzaron del campamento y como hubieran llegado a la junta del Mosa y del Rin, perdida la restante huida, asesinado un gran número, los demás se arrojaron al río y allí murieron oprimidos por el miedo, fatiga, y la fuerza del río. Los nuestros todos incólumes a una, heridos muy pocos, apareciendo el temor de la guerra, al haber sido el número de enemigos de 430.000, se retiraron a su campamento. César hizo el poder de marchar a estos que había retenido en el campamento. Ellos, habiendo temido los suplicios y las crucifixiones de los galos, cuyas tierras habían destrozado, dijeron que deseaban permanecer junto a él. César les concedió el permiso.

[16] Terminada la guerra Germánica, por muchas causas César decidió que el Rin tenía que ser atravesado por él, aquella fue la más justa de estas porque, al ver que los germanos eran empujados tan facilmente que venían a la Galia,él quiso que ellos temieran también por sus cosas, al comprobar que el ejercito del pueblo romano podía y se atrevía a atravesar el Rin. Sucedió también que aquella parte de la caballería de los Usipetos y de los Tenteros, la cual anteriormente recordé que había cruzado el Mosa para robar y conseguir trigo y que no había participado en el combate, se había retirado después de la fuga de los suyos hacia las fronteras de los Sugambros y se habían unido con estos.Prometían gran numero de naves para transportar el ejercito

[17] Cesar por estas causas que he mencionado había decidido atravesar el Rin; pero pensaba que cruzar con los barcos ni era bastante seguro ni consideraba que fuera propio de su dignidad ni de la dignidad del pueblo romano. Así pues, aunque la mayor dificultad de hacer el puente era propuesta por la amplitud, rapidez y profundidad del río, sin embargo consideraba que esto sería despreciado por él o que el ejército no sería conducido de otro modo. Dispone esta decisión del puente.

[18] Terminado el trabajo en 10 días, desde que la madera había comenzado a ser transportada, el ejército es conducido. César, dejada una fuerte defensa a ambas partes del puente, se dirige hacia la frontera de los Sugambros. Los legados vienen entre tanto hacia él de muchísimas ciudades; responde de buen grado a estos que piden paz y amistad y ordena que los rehenes sean llevados a él. Pero los Sugambros, provocada la huida desde este momento en el que el puente comenzó a ser construido, animando ellos a los que tenían junto a ellos de los Tenteros y Usipetos, habían salido de sus fronteras y se habían llevad todas sus cosas y se habían dirigido hacia la soledad y los bosques.

[19] César, habiéndose retrasado unos pocos días en las fronteras de estos, incendiadas todas las aldeas y edificios y segado el trigo, se retiró hacia las fronteras de los Ubios y, habiendo ofrecido su ayuda a estos, por si eran atacados por los Suevos, conoció esto de ellos. Cuando César descubrió esto, terminadas todas esas cosas, por las cuales cosas había decidido que el ejército cruzara, para infundir miedo a los Germanos, para vengar a los Sugambros, para liberar a los Ubios del asedio, consumidos por completo los 18 días al otro lado del Rin, habiendo pensado que había marchado suficientemente para su alabanza y para su interés, se retiró a la Galia y cortó el puente.

[20] Siendo corta la parte restante del verano, César, aunque en estos lugares los inviernos son inestables porque toda la Galia mira hacia el Norte, sin embargo decide marchar a Britania porque comprendía que las tropas auxiliares habían sido llevadas allí a nuestros enemigos en casi todas las guerras Galas, y si el tiempo del año faltara para llevar la guerra, pensaba que esto serviría de gran experiencia para él… Todas estas cosas eran desconocidas casi para los Galos. Ni en efecto alguien marcha allí por casualidad excepto los mercaderes, ni algo ha sido conocido por estos mismos excepto la costa y esas regiones que están frente a la Galia. Así pues convocados los mercaderes junto a él desde todas partes, no podía saber cuánto era el tamaño de la isla, ni qué o cuántas naciones vivían, ni qué uso de la guerra tenían o de qué instituciones se servían, ni cuáles eran los puertos idóneos para una mayor multitud de naves.

[21] Habiendo pensado que Voluseno era idóneo para conocer estas cosas antes de que hiciera peligro, lo envía con una nave larga. Manda a éste que, exploradas todas las cosas, regrese junto a él lo antes posible. Él mismo con todas sus tropas marcha hacia Morino porque desde allí el trayecto a Britania era muy breve. Manda que aquí se reúnan las naves desde todas partes desde las regiones extremas y la flota, la cual había construido para la guerra Venética en el verano anterior. Entretanto conocida la decisión de él y divulgada por los mercaderes a los Britanos, vienen hacia él legados desde muchísimas ciudades de la isla, los cuales prometan dar rehenes y obedecer al imperio del pueblo romano. Escuchadas estas cosas, habiendo prometido y habiendo pedido de buen grado que permanecieran en esta opinión, los devuelve a la casa y envía juntamente con ellos a Comio, al que él mismo, superados los Arebatos, allí había nombrado rey, cuya virtud y decisión probaba y a quien consideraba que tenía como fiel y cuya autoridad era tenida en grande en estas regiones.

[22] Mientras en estos lugares César se demora para preparar las naves, vinieron desde una gran parte de los Morinos hacia él los legados, los cuales se excusaran de la decisión del tiempo anterior, porque los hombres bárbaros e ignorantes de nuestra costumbre hubieran hecho la guerra al pueblo romano y prometiesen que ellos harían esas cosas que hubiera ordenado. César habiendo pensado que esto le había sucedido bastante oportunamente, porque ni quería dejar al enemigo tras la espalda ni tenía facultad de llevar la guerra por causa de la época del año, ni juzgaba que estas ocupaciones de tantas cosas de Britania tenían que ser antepuestas, ordena a estos un gran número de rehenes. Conducidas estas cosas, los recibe a la lealtad. Reunidos y concentrados casi 80 naves onerarias, cuantas consideraba ser bastantes para transportar dos legiones, distribuye a un cuestor, a unos legados y prefectos lo que tenía además de naves largas. Aquí se acercaban las 18 naves onerarias, las cuales desde este lugar desde unos 8000 pasos eran tenidas con viento, de tal manera que pudieran llegar al mismo puerto: atribuye estas a los jinetes. Entregó a los legados Q.Titurio Sabino y a L.Aurelio Cota el ejército restante para conducirlo a los Menapios y esas aldeas de los Morinos de los que no habían llegado legados hacia él. Mandó que el legado P.Sulpicio Rufo ocupara el puerto con esta defensa que pensaba que era suficiente.

[23] Decididas estas cosas, habiendo encontrado el momento idóneo para navegar, resolvió casi tres vigilias y ordenó que los jinetes avanzaran hacia el último puerto y que las naves subieran y que él siguiera. Al haber sido administrados poco más tarde por estos, él mismo alcanza Britania con las primeras naves en la hora cuarta del día y allí desde todas las colinas vió expuestas todas las tropas armadas de los enemigos. De este lugar esta era la naturaleza y el mar era conservado en los estrechos montes de tal manera que podía ser lanzada una flecha desde lugares superiores hacia el litoral. Habiendo pensado que éste no era de ningún modo el lugar idóneo para salir hasta que las naves restantes se reunieran allí, esperó hasta la novena hora en anclas. Entretanto, convocados los legados y los tribunos de los soldados, muestra qué cosas habia sabido de Voluseno y qué cosas quería y recordó que la razón de la milicia y sobre todo que las cosas marítimas postulasen que al tener un movimiento rápido e inestable, todas las cosas fueran administradas por ellos a la señal y al tiempo. Enviadas estas cosas, habiendo obtenido un viento y una temperatura favorable en un tiempo, concedida la señal y levantadas las anclas, habiendo marchado desde este lugar aproximadamente 7.000 pasos, colocó las naves en una costa abierta y llana.

[24] Pero los bárbaros, conocido el consejo de los romanos, enviada la caballería y los combatientes en carro, hacia donde acostumbraron sobre todo a servirse de este estilo en los combates, habiendo seguido con las demás tropas, impedían que los nuestros saliesen con las naves. Una mayor dificultad había por estas causas, porque las naves no podían ser colocadas por causa de la magnitud excepto en alta mar, ... , al lanzar audazmente las flechas aquellos, habiendo avanzado o desde tierra o poco a poco hacia el agua, desembarazos todos los miembros, siendo los lugares muy conocidos, y al excitar a unos caballos acostumbrados. Los nuestros, asustados por estas cosas y desconocedores absolutamente de este tipo de lucha, no se servían del mismo ardor y afán del que habían acostumbrado a servirse en combates pedestres.

[25] Cuando César advirtió esto,ordenó que las naves largas,cuya forma era más inusual para los bárbaros y cuyo movimiento era más libre para su uso, fueran reemplazadas poco a poco por las naves pasadas y fueran empujadas por los remos y fueran colocados junto al lado abierto de los enemigos y ordenó que desde allí los enemigos fueran golpeados y fueran empujados con ondas, flechas y maquinas de guerra. Esta cosa sirvió de gran uso para los nuestros. Pues, movidas por la figura de las naves y por el movimiento de los remos y por el inusitado tipo de maquinas, los bárbaros se detuvieron y al poco ya volvieron el pie.Pero atrasándose nuestros soldados, sobre todo por la profundidad del mar, el que llevaba el águila de la décima legión, habiendo suplicado a los dioses de que esta cosa resultara felizmente para la legión, dijo: "Desembarcad, soldados, si no queréis entregar el águila a los enemigos, yo ciertamente garantizare mi oficio a la república y al general. Al haber dicho esto con gran voz, se lanzó desde la nave y comenzó a llevar el águila hacia los enemigos. Entonces los nuestros, habiéndose animado entre ellos, para que no fuera recibido un deshonor tan grande, todos desembarcaron de la nave. Habiendo observado del mismo modo a éstos los primeros desde las naves próximas, habiendo seguido se acercaron a los enemigos.

[26] Fue luchado por ambos enérgicamente. Los nuestros, sin embargo, porque no podían conservar las filas ni mantenerse firmemente ni seguir los estandartes y uno de otra nave se juntaba con cualquier estandarte que había encontrado, sobre todo eran perturbados; en cambio, los enemigos, conocidos todos los vados, en donde habían visto desde la costa a algunos saliendo de la nave, incitados los caballos, atacaban a los impedidos, muchos rodeaban a unos pocos, otros disparaban flechas contra todos desde un lugar abierto. Al haber visto esto César , mandó que los esquifes de las naves largas, del mismo modo las naves exploratorias, fueron llenados con soldados y enviaban ayuda a estos que había visto trabajando. Los nuestros simultáneamente se colocaron en árido, habiendo alcanzado todos los suyos, hicieron el ataque contra los enemigos y los entregaron a la fuga; y no pudieron seguir más largamente, porque los jinetes no habían podido mantener la carrera y tomar la isla. Esto solo faltó a César para su antigua fortuna.

[27] Superados los enemigos en el combate, al mismo tiempo que se retiraron desde la fuga, enviaron inmediatamente legados de paz hacia César; ellos prometieron que ellos mismos darían rehenes y harían lo que había ordenado. Junto con estos legados el atrebate Comnio viene, el cual yo había demostrado más arriba que había sido enviado a Britania por César. Aquellos habían apresado a este habiendo salido de la nave, al llevar las órdenes de César en modo de orador hacia estos y lo habían llevado hacia las cadenas; entonces, terminada la batalla, volvieron y en pedir la paz pagaron la culpa de este asunto hacia la multitud y a causa de la imprudencia pidieron que fuera perdonado. César habiéndose quejado porque al haber pedido la paz de él, enviados los legados hacia el continente por ambas partes, dijo que él perdonaba la imprudencia y pidió rehenes; dieron la parte de estos a aquel constantemente, dijeron que ellos tenían que dar en pocos días la parte rebuscada de lugares mas lejanos. Entre tanto ordenaron que los suyos regresaran a los campos y empezaron a reunir a los príncipes desde todas partes y a entregar a ellos y sus ciudades a César.

[28] Confirmada la paz con estas cosas, después del cuarto día que se ha llegado a Britania, 18 naves que habían transportado los jinetes, sobre las que fue demostrado anteriormente, zarparon desde un puerto superior con viento suave. Al acercarse estas a Britania y ser vistas desde el campamento, surgió de pronto un temporal tan grande que ninguna de ellas podía mantener la dirección, sino que unas eran devueltas allí mismo de donde habían partido, otras eran lanzadas con gran peligro suyo hacia la parte inferior de la isla la cual esta más cerca del ocaso del sol. Como estas sin embargo con las anclas echadas fueran llenadas de agua, conducidas necesariamente en una noche adversa hacia alta mar buscaron el continente.

[29] Esa misma noche sucede que había luna llena, el cual día acostumbró a producir en el océano las máximas mareas marítimas y esto era desconocido para los nuestros. La marea llenaba las grandes naves en un momento así, con las que César se había preocupado de que el ejercito sería transportado, las cuales César había llevado a lo seco, y la tormenta azotaba a los cargueros que habían sido atacados junto a las anclas, y no era dada a los nuestros ninguna posibilidad o de administrar o de ayudar. Rotas muchísimas naves, al estar las demás inútiles por las cuerdas para navegar, perdidas las anclas y demás armamento, gran perturbación de todos el ejército fue hecha, lo cual era necesario que ocurriera. Ni en efecto las naves eran otras con las que pudieran volver a ser llevados, y faltaban todas las cosas que servían de uso para reparar las naves, y porque constaba a todos que era oportuno invernar en la Galia, el trigo no había sido provisto para el invierno en estos lugares.

[30] Conocidas estas cosas, los príncipes de Britania, que tras el combate junto a César se habían reunido, habiendo hablado entre ellos, al comprender que faltaba a los romanos los jinetes, naves y trigo y al conocer la escasez de soldados por el tamaño del campamento, el cual era éste también más pequeño porque César había llevado sus legiones sin impedimentos, decidieron que lo mejor de hacer era, hecha la rebelión, alejar a los nuestros del trigo y del aprovisionamiento y provocar la cosa para el invierno porque, superados estos o encerrados en la vuelta, confiaban que nadie después atravesaría a Britania para llevar la guerra. Así pues, hecha la conjura de nuevo, comienzan a salir poco a poco del campamento y a sacar a los suyos abiertamente de los campos.

[31] Pero César, aunque todavía no había conocido las decisiones de estos, sin embargo sospechaba que esto que ocurre sería a partir de la salida de sus naves y de aquello porque habían decidido dar rehenes. Así pues, preparaba la defensa para todos los casos. Pues recogía trigo desde los campos diariamente hacia el campamento y se servía para terminar las demás de la materia y bronce de estas naves que habían sido afectadas muy gravemente y ordenaba que fueran llevadas desde el continente las que servían de uso para estas cosas. Así pues, como fuera administrado con sumo cuidado por los soldados, dejadas las restantes naves, consiguió que pudiera ser navegado cómodamente. Así pues, como fuera administrada con sumo cuidado por los soldados, dejadas las restantes doce naves, consiguió que pudiera ser navegado bastante cómodamente.

[32] Mientras estas cosas son hechas, enviada una legión según su costumbre a forrajear, la cual era llamada séptima y no colocada alguna sospecha de guerra para este momento, al permanecer una parte de los hombres en los campos, al distinguirse también otra parte al campamento, estos que estaban en la guardia delante de las puertas del campamento, anunciaron a César que se veía una mayor polvareda de lo que llevaba la costumbre en esta dirección, hacia la cual parte la legión había hecho el camino, porque había sospechado que algo de nueva decisión había sido comenzado por los bárbaros. César, porque había sospechado que alguna nueva decisión había sido iniciada por los bárbaros, ordenó que las cohortes que estaban en la estación marcharan con él hacia esta parte, que dos de las demás se acercaran a la estación, que las demás fueran armadas, y ellos la siguieron al punto. Al haber avanzado un poco más largamente desde el campamento, advierte que los suyos son agobiados por el enemigo y que aguantan dificultosamente y que, dispuesta la legión, las flechas son lanzadas desde todas partes...

[33] Esta es la clase de lucha desde los carros. En primer lugar se pasean por todas partes a caballo y lanzan flechas y con el mismo temor de los caballos y el ruido de las ruedas perturban las filas sobre todo, y cuando se insinuaron entre los grupos de jinetes, desmontan de los carros y pelean a pie. Los aurigas, mientras tanto, se retiran del campo de batalla poco a poco y colocan los carros de tal manera que, si son dominados por una multitud de enemigos, tengan libre la salida para algunos. Así predomina en los combates la movilidad de los jinetes y la estabilidad de los infantes y con el uso cotidiano y el ejercicio tanto consiguen que se han acostumbrado a aguantar a unos caballos nerviosos en un lugar inclinado y caído, a ser moderados en breve tiempo y doblar y a correr por el timón y a aguantar en el yugo y a retirarse muy rápidamente desde allí hacia la carrera.

[34] Perturbadas estas cosas, César llevó la ayuda a los nuestros en un momento muy oportuno con la novedad de la lucha, pues con la llegada de él, los enemigos se plantaron, los nuestros se retiraron del miedo. Hecho esto, habiendo pensado que el tiempo era ajeno para herir al enemigo y para comenzar la batalla, se contuvo en su lugar, interpuesto un breve tiempo, condujo las legiones al campamento. Mientras son hechas estas cosas, ocupados todos los nuestros, los demás que estaban en los campos se marcharon. Durante muchísimos días seguidos, siguieron tempestades las cuales mantenían a los nuestros en el campamento y alejaban al enemigo de la lucha. Entre tanto los bárbaros enviaron mensajeros a todas partes y predicaron a los suyos la escasez de nuestros soldados y demostraron cuánta capacidad de hacer botín y de liberarse para siempre sería dada si hubieran expulsado a los nuestros del campamento. Vinieron al campamento rápidamente, por estas cosas, reunida una gran multitud de infantería y caballería.

[35] César, aunque veía que sería lo mismo que había sucedido en días anteriores, es decir,que si hubieran sido golpeados los enemigos, huirían del peligro con rapidez, habiendo obtenido sin embargo 30 jinetes casi que había transportado consigo el Atrebate Commio, del cual se habló antes, colocó las legiones en orden de batalla delante del campamento. Comenzado el combate, los enemigos no pudieron soportar el ataque de nuestros soldados durante mucho tiempo y volvieron la espalda. Habiendo seguido a tan gran distancia a éstos, cuanto pudieron hacer con la carrera y con las fuerzas, muchísimos de ellos murieron; después, incendiados todos los edificios larga y anchamente, se retiraron hacia el campamento.

[36] En el mismo día, los legados enviados por los enemigos vinieron a César por la paz. César a estos les duplicó el número de rehenes que antes había exigido, y ordenó que ellos fuesen llevados al continente, porque no pensaba que la navegación tuviera que ser sometida por el invierno en débiles naves en el día cercano del equinoccio. Él mismo, habiendo alcanzado un tiempo idóneo, poco después de media noche alcanzó las naves, las cuales llegaron todas sanas y salvas al continente; pero de estas dos naves de carga llegaron a los últimos puertos que los demás no pudieron tomar y poco después fueron destruidas.

[37] Al haber desembarcado de estas naves casi trescientos soldados y al avanzar hacia el campamento, los Morinos, a los que César marchando a Bretaña había dejado pacificados, llevados por la esperanza de botín, en principio los rodearon no así con gran número de los suyos y, si quisieran que ellos mismo fueran matados, ordenaron deponer las armas. Al defenderse aquellos, hecho el círculo, rápidamente, al grito vinieron casi 6.000 hombres; anunciada esta cosa, César envió a toda la caballería desde el campamento para ayuda de los suyos. Entretanto nuestros soldados aguantaron el ataque de los enemigos y lucharon muy valientemente más que cuatro horas y, recibidas pocas heridas, mataron a la mayor cantidad de ellos. Pero después de que nuestra caballería vino a la vista, los enemigos, tiradas las armas, volvieron las espaldas y un gran número de ellos fue muerto.

[38] Al día siguiente César envió con estas legiones que había traído de Britania al legado Tito Labiero hacia los morinos que habían hecho la rebelión. Como éstos por la sequía de los pantanos no tuvieran donde se refugiaran del cual refugio se habían servido el año anterior, todos casi vinieron al poder de Labiero. Pero los legados Titurio y Cota, que habían llevado a las legiones hacia las fronteras de los Menapios, se retiraron junto a César, devastados todos los campos de ellos, segado el trigo, incendiados los edificios, porque los menapios se habían dirigido todos hacia bosques muy densos. César construyó el campamento de todas las legiones entre los belgas. Allí solamente dos ciudades enviaron rehenes desde Britania, los demás se negaron. Llevadas estas cosas, la súplica de veinte días fue decretada por el senado por una carta de César.

De Bello Gallico V

[1] Siendo Lucio Domicio y Apio Claudio cónsules, marchando César desde el campamento hacia Italia como tantas veces había acostumbrado a hacer, ordena a los legados, a los cuales había puesto al frente de las legiones, que se cuidasen de que el mayor número posible de naves fuese a ser construido en invierno y que las viejas tuviesen que ser reparadas. Demuestra el modo y la forma de las naves. Para la rapidez de cargar y para los atraques las hace un poco más livianas que de las que acostumbramos a servirnos en nuestro mar y sobre todo porque por los numerosos cambios de las mareas había sabido que los grandes flujos eran hechos menos allí; para las cargas, para transportar una multitud de caballos, las hace un poco más anchas que de las que nos servimos en los demás mares. Ordena que todas estas acciones sean hechas para el cual asunto ayuda mucho la ligereza. Ordena que sean llevadas desde Hispania esas cosas que sirven de uso para armar las naves. Él mismo, celebradas reuniones de la Galia citerior, marcha al Ilírico, porque escuchaba que la última parte de la provincia era devastada en incursiones por los pirustos. Al haber llegado allí, pide soldados a las ciudades y ordena reunirlos junto a un lugar acordado. Anunciada esta cosa, Pirustas envía legados a él, los cuales enseñen que nada de estas cosas había sido hecha en público consejo, y demuestran que ellos mismos han sido preparados para satisfacer con todas las razones sobre las injurias. Aceptado el discurso de ellos, César pide rehenes y ordena que éstos sean llevados según un día concertado; si no lo hubieran hecho así, demuestra que él tenía que perseguir la ciudad con la guerra. Llevadas estas cosas cada día, como había ordenado, da entre las ciudades árbitros que estimen la lucha y decidan el castigo.

[2] Terminadas estas cosas y hechas las reuniones, vuelve a la Galia citerior y desde allí al ejército marcha. Al haber llegado allí, inspeccionado todo el campamento de invierno, encuentra que por el singular afán de los soldados en la grandísima escasez de todas las cosas han sido preparadas casi seiscientas naves de este tipo, del cual demostramos más arriba, y veintiocho largas y que no distaban mucho de él, de tal manera que pueden ser llevados en pocos días. Alabados los soldados y ellos que habían estado al frente de la actividad, muestra qué quiere que sea hecho, y ordena que todos se reúnan junto al puesto Icio, desde el cual puerto había sabido que el trayecto había sido muy cómodo desde Britania, alejado del continente casi treinta mil pasos: deja para este asunto lo que pareció que era suficiente de soldados.Él mismo marcha con cuatro legiones libres y ochocientos jinetes hacia las fronteras de los tréveros, porque éstos ni venían a las asambleas ni obedecían al imperio y se decía que solicitaban a los germanos transrenanos.

[3] Esta ciudad es largamente la más fuerte de toda la Galia en caballería y tiene grandes tropas de infantería y alcanza el Rin, como más arriba demostramos. En esta ciudad dos, Indutiomaro y Cingetórige, luchaban entre ellos por el principado; a partir de estos uno, tan pronto como supo de la llegada de César y de las legiones, vino hacia él y confirmó que él y todos los suyos estarían en el oficio y que no se alejarían de la amistad del pueblo romano y muestra qué cosas eran llevadas en los Treveros. Pero Indutiomaro decide reunir a la caballería y a la infantería y prepara la guerra resguardados aquellos que no podían estar en armas por su edad hacia el bosque Arduennam, el cual se extiende con enorme grandeza por el centro de las fronteras de los Treveros desde el río Rin al principio de los Remos. Pero después que algunos príncipes llevados desde la ciudad y familiaridad de Cingetórige y asustados por la llegada de nuestro ejército vinieron a César y comenzaron a pedir de él privadamente sobre sus cosas, porque no pudieran consultar a la ciudad, habiendo temido que fuera abandonado por todos, Indutiomaro envía legados hacia César.

[4] César, aunque comprendía por qué causa eran dichas estas cosas y qué asunto lo asustaba de la decisión tomada, sin embargo, para que no obligara a consumir el verano en los Tréveros, preparadas todas las cosas para la guerra británica, ordenó que Indutiomaro viniera junto a el con doscientos rehenes. Llevados estos, entre ellos su hijo y todos sus familiares, a los cuales había llamado por su nombre, consoló y asumió a Indutiomaro para que permaneciese en el deber. Convocados más rápidamente sin embargo junto a él los príncipes de los treveros, unió individualmente éstos a Cingetorige...

[5] Constituidas estas cosas, César hacia el huerto Itio con las legiones va. Allí sabe que sesenta naves, que habían sido hechas en los Meldos, rechazadas por la tempestad, no habían podido mantener el curso y habían vuelto allí mismo, desde donde habían marchado. Encuentra que las demás han sido preparadas para navegar y que han sido instruidas con todas las cosas. Allí mismo se reúne la caballería de toda la Galia, con un número de cuatro mil, y los príncipes de todas las ciudades. De estos, había decidido dejar en la Galia a unos pocos cuya fidelidad hacia él había observado, llevar consigo a los demás en calidad de rehenes, porque, al estar él ausente, temía un levantamiento de la Galia.

[6] Estaba juntamente con los demás el eduo Dumnórige, sobre el que fue hablado antes por los nuestros. Había decidido tener consigo a éste entre los primeros porque había sabido que él era deseoso de nuevas cosas, deseoso de poder, de gran ánimo y de gran autoridad entre los galos. Sucedía entonces que en el consejo de los eduos, Dumnórige había dicho que el poder de la ciudad le era quitado por César. Los eduos gravemente llevaban esta palabra y no se atrevían a llevar legados a César para protestar o pedir perdón. César había conocido este hecho de sus huéspedes. Aquél con todas sus súplicas comenzó a pedir en primer lugar que fuese abandonado en la Galia, por una parte, porque desacostumbrado de navegar temía al mar, por otra parte, porque decía que él era impedido por la religión. Después que vio que esto era negado obstinadamente a él, asumida toda esperanza de atacar, comenzó a pedir a los príncipes de la Galia, a nombrarlos de uno en uno y a pedir que permanecieran en el continente. Estas cosas por muchos eran llevadas hacia César.

[7] Conocida esta cosa, César, porque atribuía tanta dignidad a la ciudad edua, decidía que Dumnórige tenía que ser obligado y asustado con cualquier cosa que pudiera; (decidía que) porque veía que la locura de él avanzaba más largamente, tenía que marchar para que no pudiera dañar algo a él y a la república. Así pues, habiéndose retrasado casi 25 días en este lugar, porque impedía la navegación el viento Coro, el cual acostumbraba a soplar en estos lugares gran parte de todo el tiempo, daba trabajo para que mantuviera en la obligación a Dumnórige, para que conociera sin embargo nada más tardíamente todas las decisiones de él: finalmente, habiendo alcanzado un tiempo idóneo, ordena que los soldados y jinetes suban a las naves. Pero impedidos los ánimos de todos, Dumnórige comienza a marchar a casa con los jinetes de los eduos desde el campamento, desconociéndolo César. Anunciada esta cosa, César, interpuesta la salida y pospuestas todas las cosas, envía gran parte de la caballería para perseguirlo y ordena que sea traído de vuelta; si hace la fuerza y no obedece, ordena matarlo, habiendo pensado que éste no haría nada estando él ausente por sano, el cual había rechazado el poder del presente. Aquel, en efecto, vuelto a llamar comienza a resistir y a defenderse con la mano y a suplicar la confianza de los suyos, gritando a menudo que él es libre y de una ciudad libre. Aquellos, como había sido ordenado, rodean al hombre y lo matan: pero todos los jinetes eduos son vueltos a César.

[8] Hechas estas cosas, dejado Labieno en el continente con tres legiones y dos mil de jinetes, para que fuera protegido el puerto y preparara el abastecimiento, y supiese qué cosas eran hechas en la Galia y tomase en efecto la decisión por el tiempo y por el asunto, él mismo con cinco legiones e igual número de jinetes, que había dejado en el continente, dirigió sus naves hacía el ocaso del sol y llevado por un suave Áfrico alrededor de la medianoche, interpuesto un viento, no mantuvo el curso y llevado más largamente por la marea, habiendo salido la luz, vió que Britania había sido dejada bajo la izquierda. Entonces habiendo seguido de nuevo un cambio de la marea, avanza con los remos para que tomara esta parte de la isla, por la que había sabido en el anterior verano que el regreso era mejor. En este asunto, el valor de los soldados tuvo que ser alabado al modo, los cuales igualaron la marcha de las largas naves a las naves de transporte y pesadas, no interpuesto el esfuerzo de remar. Accedió a Britania con todas las naves en el momento casi meridiano, y en este lugar no fue visto el enemigo; pero, como César supo de los prisioneros después, como grandes tropas se hubieran reunido allí, asustadas por la cantidad de naves, que habían sido vistas ochocientas en un solo momento con las antiguas y privadas qe cada uno había hecho de su conveniencia, se habían marchado de la costa y se habían dirigido a lugares superiores.

[9] César, expuesto el ejército y tomado un lugar idóneo para el campamento, cuando supo de los cautivos en qué lugar se habían acuartelado las tropas de los enemigos, dejados junto al mar diez cohortes y 300 jinetes, que servían de defensa para las naves, sobre la tercera vigilia avanza hacia los enemigos, no habiendo temido por las naves, porque las dejaba atracadas junto al ancla en un litoral accesible y abierto, y puso al frente a Q. Atrio para la defensa de las naves. Él mismo, habiendo avanzado casi 12000 pasos de noche, vió las tropas de los enemigos. Aquellos, habiendo avanzado hacia el río con la caballería y los carros, comenzaron a alejar a los nuestros de un lugar superior y a trabar combate. Rechazados por la caballería, se refugiaron dentro del bosque, habiendo alcanzado un lugar fortificado brillantemente por la naturaleza y por el trabajo, el cual habían preparado ya antes por causa de una guerra interna, según parecía: pues, cortados numerosos árboles, todos los accesos habían sido cerrados. Ellos mismos luchaban aislados desde el bosque e impedían que los nuestros entrasen dentro de las fortificaciones. Pero los soldados de la séptima legión, hecha la tortuga y tirado el montículo junto a las fortificaciones, tomaron el lugar y expulsaron a estos del bosque, recibidas unas pocas heridas. Pero César prohibió perseguir más largamente a aquellos que huían, porque desconocía la naturaleza del lugar y porque, consumida gran parte del día, quería que fuera dejado un tiempo para la construcción del campamento.

[10] Al día siguiente de este día, por la mañana en tres veces envió a soldados y jinetes hacia la expedición para que persiguieran a estos que habían huido. Habiendo avanzado estos un poco de camino, como ya estuvieran lejanos en la mirada, los jinetes vinieron desde Quinto Atrio hacia César, los cuales anunciaran que en la noche anterior, habiendo surgido una enorme tempestad, casi todas las naves habían sido dañadas y habían sido empujadas en el litoral, porque ni aguantaban las anclas y cuerdas ni podían soportar la fuerza de la tempestad los marineros y pilotos; (los cuales anunciaran) que así pues había sido recibido un gran problema a partir de este rumbo de las naves.

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TEXTOS ADAPTADOS


PRAEDIUM ROMANUM

Publio muestra con estas palabras su patria a sus amigos griegos: "Este jardín, esta casa, este campo, este viñedo y estos prados son de mi abuelo. Este lugar, donde yo mismo he nacido, amo mas que a la misma Roma eterna. Aquel mismo hombre bueno hace poco renovó con su mano esta casa, este establo y este edificio. Pero ahora nuestro abuelo nació en esta granja y en esta casa habitaron. Ellos mismos araron estos campos grandes de esta granja. En el altar vecino a este río ofrecieron victimas a los dioses."

Entonces Alejandro responde estas cosas: "Nos gusta ese lugar, esa casa, donde naciste, no solo esa misma granja, sino también los lugares vecinos a esa granja. Pero mayormente tambien nos complace aquella pequeña ciudad, aquella bonita tierra en donde nosotros mismos nacimos, Grecia, nuestra querida patria. Siempre somos nostálgicos de aquellas tierras, a aquella tierra guardamos fidelidad. La tierra ajena para nosotros no es tan grata como aquel lugar agradable de nuestra patria. Pero nos alegramos mucho, porque nos ofreces ese animo amigo, esa hospitalidad rara y nos lo muestras todo".

La leyenda de Prometeo

Prometeo, con ayuda de Minerva, había creado a los hombres de la tierra y el agua. Luego había ofrecido el fuego del cielo a los hombres. Pues, al venir alguna vez al cielo, llevó consigo la antorcha ígnea desde el cielo a la tierra para los hombres. Así pues los hombres fueron hechos amos de las tierras y rivales de los dioses. Por esa causa Prometeo fue encadenado en el monte Cáucaso con unas cadenas férreas. Todos los días Júpiter enviaba un buitre para que desgarrara el pecho de Prometeo y comiese su hígado; pero esta parte del hígado, la cual el buitre había devorado durante el día, crecía por la noche, para que el buitre lo devorara de nuevo. Finalmente Hércules, movido por la misericordia, transpasó al buitre con flechas y liberó a Prometeo de las cadenas.

La guerra de Troya

Una ciudad famosa de Asia era Troya. Los troyanos habitaban la ciudad y peleaban con los griegos, pues los griegos asediaban Troya. La causa de la guerra es el hijo de Príamo, pero a la bella mujer de Grecia rapta y con ella huye. Muchos dioses apoyaban a los griegos. Muchos pueblos y dioses también apoyaban a los troyanos. Los griegos y los troyanos peleaban valientemente en campos anchos de Troya con diversa fortuna. Finalmente, los griegos asaltan Troya con un engaño y obtienen una clara victoria. Matan o capturan a los hombres, mujeres y niños. Destruyen los techos y los templos de la cuidad con hierro y llama vilmente.

Sosias encuentra a su doble

SOSIA: Digo la verdad, amo. Otro tiene toda mi imagen y es similar a mí. Él es igual que yo.
AMPHITRUO: ¿Qué hablas?
SOSIA: Aquel está con el mismo aspecto; avanza con los mismo pies; los mismos ojos, la misma nariz, la misma frente están en la misma cabeza; el mismo color de la misma barba. Tiene las mismas orejas, la misma boca. Ni la leche de la leche es más similar que aquel yo es similar a mí. Hizo las mismas cosas que yo, él mismo me lo dijo todo, no solo la pelea sino el botín, los enemigos y mi miedo. He conocido la fuerza y la virtud del mismo Sosia.
AMPHITRUO: Loco!
SOSIA: Digo la verdad. Ahora yo estoy en casa.
AMPHITRUO: Tú no estas en casa: aquí estás conmigo. El mismo hombre no puede estar en dos lugares al mismo tiempo.
SOSIA: Por el contrario yo estoy ciertamente aquí y allí: la cosa es así!
AMPHITRUO: En dónde bebiste, hombre repugnantísimo?
SOSIA: En ningún lugar he bebido sin duda alguna.
AMPHITRUO: Entoces dices eso!
SOSIA: Yo mismo digo. Oyes? Yo estoy en casa, digo, y junto a ti está presente el mismo Sosia. La cosa es de este modo.

El lobo y la vieja

El lobo tenía hambre y alrededor de las casas de los agricultores vagaba y quería comida. La mujer de la casa reprochaba al niño, el hijo pequeño: "Pequeño niño, ¿por qué lloras? Calla; si no callas, llamaré al lobo y el lobo te comerá" decía la ancianita al niño. El lobo alrededor de la casa escuchaba a la mujer y gozaba. Había tinieblas: el niño ya no lloraba, sino que dormía. Entonces la viejecita al niño le decía: "Si viene el lobo, lo mataremos". Y el lobo entonces dijo: "Si escucho a la ancianita no comeré y seré muerto".

La paloma y la hormiga:

Una paloma lavaba sus blancas plumas cerca de la orilla del agua y veía en el agua a una pequeña hormiga. La hormiga pedía a la paloma con muchas lágrimas. La paloma siega las hierbas y se la da a la hormiga. Al punto la hormiga nadaba y le daba muchas gracias a la paloma. El agricultor veía a la paloma y prepara sin tardanza las flechas; pero la hormiga ve al agricultor y le muerde. La flecha del agricultor caía a la tierra y la paloma blanca volaba hacia los aires.

Dédalo e Icaro:

Dédalo, hombre de gran inteligencia, estaba desterrado en la isla de Creta. Allí el tirano de Creta ofreció su hospitalidad a Dédalo, y Dédalo construyó un gran laberinto para el tirano. Sin embargo después el tirano encerró a Dédalo con su hijo en el laberinto. Entonces Dédalo preparó con plumas y cera las alas y las colocó sobre sus hombros. Después escapó con su hijo.El niño agitaba las alas en el cielo, pero la cera de las alas se deshace y el desdichado niño cae a las aguas.Entretanto Dédalo marchó a Italia y en un hermoso templo consagró las alas.

El lobo y el cordero adaptación Fedro:

Un lobo y un cordero bebían agua en la orilla de un río. El lobo estaba más arriba y mucho más abajo estaba el cordero. El cordero era pequeño e inocente, pero la audacia del lobo era grande. Los corderos y los ciervos temen a los lobos, pues los lobos a menudo devoran a los corderos. El cordero ve al lobo e intenta la huida, pero el lobo ve también al cordero y busca un motivo de injuria. Por tu causa, dice, el agua está turbia. Pero el cordero responde: Tú bebes más arriba y el agua viene desde ti. Sin embargo el lobo injusto hiere al temeroso cordero y lo devora.De ese modo los hombres injustos a menudo orimen con motivos fingidos a hombres enfermos e inofensivos.

La vida rústica

La vida rústica de los hombres es mucho más antigua que la urbana, porque en tiempos antiguos los hombres cultivaban los campos y vivían en el campo, pues todavía no tenían ciudades.La divina naturaleza entregó las tierras a los hombres, la habilidad humana edificó ciudades.
No solo el cultivo de la tierra es más antiguo, sino que también es mejor para el hommbre que la vida urbana. Así pues no sin motivo nuestros antepasados hacían volver a menudo a sus ciudadanos desde la ciudad a los campos, porque en la paz los campesinos romanos alimentaban a los demás ciudadanos y en la guerra defendían valientemente su patria.Así pues, en la paz y en la guerra, los agricultores que cultivaban la tierra pasaban una vida piadosa y útil en los campos.Los agricultores vivían en el campo en las aldeas y poblados de donde tomó su origen como nombre pagano, esto es, hombre rústico e inculto, el cual cultiva a menudo supersticiones vacías en lugares agrestes y en aldeas.
En tiempos antiguos era feliz aquél que cultivaba los campos paternos. Ahora los romanos ricos todos los años en verano buscan sus villas, situadas en el campo no lejos de las orillas de los ríos o en la costa del mar. En la villa no solo los señores y los esclavos tienen casas, sino también jumentos, caballos, vacas, ovejas y demás ganado tienen enormes establos y los carros amplios techos.
La villa es abundante en cerdo, gallina, cordero, queso. Los esclavos aran la tierra con el arado, cuidan las viñas y los olivares.El pastor da pasto a las ovejas. La primavera ofrece flores.En primavera todas las cosas ríen en los campos, los prados y los árboles florecen. El verano es abundante en cosechas. En otoño el rústico coge la uva madura y los mostos fluyen bajo el desnudo pie.Luego los agricultores echan las semillas hacia el suelo fértil. En invierno reúnen el aceite.
A veces el jabalí arrasa los campos y hiere a muchos agricultores. Entonces los cazadores preparan venablos y redes para la caza y hacen salir de las cuevas a la fiera con los perros y azuzan a ésta en los bosques. Finalmente los perros rodean al feroz jabalí. Los ojos de la fiera arden. De repente el monstruo corre hacia los perros y esparce la jauría de perros. Pero los cazadores matan la fiera con los venablos.

Ecce gratum et optatum ver reducit gaudia.

Este invierno fue largo y áspero. Pero el invierno marchó ya y el hielo es disuelto por el sol cálido de la primavera. Ahora los árboles han sido adornados por nuevas hojas. Nadie permanece en casa. Yo también avanzo hacia el campo con mi hermano en días festivos y allí llevo los días agradables. ¡Qué alegres son los hermosos viajes a través de los campos adornados con variadas flores!
Alguna vez muchos amigos vienen a mi villa y cerca de la villa se sientan junto a las anchas sombras de la higuera. Luego me apresuro ocultamente hacia el riachuelo cercano con los amigos y subimos al bote.
Un amigo dice: "Somos cartagineses. Desde Numidia hacia Sicilia navegamos". Alguna vez uno de los amigos se lanza desde la barquita hacia las frías olas.
Vivimos tiempos alegres en el campo. Pero la alegría de ninguna cosa, nada de todo el mundo, que es hermoso, es duradero. Pocos nos parecen esos hermosos días, después de los cuales marcharemos a casa desde el campo, porque el maestro nos espera ya en la escuela.

C.Antonius in tablino

C.Antonio está en su despacho. El despacho de C.Antonio era grande y hermoso.Tenía paredes adornadas y los libanes eran suntuosos. Estico, fiel esclavo, administra la casa rústica de C.Antonio y ahora paga el cálculo de la administración. Todos los esclavos no son fieles, porque el amor de la libertad es grande en el hombre y la esclavitud es contraria a la libertad. El acuerdo de los esclavos es triste. El esfuerzo es malo, la paga ninguna aunque alguna vez los esclavos tienen algún peculio. El señor ordena azotar a los esclavos si no trabajan rápidamente. El esclavo así pues teme al señor y tiene odio. Muestra temor abiertamente sin embargo no muestra odio abiertamente. Pero si hay oportunidad no conserva su oficio. Estico es un esclavo antiguo de la familia de C.Antonio. Conoció a Antonio de niño. A menudo Estico ayudó a Antonio. Así pues Antonio quiere a Estico.
C.Antonio vio las tablas de administración y se hizo alegre.
Pues la villa resplandecía. C.Antonio dio la libertad a Estico.
Porque tu fuiste fiel esclavo largo tiempo dijo C.Antonio, te daré la libertad. Aunque tu eres hombre libre ¡sin embargo quédate con nosotros!.
Estico ya es un liberto. -Oh! dijo Estico emocionado-, en efecto permanece con vosotros, pero la libertad es queridísima para mi. Estico dió un beso en la mano a su amo. Pseudolo, el joven esclavo, también estaba ansioso de la libertad. Vió la favorable fortuna de Estico y dijo a su señor: Si yo hago bien mi trabajo. Me darás la libertad?- Quizá, dice Gayo Antonio -Retén tu fé y trabaja diligentemente. La Libertad es un premio importante.

Antiguos dioses romanos

En un principio los romanos, linaje de agricultores, habían invocado rudos espíritus. Invocaban en efecto a Júpiter, dios del cielo y del rayo; a Marte, señor del invierno y la tempestad; a Saturno, responsable de la simiente y los campos; a Término, guardián de sus fronteras; a Silvano, dios de las selvas y los bosques; a Ceres, diosa de los cereales y las hierbas; a Venus, señora de las flores; a Palas, propicia para el ganado y para los pastores.
Posteriormente los romanos aumentaron los nombres de los dioses con nuevas fábulas y ante todo llamaron a Júpiter el padre de los hombres y de los dioses y por último Tarquinio el Soberbio, último rey de los romanos, edificó en el monte Capitolio un templo magnífico a Júpiter Óptimo Máximo.

Guerra del Peloponeso
Las diferencias de las ciudades arruinaron Grecia. La Esparta envidiosa de gloria y poder de los atenienses reunió a corintios y tebanos, contra los atenienses. En el inicio de la guerra, sucediendo las cosas prosperamente a los atenienses, una horreda peste arrasó la ciudad y los campos áticos, al mismo Pericles cogió y mató.
Epístola anunciando la victoria sobre los piratas

Q. Munacio Rufo dice salud a su hijo. Sexto, hijo mío, he escrito mi carta en Atenas. La Guerra que habíamos llevado algunos días llega a su final. Muchos son los piratas, que hemos capturado. Ahora nosotros tenemos las ciudades de las que fueron dueños. Pompeyo, cuyo nombre es "el grande" hará un triunfo. Los soldados de éste tendrán también la gloria que Pompeyo tiene.Sin embargo yo no será un soldado fanfarrón. T e contaré todas las cosas que hemos hecho. En esta nave, vuelvo a Roma, en la que siempre navegué y que verás en el puerto. Seré alegre cuando esté en Roma. En efecto hacer la Guerra no es siempre agradable. Adiós!

La ciudad de roma

Rómulo eligió el lugar de la ciudad con la misma oportunidad , pues fundó la ciudad de Roma en las orillas del río Tiber , no lejos de la costa del mar. En el río Tiber los romanos hicieron después abundantes puentes. En primer lugar construyeron el puente Subliceo el cual lo defendio en otro tiempo Horacio , hombre famoso , luchando fuertemente contra los enemigos. Después hicieron el puente Emilio. Hay en el r.io una pequeña isla , que el puente Fabricio unía a la ciudad y entre esta isla y los campos estaba el puente Cestio. Rómulo construyó las antiguas murallas de la ciudad con gran cuidado. Estas murallas fortificaban solo el monte Palatino. Después los romanos aumentaron algunas veces por crecimiento de la república estas murallas porque eran demasiado pequeños y fortificaron muchas y elevadas colinas con fuertes murallas. De estas colinas una ciudadela de la ciudad y sede del templo de Júìter era el capitolio. En Roma habían muchas puertas , pues muchos caminos llevaban desde la ciudad hacia todas las regiones de Italia. La vía Apia era la reina de las calzadas. En los grandes triunfos por la vía Sacra los generales avanzaban victoriosos hacia el foro con su ejército y desde allí subían al Capitolio para que dieran las gracias a los dioses por la victoria. Fuera de los muros , en el campo Martio , los soldados en otro tiempo se ejercitaban con las armas , después los ciudadanos se paseaban después de los negocios por este lugar con los amigos o se sentaban en la verde hierba y allí los jóvenes romanos fortalecían con muchos juegos y ejercicios variados. El foro romano estaba abierto entre el capitolio y la colina palatina , y el templo de la Vesta de Rostra y de Curia y muchos otros edificios hermosísiomos adornaban a este. En el circo Máximo situado entre el Palatino y el Avetino los romanos celebraban los juegos.

Poema de Catulo

Vivamos, mi Lesbia y amémonos y estimemos todos los rumores de los ancianos más severos en un as.
Los soles pueden ocultarse y volver a salir: Tan pronto como cae la breve luz, una noche perpetua ha de ser dormida por nosotros.
Dame mil besos, después cien, después otros mil, después unos segundos cien.

Fábula del león y el ratón

Mientras que el león dormía en el bosque, los rústicos ratones jugaban. Uno de los ratones saltó por azar sobre el durmiente. El león, que había sido despertado, al miserable ratón agarró con un feroz golpe. El ratón ruega perdón; "fue pecado de imprudencia", dijo. El rey del bosque lo perdonó y lo soltó. Tras pocos días, el león, caminando por la noche, cayó a un foso. Habiendo sido capturado por unos lazos, empezó a rugir con máxima voz. El ratón corre junto al desmesurado sonido del león inmediatamente. "No debes temer", dijo, "yo devolveré un favor igual a tu gran beneficio". Luego roe las ataduras y nervios con los dientes y soltó los lazos. Así devolvió el ratón al león capturado a los bosques.

Dies festus Romae

Gayo dice a Alejandro: “Ya se acercan días festivos”. El número de días festivos de la república romana es grande. El pueblo romano celebra los días festivos con gran afición. Por la mañana en la llanura del foro romano vemos una gran procesión. Nosotros oramos en el Capitolio a los dioses y diosas en favor de la república. Después del mediodía el pueblo contempla grandes juegos en el Circo Máximo. ¡Qué hermosa es Roma en días festivos!
Gayo en los días festivos no asistía a la escuela y estaba contento. Alguna vez accedía al circo y veía los toros con grandes cuernos entregados. Después él asistía a los juegos escénicos y en la hora oportuna estaba para cenar en casa. La vida de las muchachas y los muchachos era agradable en las ferias. Pero ahora Gayo ya no es un niño, sino que está al frente de un consulado y por la república conduce la vida con buena confianza.

Los Saguntinos ante la amenaza de Aníbal

Cuando con los Saguntinos todavía no era la guerra, ya era causa de guerra. Entonces los Saguntinos enviaron un legado a Roma, y además pidieron auxilio para una guerra ya no dudosa. Entonces los cónsules en Roma eran Publio Cornelio Scipión y Publio Valerius Longo. También los romanos enviaron a los legados , P. Valerium Flaccum y Q. Baelium Panphilum, hacia Sagunto junto a Aníbal y hacia Cartago. Mientras Aníbal asaltó Sagunto. Sagunto era la ciudad más rica más allá del Ebro. Los habitantes de los saguntinos eran originarios de la isla de Zacinto.

Homo vere romanus

Quintio Cincinato fue senador romano, quién ya era cónsul antes. Extremo era el amor de él de la patria. Entonces como era costumbre, él mismo cultivaba el campo con gran afición. Ni siquiera los más altos honores cambiaron las modestas costumbres de aquel hombre. Alguna vez uno de los dos cónsules había sido superado por los Ecuos. En peligro extremo los senadores envían tres legados hacia Cincinato. Desde el arado lo llama a él dictador hacia ellos. Aquel dictador libró a los Ecuos en una conquista y liberó a la patria del miedo. Entonces triunfó según la costumbre de los emperadores victoriosos. Pero después de este importantísimo honor aquel brillante vencedor araba de nuevo su campo según la costumbre paterna.

El piadoso Eneas

Eneas oyó las palabras premonitorias de Venus, su madre. Sobre los hombros lleva a su padre Anquises y con sus esclavos y familiares acompaña a su esposa Creusa. En la noche entre el brillo del fuego por las vías y por los muros huye con el padre Anquises y el hijo Ascanio: debe obedecer a los dioses y fundar una nueva patria. La noche era oscura y en el cielo brillaba la luna pálida, sin embargo el viejo Anquises por las tinieblas de la noche las armas brillantes de los enemigos ve y dice: "Hijo, hijo, rápidamente huye. Los enemigos se aproximan". Así todos hacia el antiguo templo de Ceres llegan, pero solo Creusa faltaba. Eneas, encendido por una gran ira, regresa a Troya y busca por las casas y las vías a su amadísima mujer inútilmente. Pero he aquí, la infeliz imagen y sombre de Creusa aparece ante los ojos en la noche y dice: "Irás a la tierra Hesperia. Allí encontrarás otra esposa, Lavinia. Ya adiós, tu salva a tu hijo Ascanio, amor común". Eneas escuchó aquellas tristes palabras, a Creusa desea comprender, pero en vano. Creusa huye muy similar a los vientos rápidos y igual a un volátil sueño.



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ANTOLOGÍA DE DIVERSOS TEXTOS










FRASES
1) Nada es peor que el deshonor.
2) La muerte es mejor que la esclavitud.
3) La fuga vergonzosa de la muerte es peor que toda muerte.
4) Pues ninguna cosa es más inepta que la risa inepta.
5) Ciertos remedios son más graves que las pruebas.
6) Los romanos fueron más nobles en la súplica de los dioses que en la casa.
7) Mi Terencia, muy fiel y querida esposa, y mi muy querida hijita, adiós.
8) César ordena el mayor número posible de soldados.
9) Sócrates es el más sabio de todos.
10) Solón fue el más listo de los siete y el único escritor de leyes de los siete.
11) No está en ninguna parte quien está en todas partes.
12) Estas cosas son más míseras que estos mismos males en los cuales estamos.
13) Siempre necesita el que es avaro.
14) Todos los hombres, cualquiera que sean, son nuestros hermanos.
15) Nadie es tan fiero a quien no conmueva el llanto.
16) Ninguna punta del ingenio humano es tan grande que pueda penetrar hacia el cielo.
17) Es muy miserable el que no tiene lo que come.
18) La naturaleza añadió la razón al hombres, con la que fueran regidos los instintos del alma.
19) ¿Qué república tenemos? ¿En qué ciudad vivimos?
20) ¿Qué hombre es bueno?
21) ¿Acaso podemos superar a Platón en elocuencia?
22) ¿De quién fue la culpa? ¿De los militares o de los generales?
23) ¿A quién le dio? ¿por quién dio? ¿cuánto dio?. Nada puede ser fingido, y sin embargo Roscio es acusado.
24) ¿Conociste al hombre? Lo conocí.
25) Vengo a Roma, o permanezco aquí, o huyo a Arpino?
26) Huye de buscar qué va a suceder mañana.
27) Escribiré qué cosa siento.
28) Adviértele en qué estado está la cosa.
29) Hace tiempo ignoro qué haces: no sabía hacia dónde enviaba la carta, o a quién la daba. Deseo saber qué haces y en dónde vas a invernar.
30) ¿Qué es la máxima necesidad? La avaricia.
31) ¿De quién son esas casas?
32) ¿Qué es más querido que la sabiduría?
33) ¿Qué es más divino en el hombre que la razón?
34) ¿Cuál de estos dos está más loco?
35) Si yo recibo alguna injusticia de alguien, lo perdonaré.
36) Ciertos bichitos viven un solo día.
37) Cada uno confíe en sí.
38) Cada uno es obrero de su fortuna.
39) No hay ningún animal excepto el hombre que tenga alguna noticia de Dios.
40) También un cabello tiene su propia sombra.
41) Viven con unas solas costumbres.
42) Ellos sienten una cosa y la misma.
43) Nadie está sin vicio
44) La vida de nadie está por encima de las leyes.
45) Eres alabado con nuestro canto.
46) Estas cosas son reprobadas por los peripatéticos, son defendidas por los estoicos.
47) Nadie que ha conseguido el título de valentía con traiciones y malicia, ha asumido una alabanza.
48) La gloria sigue a la virtud como a una sombra.
49) Sal de la ciudad, Catilina, márchate.
50) Lo que ha nacido, muere.
51) Es vergonzoso hablar una cosa, sentir otra.
52) No nos faltarán a nosotros las cosas necesarias.
53) Para este hombre no había menor vanidad que la audacia.
54) Los hombres son útiles y un obstáculo muchísimo para los hombres.
55) No podemos cambiar las cosas pasadas.
56) Uno solo está al frente de todos los druidas.
57) Esperemos lo que queremos, pero lo que haya sucedido, soportemos.
58) Porque no puede ser hecho esto que quieres, quieras esto que pueda.
59) Los gladiadores quieren más recibir la herida que evitarla vergonzósamente.
60) La fama va a través de las grandes ciudades.
61) Ve, lictor, dispersa el gentío.
62) Un hombre grande puede salir de una choza.
63) Ligera es hecha la carga que es bien llevada.
64) Sucede que nadie puede ser feliz.
65) Huir del vicio es virtud y primera sabiduría.
66) Dar y recibir entre amigos es mucho.
67) Es difícil hablar de cosas futuras.
68) Alguien puede despreciar todas las cosas, nadie puede tener todas las cosas.
69) Debe ser agradecido el que recibe una ayuda.
70) Verres intentó despojar el templo de Minerva.
71) César decidió hacer la guerra con los germanos.
72) Los estoicos piensan que los sabios son amigos para los sabios también desconocidos.
73) Solemos decir que vivir conforme a la naturaleza es muy bueno.
74) Anaxágoras, anunciada la muerte del hijo, dijo que éste era mortal.
75) César mandó que el puente fuera destruido.
76) Quiso que él fuera amado más que temido.
77) No quise que vosotros ignoraseis esto.
78) César había prohibido que los legados se alejasen.
79) Es costumbre en Atenas que sean alabados éstos quienes han sido asesinados en los combates.
80) Se estimó que Manlio había deseado el reino.
81) Se escuchaba que César se había alejado de Gergovia.
82) Finalmente expulsamos de la ciudad a Catilina, que estaba furioso por su audacia, que deseaba un crimen, que preparaba nefástamente la peste de la patria, que os amenazaba a vosotros y a éste con hierro y fuego.
83) Los legados vinieron deseando la paz.
84) Habiendo muerto Cicerón, ha callado el foro.
85) Celio, despreciada la religión, escribe que Flaminio murió junto al Trasimero.
86) Siendo Mesala y Pisón cónsules, hizo la conjuración de la nobleza.
87) Nadie habrá, que crea que, siendo tú obligado, la provincia ha sido decretada a tí.
88) Ninguna materia es tan fácil para arder.
89) Estas cosas son muy fáciles para juzgar.
90) Boco respondió que él tomó las armas a causa de conservar el reino.
91) No es dado un espacio ni de tener un consejo ni de tomar las armas.
92) Los eduos envian los legados a César para limpiarse.
93) Los galos tomaron un lugar para fundar la ciudad.
94) Pusisteis al frente para llevar la guerra a Catón.
95) El cónsul da una obra para aplacar a los dioses en Roma y para tener una elección.
96) La virtud crece atreviéndose, el terror crece tardando.
97) Muchas cosas fueron dichas por los antiguos de menospreciar y despreciar las cosas humanas.
...
115) Ninguna ley es suficientemente cómoda para todos.
116) Todos los campesinos y vuestros socios defenderán las ciudades y sus límites.
117) Nosotros huimos de la patria y abandonamos los dulces campos.
118) Me avergüenzo ahora de nosotros.
119) Soñé un asombroso sueño.
120) Suplico buenas súplicas.
121) Y va y vuelve el camino.
122) Todos quieren vivir la vida feliz.
123) Cantan cosas sagradas.
124) Este lugar estaba lejos del enemigo alrededor de seiscientos pasos.
125) El campamento de los enemigos estaba a dos mil pasos de nosotros.
126) Permanecí muchos días en casa.
127) César decidió permanecer toda la noche junto al ejército.
128) Italia era quemada en el año duodécimo en la guerra púnica.
129) Los niños y padres severos, atados en cuanto a la cabellera en la frente, comen y componen poemas.
130) He aquí los pastores que traían a un joven atado detrás de la espalda en cuanto a las manos.
131) Fue bajada en relación a la cabeza.
132) Cupido ha sido cambiado en relación a la cara y el rostro.
133) Volvió vestido en relación a los despojos de Aquiles.
134) L.Murena destrozó grandes tropas de los enemigos, tomó la ciudad en parte por la fuerza, en parte por asedio.
135) ¡Oh falsa esperanza! ¡Oh veloz fortuna! ¡Oh cegada pasión!
136) ¡Oh miserable anciano, que no ha visto que la muerte ha de ser despreciada en tan larga edad!
137) ¡Oh tiempos! ¡Oh costumbres!
138) Te enseñaré tus destinos.
139) El uso te enseñará esto.
140) Catilina enseñaba malas acciones a la juventud.
141) Yo os recuerdo estas cosas.
142) Yo te animo a estas cosas.
143) El médico ocultó la muerte del rey a todos.
144) Me rogó primeramente la sentencia.
145) El senado juzga enemigos a Catilina y Malio.
146) El pueblo nombró rey a Anco Marcio.
147) El rey envió los legados a Roma.
148) Pompeyo llevó todas sus defensas a Massilia.
149) Agesilao transportó las tropas a Helesponto.
150) La gloria de vuestro nombre, la salud de los compañeros y las fortunas de los ciudadanos serán defendidas.
151) Errar es propio de cualquier hombre; perseverar en el error no es propio de nadie excepto del imbécil.
152) El efecto de la elocuencia es la aprobación de los que oyen.
153) El máximo esfuerzo de las abejas es en el principio de la primavera.
154) El amor de los cachorros empuja a las fieras hacia las flechas.
155) El deseo de la ciudad me tiene.
156) La fortaleza es el desprecio de los dolores y los trabajos.
157) La vida de los muertos ha sido colocada en la memoria de los vivos.
158) Él es un hombre de viejo linaje, de muchas imágenes y de ningún gasto.
159) El hombre de mi lugar y fila viene hacia mí.
160) Era un niño de agudo ingenio.
161) Murena fue de mucha industria y gran trabajo.
162) Los partidos fueron fuertes por la multitud de los ciudadanos.
163) El cielo es lo extremo y último del mundo.
164) Han sido sembrados con mi mano muchos de esos árboles.
165) La mayor parte de éstos caen inermes.
166) La gravedad de la muerte hace que necesitemos de medicina.
167) Son llenados de viejo Baco y carne pringosa.
168) Haré que se acuerde de este día y lugar y de mí siempre.
169) Me acuerdo de los vivos y sin embargo no está permitido olvidarse de Epicuro.
170) Galia fue fértil de cereales y hombres.
171) Muchos suelen apreciar sus cosas en poco, desear las cosas ajenas.
172) La autoridad de éste es tenida en grande.
173) La virtud hace el deseo en mínimo.
174)Tu gracia es estimada en grande.
175) Amenaza a muchos quien hace la injusticia a uno solo?
176) El senado favorecía a los asesinos de César.
177) Te suplico que me ignores.
178) La causa antecede a todas las cosas.
179) Yo tengo como libre a aquél a quién la mujer gobierna?
180) Los atenienses colocaron públicamente en el foro una estatua a Timoteo.
181) Cada uno para si peca.
182) Nosotros tenemos frutas maduras.
183) Cada uno tiene su costumbre.
184) Vosotros, quienes tenéis valor, eliminad el dolor mujeril.
185)T odos estas cosas están presentes para la defensa.
186) La oscuridad servía de terror.
187) La rapidez sirvió de salud para unos pocos.
188) Él somete a la cohortes para ayuda de los jinetes.
189) Pompeyo condujo cinco legiones para ayuda de los suyos.
190) César envió a toda la caballería desde el campamento para ayuda de los suyos.
191) César va en forma de estrella hacia el cielo.
192) Estar libre de culpa es el máximo deseo.
193) Conocida la naturaleza de todas las cosas, somos liberados del miedo de la muerte.
194) El muro fue despojado de los defensores.
195) Yo pido de ti lo que debes a éste.
196) Éste no nació de mí, sino de mi hermano.
197) Archias, habiendo nacido en Antoquía, es de noble lugar.
198) Hijo de Júpiter,Hércules,adiós.
199) Desde la inocencia nace la dignidad, desde la dignidad el honor, desde el honor el poder, desde el poder la libertad.
200) Huye del miedo.
201) Lloro de alegría.
202) Ardo por cierto increible amor de la patria.
203) César se detuvo con dos legiones en oculto; envió las restantes tropas con todos los impedimentos,
204) Marcelo se marchó con todo el ejército.
205) El río estaba entre Labenio y el enemigo de dificil tránsito y orillas escarpadas.
206) Catilina fue de gran fuerza de alma y de cuerpo, pero de carácter malo y corrupto.
207) El cónsul capturó la ciudad con fuerza, tropas, decisión y valentía.
208) En todas partes la virtud es estimada con gran valor.
209) ¿Qué cartaginés fue más que Anibal en decisión, valor y hazañas?
210) Yo aviso que la mujer elige a ésta como casa y residencia para ella.
211) Sucedía que los galos se quejaban de que sus hijos habían sido llevados junto a ellos con el nombre de rehenes.
212) Yo deseo que seas feliz.
213) El senado decretó que el cónsul Lucio Opimio viera que no tomara la república algo de prejuicio.
214) Suplico a los dioses que estén atentos a estos nuestros infinitos males.
215) La ley permite que sea lícito matar al ladrón de noche.
216) Te animo a que permanezcas en la opinión o que no permitas las amenazas de alguien.
217) Pido no que algo nuevo sea decidido, sino que pido que algo nuevo no sea decidido.
218) Catilina con voz suplicante pidió de los padres que no creyeran temerariamente algo sobre él.
219) Queda que yo enseñe que todas las cosas han sido hechas por causa de los hombres.
220) Puede suceder que alguien sienta rectamente y no pueda hablar educadamente eso que siente.
221) Los galos temían que César viniera.
222) Temía que sucedieran esas cosas las cuales ocurrieron.
223) Temo que yo sea molesto para vosotros.
224) Asdrúbal con miedo de que fuera entregado a Escipión, salió de la ciudad.
225) No temo que tu virtud no responda a la opinión de los hombres.
226) No debe ser dudado que hubo poetas antes de Homero.
227) ¿Qué impide que seas feliz?
228) Nada impide que podamos hacer esto.
229) No podemos rechazar que otros disientan de nosotros.
230) Nada está en la inteligencia que no haya estado antes en el sentido.
231) Conviene comer para que vivas, no conviene vivir para que comas.
232) El campo, cuando descansó muchos años, suele producir los frutos más fértiles.
233) Ya casi la hora del día era la novena , cuando el romano dio la señal para la entrega.
234) César avanzó hacia los enemigos, cuando conoció de los prisioneros en qué lugar se habían colocado las tropas de los enemigos.
235) César, antes que los enemigos se retirasen, dirigió el ejército hacia las fronteras de los Suesonios.
236) César, tan pronto como pudo, avanzó hacia el ejército.
237) Tan pronto como Arquias salió de la infancia, empezó a aventajar a todos rápidamente.
238) Mientras que estas cosas son llevadas, los restantes quienes estaban en el campo abandonaron.
239) Estas cosas han sido llevadas así, como expuso.
240) Con tiempo la guerra ha de ser preparada para que venzas más rápidamente.
241) Ayúdame para que esto sea hecho más fácil.
242) Para que Pompeyo retrasase el ataque de César más fácilmente, abrió las puertas.
243) Escribí esto por ello para que yo tuviese más autoridad.
244) Había encontrado a hombres los cuales consumieran su tiempo hablando.
245) Alabo a Rufo, no porque tú pediste que lo hiciera así, sino porque aquél es muy digno.
246) Nadie ama la patria porque es grande, sino porque es suya.
247) Por la noche Temístocles paseaba en público, porque no podía coger el sueño.
248) La fuerza de los ánimos fue tanta que nadie de los que luchaban sintió el movimiento de la tierra.
249) Epaminondas era amante de la verdad de tal manera que ni siquiera mentía por diversión.
250) Nadie es fiero de tal manera que no puede calmarse.
251) Trajano gobernó la república de tal manera que supera con justicia a todos los príncipes.
252) Alcibíades era de tal astucia que no podía ser engañado.
253) Nadie es tan fuerte que no sea perturbado por la novedad de la cosa.
254) Sócrates fue condenado aunque era muy inocente.
255) La fábula alguna vez, aunque sea increíble, conmueve a los hombres.
256) Lo que es vergonzoso, aunque sea ocultado, de ningún modo puede ser hecho honesto.
257) La voluntad tiene que ser alabada aunque falten las fuerzas.




Libro II, "La Eneida", Virgilio
Todos callaron y atentos tenían los rostross. Entonces el padre Eneas comenzó así desde el alto lecho: Reina, tú ordenas renovar un dolor vergonzoso, cómo los dánaos destruyeron las riquezas troyanas y el lamentable reino; estas cosas yo mismo las vi muy miserables y de las que fui parte importante. ¿Quién diciendo tales cosas de los mirmidones o de los dólopes o qué soldado del duro Ulises se abstendría de las lágrimas? Y ya la noche húmeda se precipita desde el cielo, y las estrellas cayendo persuaden a los sueños. Pero si tanto es el deseo de conocer nuestros azares y de escuchar brevemente el supremo esfuerzo de Troya, aunque el animo se asusta de recordar y huye del dolor, comenzaré.
Rotos por la guerra y rechazados por los destinos, los jefes de los dánaos, pasando ya tantos años, construyen un caballo tan grande como un monte con el divino arte de Palas y tejen los lados, cortado el abeto. Imitan una promesa por la vuelta; este rumor se expande. Aquí los elegidos encierran los cuerpos sorteados de los hombres fuertemente a un lado ciego, y completan hasta el fondo las profundas cavernas y el vientre, armado el soldado.
Está a la vista Tenedos, muy notable isla por su fama, rica en poder, mientras que los reinos de Príamo permanecían, ahora solo una ensenada y un puerto malamente confiable para los barcos. Allí llevados se esconden en el litoral desierto. Nosotros pensamos que ellos se habían ido y con viento habían marchado a Micenas. Así pues, toda Troya se libera del largo dolor; las puertas son abiertas. Agrada ir y ver el campamento dorio, los lugares desiertos y la costa abandonada. Aquí las tiendas de los dólopes acampaban, aquí el enfurecido Aquiles acampaba. Aquí el lugar para la flota; aquí solían luchar en formación.
[31] Una parte queda asombrada por el regalo funesto de la doncella Minerva y se asombra de la grandeza del caballo; y Thymoetes anima el primero a ser llevado dentro de los muros y ser colocado en la ciudadela, bien por engaño, bien así los destinos de Troya ya decían. Pero Capys y aquellos cuya mente tenía mejor opinión, ordenan arrojar al mar las traiciones de los griegos y los regalos sospechosos y quemarlos, colocadas las llamas debajo, o bien perforar las cavidades del útero o buscar los escondites. El pueblo incierto se divide a interés contrario.
[40] El primero allí ante todos, acompañándolo una gran muchedumbre, Laocoonte corre ardiente desde lo más alto de la ciudadela, y desde lejos: “Oh míseros ciudadanos, ¿qué locura tan grande hay? ¿Creéis que los enemigos se han marchado?¿O pensáis que algún regalo de los griegos carece de engaño? ¿Así fue conocido Ulises? O los aqueos encerrados en este leño están ocultos o esta maquina fue fabricada contra nuestros muros, maquina que verá las casas y que vendrá por encima a la ciudad, o está escondido algún error; no confiéis en el caballo, troyanos. Lo que sea esto, temo a los griegos y a los que llevan regalos."
[49] Habiendo hablado así, lanzó con grandes fuerzas una enorme lanza contra el costado y el vientre curvo de la fiera en las uniones: aquella se clavó temblando y, alcanzado el vientre, las cuevas resonaron y emitieron un gemido y, si los destinos de los dioses, si la mente no hubiera sido esquiva, había impulsado con el hierro a afear las profundidades argólicas y ahora tú, Troya, estarías y permanecerías, alta fortaleza de Príamo.
[57] He aquí, los pastores dardánidas arrastraban hacia el rey con gran griterío a un hombre entretanto atado detrás de la espalda en relación con las manos, el cual se había presentado desconocido para los que venían del otro lado, para que construyera esto mismo y abriera Troya a los griegos, fiándose del ánimo y para ambas cosas dispuesto: o preparar engaños, o marchar a una muerte segura. De todas partes la juventud troyana viene con el afán de ver y rivalizan en burlar al capturado. Escucha ahora las trampas de los Dánaos y de un solo crimen aprende todos.
[67] Pues, cuando en medio de la mirada se colocó turbado, desarmado y miró con sus ojos las tropas frígias, dijo:
Hay, ¿Qué tierra ahora, qué mares me pueden recibir? ¿O que ya finalmente me queda a mí mísero que ya ni si quiera un lugar tengo junto a los Dánaos y encima los mismos Dardánidos piden hostiles los castigos con sangre?
[73] Con este lamento fueron convertidos nuestros ánimos y fueron aplacados todos los ímpetus. Pedimos hablar; que recuerde de qué sangre creció o qué lleva, qué es confiable para un capturado. [Aquel, depositada la confianza finalmente, habla esto.] "Sin duda te confesaré, Rey, toda la verdad cualquier cosa que haya sido" - dijo -. "No me negaré de la gente argólica. Esto es lo primero;ni, si la fortuna engañó a un mísero Sinon, no engañará malvada también a un vano y mentiroso (Sinon).
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Si hablando algo casualmente llega a tus oídos el nombre de la Bélida Palamedes y su enorme gloria por su fama, a quien bajo una falsa acusación los griegos, inocente de un innombrable indicio, porque prohibía la guerra, mandaron a la muerte, ahora lo lloran privado de la luz. Amó como compañero para aquél y cercano en familiaridad mi pobre padre me envió aquí a las armas desde los primeros años, mientras estaba incólume en el reino y era fuerte en los consejos de los reyes, nosotros también teníamos cierto nombre y honra. Después que por el odio del engañoso Ulises, digo cosas no desconocidas, se retiró de las orillas superiores, llevaba afligido la vida en tinieblas y dolor y me indignaba conmigo por la muerte del inocente amigo. Ni yo loco he callado, quizas si hubiese llevado alguna casualidad, si hubiese regresado vencedor alguna vez hacia los paternales Argos, me prometí vengador, y moví con las palabras odios ásperos. De aquí yo tengo la primera aparicion del mal, de aqui siempre Ulises asustaba con nuevos crimenes, de aquí esparcían las voces dudosas hacia el vulgo y buscaba conocedor mis armas. Y no descansó, en efecto, hasta que siendo Calcante ministro... Sin embargo, ¿pero por qué recuerdo yo estas cosas ingratas?. ¿Qué me retrasa?, si tenéis a todos los griegos en una unica clase, y escuchar esto es suficiente. Al instante tomad los castigos, el Ítaco quiera esto, y los Átridas negocien en cantidad. Entonces verdaderamente ardemos por investigar y buscar las causas, ignorantes de tantos crimenes y del talento griego. Sigue temblando y fingido el pecho dice: "A menudo los Danaos desearon, abandonada Troya, emprender la huida y cansados alejarse de una larga guerra; y ojala lo hubieran hecho! A menudo la aspera tempestad del mar encerró a aquellos y atemorizó el Austro a los que iban. Principalmente al estar el caballo aquí de pie entretejido con vigas de arce, en todo el cielo resonaron las nubes. Inquietos enviamos a Euripido el cual pregunte los oráculos de Febo y trae del santuario estas tristes palabras: "Aplacasteis con sangre y una doncella muerta los vientos, tan pronto como llegasteis, Danaos, a las costas Iliacas. La vuelta ha de ser buscada con sangre y ha de ser sacrificada con un espiritu argólico". Cuando esta voz llega a los oídos del pueblo los animos, se atontaron y un gélido escalofrio recorrio por lo más profundo de los huesos ¿ a quién el destino prepara? ¿a quién reclama Apolo?.
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